
La criminalidad organizada sigue campeando a sus anchas en el país, cobrando la vida de muchas personas, en medio de una clase política que se resiste a tomar una posición sobre cuestionadas leyes aprobadas por el actual Congreso de la República, ¿qué tan preocupada está la ciudadanía?
El Observatorio del Crimen y la Violencia, iniciativa del Banco de Ideas Credicorp y del BCP, en alianza con Capital Humano y Social (CHS), presentó un sondeo encargado a Ipsos.
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Se preguntó a la ciudadanía sobre las tres actividades criminales que más le preocupan. Así, el cobro de cupos y la extorsión ocupa el primer lugar (76%), superando largamente a los delitos de corrupción de funcionarios (41%), violencia sexual (37%), secuestro (35%) y robo agravado (32%).
“(Ese porcentaje de 76%) equivale a 19 millones de personas que tienen una profunda preocupación con respecto a la extorsión y al cobro de cupos”, enfatizó Ricardo Valdés, gerente general de CHS.
Lima es la región donde la preocupación es mayor (83%), pero en casi todas las regiones supera el 72%, salvo en el sur, que baja al 69%.
Adicionalmente, lo que se puede considerar una variante de la extorsión, el préstamo extorsivo o ‘gota a gota’, si bien se ubica en séptimo lugar en las preocupaciones de los ciudadanos, llega al 26%, es decir, más de la cuarta parte de la población.
“(Ese 26%) no es poca cosa, son más de 6 millones y medio de personas”, apuntó Valdés. “El ‘gota a gota’ es el único tipo de extorsión donde es la víctima la que se acerca al extorsionador”, agregó.
Aunque no han realizado una encuesta similar anteriormente, Valdés presume que la preocupación por estos delitos de extorsión aumentó en el último año.
En este sentido, refirió que el reporte de CHS y BCP -publicado en enero último- reveló que el porcentaje de personas que fue víctima del ‘gota a gota’ o que conocía a alguien que lo había sido, llegaba a 19%. Ante la misma pregunta, 12 meses atrás, ese porcentaje alcanzaba el 15%.
“Esos cuatro puntos porcentuales (incremento de 15% a 19%) implican el ingreso de 1 millón de personas nuevas al préstamo extorsivo”, explicó.
Mayores ingresos
La preocupación por el cobro de cupos y la extorsión es mayor en el segmento A/B, donde llega al 80%. En el nivel socioeconómico C, ese porcentaje alcanza el 79%, mientras que en el D/E se ubica en 73%
“Es curioso (también) ese porcentaje en el C porque es un volumen (más grande de personas) que el A/B y es ahí donde están los emprendedores”, señaló Valdés a Gestión.
Lo anterior también se condice con los resultados del reporte anterior del observatorio: un 27% de las personas de los estratos socioeconómicos más altos reportó haber sido víctima de extorsión en los últimos tres meses o conocer a alguien que lo ha sufrido. En los otros grupos, de menores ingresos, la incidencia no fue tan grave.
Carlos Casas, docente de la Universidad del Pacífico, sostuvo que la mayor sensación de inseguridad distorsiona las decisiones de gasto e inversión en todos los sectores.
“Por precaución (ante la mayor criminalidad), la gente da menos señales de tener dinero. Y eso pospone planes de consumo y de inversión”, advirtió el especialista.
Yang Chang, docente de la Universidad de Piura enfatizó en que la criminalidad está reduciendo la inversión, particularmente, en aquellas zonas más afectadas como los distritos del cono norte de Lima o el norte del país.
Además, afirmó que, si no se controla el problema en el mediano plazo, se podría “afectar absolutamente todo”.
“Antes, (el cobro de cupos) estaba focalizado en Trujillo. Había una mafia bien fuerte, hace más de diez años, que extorsionaba a la industria zapatera. Luego, han venido acá a Lima y han empezado con el tema del transporte en la zona norte. Y han comenzado a expandirse. Ahora, están por toda la capital y han entrado a (atacar) comercios. El impacto va a ser más severo si no se controla (el problema de la extorsión) en 5 o 10 años”, estimó.
Casas coincidió en que los próximos cinco años serían clave para combatir las extorsiones en el país.

Estafas
Otras de las preocupaciones expresadas por los encuestados fueron las estafas y fraudes, que ocupan el sexto lugar, con un 26%.
“Suelen ser estafas que se producen por teléfono, por redes sociales, y a través de su suplantación de identidad. Entonces, lo que más estamos viendo son (fraudes) muy ligados al sector financiero”, sostuvo el gerente general de CHS.
En ese sentido, comentó que lo más documentado son estafas donde los delincuentes se apropian de la información personal de los usuarios con el fin de acceder a sus cuentas bancarias.
La preocupación por las estafas es mayor en el segmento D/E (28%), mientras que es menor en los estratos de mayores ingresos.
Una hipótesis que podría explicar lo anterior es que las personas de los niveles socioeconómicos más bajos pueden tener una menor cercanía y mayor desconfianza, en general, con el sistema financiero, según Valdés.
La diferencia también es muy marcada entre el ámbito rural y urbano, pues en el primero la preocupación por las estafas llega al 40%, mientras que en el segundo, a 24%.

Economías criminales
Otra pregunta que se hizo en el referido informe fue sobre las economías criminales más preocupantes. Así, el tráfico ilícito de drogas (64%) y la trata de personas (64%) son las dos principales, que angustian a prácticamente dos tercios de la población adulta del Perú, seguidas de cerca por la minería ilegal, que inquieta a más de la mitad de los ciudadanos (52%).
De cara a los próximos comicios, un 58% de la población adulta del país es pesimista o bastante pesimista sobre lo que pueda emprender el próximo gobierno en el tema de seguridad ciudadana.
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Plantean modificar ley de tope a tasas de interés
El préstamo informal conocido como ‘gota a gota’ viene registrando un crecimiento sostenido en el Perú, en medio de un contexto de restricciones en el acceso al crédito formal.
Ante este escenario, el Observatorio del Crimen y la Violencia, iniciativa del Banco de Ideas Credicorp y del BCP, subraya la urgencia de modificar los topes a las tasas de interés del sector financiero formal, con el objetivo de ampliar el acceso al crédito y reducir el espacio que hoy ocupa el financiamiento informal.
La imposición de topes a las tasas de interés mediante ley, en el 2021, ha terminado por excluir a un segmento importante de la población, que no encuentra alternativas en el sistema formal para financiar sus emprendimientos y recurre a esquemas informales, muchas veces extorsivos.
Según últimos estudios, salvo en la región oriente, el ‘gota a gota’ se ha expandido en todo el país, alcanzando a millones de ciudadanos. El atractivo de este mecanismo radica en su inmediatez. Los préstamos se entregan en efectivo y sin mayores requisitos, con montos que van desde unos pocos cientos hasta varios miles de soles.
Sin embargo, el costo es elevado, la tasa efectiva anual puede superar el 1,400%, muy por encima de los límites legales, lo que genera un crecimiento exponencial de la deuda, según el Instituto Peruano de Economía (IPE).
El fenómeno se explica también por la exclusión financiera. Cerca del 40% de la población adulta no accede al sistema formal, lo que la obliga a recurrir a alternativas informales.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.








