
Los peruanos vienen ampliando las opciones para colocar sus ahorros, en una búsqueda por equilibrar seguridad, liquidez y rentabilidad. Actualmente, crece el interés por otros sectores relacionados con otros activos vinculados a la economía real. Es decir, ahora hay más interesados en invertir dichos ahorros que guárdalos.
De acuerdo con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el ahorro financiero aumentó 12.5% en junio de 2026 frente al mismo mes del año anterior.
Esta tendencia responde, entre otros factores, a la necesidad de no concentrar todo el capital en un solo producto financiero y reducir la exposición a escenarios de volatilidad. Sin embargo, hay factores que vuelven el escenario se vuelve cambiante. Por ello, exploraremos qué sectores y perfiles se encuentran -como indica en trend - “farmeando aura”, es decir, haciendo algo para ganar.
Diversificación
Los inversionistas están ampliando sus alternativas más allá de los depósitos bancarios.
El sector que actualmente concentra el mayor interés de los inversionistas es el inmobiliario. Dentro de este mercado, destaca sobre todo el denominado flipping inmobiliario, que consiste en comprar un inmueble, remodelarlo y luego venderlo buscando obtener una ganancia. También existe interés por los préstamos con garantía hipotecaria.
En ambos casos, el atractivo es el contar con un activo real como respaldo para la inversión. Esta característica es tomada con importancia para personas que apuntan a reducir la sensación de riesgo asociada a invertir en instrumentos menos tangibles o más expuestos a la volatilidad.
Diego Mallqui, CEO de Finniu y especialista en gestión patrimonial, explicó que los peruanos están buscando alternativas a los mecanismos más tradicionales de inversión, como los depósitos a plazo fijo o los fondos mutuos. Estos productos, afirma, suelen ser una primera experiencia para quienes empiezan a administrar e invertir sus excedentes de dinero.
Sin embargo, conforme los inversionistas adquieren mayor conocimiento de finanzas personales, experiencia y capacidad de análisis, pueden optar por inversiones alternativas. Entre ellos se encuentran la deuda privada, es decir, mecanismos en los que el inversionista coloca capital en sistemas estructurados que financian determinadas operaciones o empresas y reciben una rentabilidad a cambio.
Por otro lado, los precios de los metales se mantienen como uno de los principales factores que pueden impulsar el desempeño de la Bolsa de Valores de Lima (BVL), especialmente por el peso de las compañías mineras.
Entre enero y abril de 2026, el sector minero concentró cerca del 76.1% del valor de las exportaciones peruanas, según el Boletín Estadístico Minero, y se consolidó como la mayor fuente de divisas del país.
Según Jimmy Aastocóndor, economista de Pacífico Business School, el cobre continúa siendo un elemento determinante para el mercado bursátil peruano. Además, la demanda asociada a la electrificación, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y la inteligencia artificial podría mantener las cotizaciones en niveles elevados, favoreciendo a las empresas mineras que participan en la BVL.
En el mercado local, el crecimiento económico también abre oportunidades para sectores vinculados al consumo, crédito e inversión, como banca, retail, construcción y servicios. Según precisó el especialista, la economía peruana creció 3% en el primer semestre del año, impulsada por el consumo de los hogares, el gasto público y la inversión privada.
En este contexto, hacia la segunda mitad de 2026, la ejecución de proyectos de infraestructura y el destrabe de inversiones serán importantes para que empresas como Unacem, Cementos Pacasmayo y Ferreycorp aprovechen esta expansión.
Perfiles e inversión de mypes
Otro aspecto que llama la atención es el perfil de los inversionistas. El rango que más ha crecido dentro de las inversiones es el de ejecutivos de entre 35 y 50 años. Este grupo mostraría mayor interés por instrumentos de deuda alternativa y por sistemas financieros estructurados, debido a que cuentan con una mayor capacidad de ahorro, experiencia profesional y familiaridad con conceptos de gestión financiera.
Sin embargo, el interés no se limita a ese segmento. Diego Mallqui, de finniu, desde su posición, observa una mayor participación de personas de entre 25 y 35 años.
“En este caso, lo que buscan generar principalmente son ingresos pasivos en paralelo a su actividad profesional”, señaló.
Sobre las pequeñas y medianas empresas, Mallqui indicó que los empresarios también pueden buscar diversificar su capital, aunque su principal decisión suele ser reinvertir en su propia compañía. Esto incluye la compra de inventario, el fortalecimiento de su línea de negocio o inversiones destinadas a generar más valor para sus clientes.
Según su estimación, de todo el capital disponible de este rubro de empresarios, entre 10% y 15% puede dirigirse hacia alternativas externas de inversión. En cambio, cerca del 90% se reinvertiría en la propia empresa.
Esta conducta refleja que, para las mypes, el negocio propio suele ser considerado la inversión más directa, conocida y rentable. La diversificación existe en este sector, pero se va a segundo plano frente a la necesidad de sostener operaciones, ampliar inventarios y fortalecer la actividad principal de la compañía.
Riesgos y perspectivas
Pese a que el panorama es favorable, la incertidumbre política, los fenómenos climáticos y la volatilidad internacional pueden afectar de manera importante las decisiones de inversión.
En el caso de la agroindustria, el Fenómeno El Niño es actualmente uno de los factores que más frena la migración de capital hacia el sector.
El problema, según explicó Mallqui, es que las empresas expuestas a riesgos climáticos necesitan recursos financieros suficientes para soportar posibles pérdidas o interrupciones. Cuando no cuentan con ese respaldo, deben buscar financiamiento externo, generalmente a través de deuda.
“Los principales actores que se benefician de esto son los fondos especializados en la industria, pero es difícil que actualmente se puede acceder a estas inversiones, salvo que se haga a través de fondos estructurados o especializados”, indicó.
Sin embargo, según precisó Jimmy Astocóndor, el consenso del mercado apunta a que las inversiones en Perú mantengan un rango positivo, aunque probablemente con un ritmo más moderado que el observado en algunos tramos de 2025 y 2026.
Para 2027, la prioridad estará centrada en tres factores:
- La continuidad del ciclo alcista de los metales
- La evolución de la inversión privada
- La capacidad del nuevo gobierno para preservar la estabilidad económica
“Si estos elementos se mantienen alineados, la renta variable peruana aún tendría espacio para seguir cerrando la brecha de valorización respecto de mercados comparables”, puntualizó.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.







