
Luego de más de diez días de fuerte oleaje que paralizó las faenas pesqueras, el puerto de San Andrés, en Pisco, recibió más de 1,000 toneladas de pescado bonito, marcando la reactivación de la actividad en la zona.
Cerca de 200 embarcaciones artesanales salieron nuevamente al mar y lograron ubicar el recurso a pocas millas del litoral.
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Las naves arribaron principalmente a los muelles Josiola y Balandra completamente cargadas, en una jornada que ha devuelto el dinamismo económico a decenas de familias vinculadas a la pesca.
Según reportó Canal N, el ingreso de embarcaciones ha sido progresivo: solo el día previo ingresaron unas 40, y actualmente continúan llegando en grupos de aproximadamente 20.
De acuerdo con los propios pescadores, la abundancia del bonito responde a factores estacionales y climáticos. En esta época del año, sumado al incremento de la temperatura del mar, se genera un entorno favorable para esta especie, considerada de aguas cálidas.
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El impacto también se siente en los precios. Actualmente, el kilo de bonito se comercializa desde los S/ 2, lo que lo convierte en una alternativa accesible para los consumidores. Este producto será distribuido tanto en mercados locales de la zona como en centros de abasto mayoristas de Lima.
Entre los principales destinos figuran los mercados de Pisco, Paracas y Chincha, desde donde se canaliza su comercialización hacia otros puntos del país. La alta oferta anticipa precios competitivos en los próximos días, en beneficio de los hogares peruanos.








