
Buy Now, Pay Later, o “compre ahora, pague después”, es una solución digital habilitada por la tecnología para otorgar financiamiento al comprador final de bienes, principalmente de consumo, a través de la plataforma de los comercios afiliados que venden dichos productos.
La evidencia empírica muestra que los usuarios de esta modalidad de pago son principalmente jóvenes con ingresos bajos, escasa educación financiera y que muestran un perfil crediticio más frágil, refieren especialistas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
“Suelen exhibir un perfil crediticio más riesgoso, situación agravada por la falta de reporte sistemático (de este tipo de pagos) a las centrales de riesgo, lo que genera opacidad y potenciales riesgos para la estabilidad financiera”, señalan en una publicación del BCRP.
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Si bien esta modalidad de pago podría ser comparable con la tarjeta de crédito, existen pro y contras que diferencian a estos productos.
Más ágiles
El usuario del “compre ahora, pague después” se beneficia de una verificación “soft” del historial crediticio, que permite asignar el monto del préstamo a la persona con inmediatez y bajo procesos más ágiles que una tarjeta, señalan los investigadores.
Otra de sus ventajas es que posibilita realizar consumos usualmente sin intereses -pues generalmente se financian hasta tres meses- salvo si son plazos muy largos (12 meses), aunque sí se aplican al usuario cargos por morosidad.
En las tarjetas de crédito, el cliente gana una línea de crédito reutilizable hasta el límite asignado y de libre disponibilidad, refiere el BCR.
Asimismo, el dinero plástico permite a los usuarios financiarse por periodos mayores que mediante la modalidad analizada, esto es a plazos de más de 12 meses.
Entre los riesgos de recurrir al “compre ahora, pague después”, se menciona una protección de datos insuficiente. “Hay una recopilación y monetización de información del consumidor con riesgos de privacidad y concentración (de la empresa a la que se ceden los datos)“, indican los analistas en la revista Moneda.
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Deudas no visibles
Advierten riesgo de sobreendeudamiento pues con esta modalidad hay incentivos a comprar más, con deudas no siempre visibles en los buros de crédito.
En cuanto a las tarjetas de crédito, precisan que el cliente podría incurrir en mayores gastos pues se le aplican intereses sobre el saldo deudor, además de comisiones anuales por membresía y otros cargos asociados al plástico.
Con el “buy now, pay later” (BNPL), el financiamiento es otorgado por entidades del sistema financiero o fintech especializadas, que asumen el riesgo crediticio tras realizar una evaluación del comprador al momento de la operación.
“Claramente, hay un riesgo de sobreendeudamiento del cliente. La facilidad de pagar cuotas pequeñas puede llevar a realizar múltiples compras sin considerar el impacto acumulado en el flujo de caja mensual”, manifestó a Gestión Yang Chang, docente de finanzas de la Universidad de Piura.
El problema
El problema surge cuando esos compromisos no se suman correctamente y, al final, el ingreso del cliente no alcanza para cubrir todas las cuotas, comentó. Además, al no aparecer registradas en las centrales de riesgo, estas deudas no son vistas por otras entidades financieras al momento de evaluar al cliente para un crédito formal, agregó.
Según Chang, en el mercado peruano este tipo de financiamiento suele aplicarse a compras de hasta S/ 10,000, aunque el ticket promedio se sitúa entre S/ 1,200 y S/ 1,500, con plazos de tres, seis o hasta 12 meses.
Rapidez.“Buy now, pay later” permite más agilidad en otorgamiento de préstamos que tarjetas de crédito.

Esquema debe ser usado para emergencias
La tarjeta de crédito refleja de una forma más transparente la capacidad de pago del usuario a través de su línea disponible, precisan los especialistas del BCR. “Si es bien utilizada, genera beneficios como puntos, millas o cashback, que pueden representar entre 1% y 3% del valor de las compras. El BNPL, en cambio, no ofrece recompensas adicionales y puede aumentar el riesgo de desorden financiero”, expresó Yang Chang, de la Universidad de Piura.
Para el economista, esa modalidad alternativa puede funcionar como una salida de emergencia, pues permite comprar hoy aquello que se necesita con urgencia, cuando no hay liquidez inmediata pero sí ingresos previstos en el corto plazo. “El verdadero reto está en usarla con criterio y planificación”, recomendó.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







