
Un hogar de Lima y Callao sin acceso a la red pública de agua potable paga, en promedio, seis veces más por el agua que un usuario conectado. Así lo revela un estudio realizado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) en 16 distritos del ámbito periurbano de Lima y Callao, y luego de 10 años de una primera medición efectuada en 2015.
De acuerdo con el estudio, el precio del agua para los hogares sin conexión alcanza los S/22.11 por metro cúbico (m³), mientras que un usuario con servicio paga alrededor de S/3.20 por m³, lo que evidencia una marcada diferencia en el costo. En cuanto al consumo, los primeros hogares utilizan, en promedio, 6.4 m³ al mes, frente a los 15 m³ que registra un usuario con acceso a la red. Esta situación refleja que, pese a pagar más, las familias sin conexión acceden a una menor cantidad de agua para cubrir sus necesidades básicas.
En ese contexto, estas familias adquieren el recurso principalmente mediante camiones cisterna y destinan en promedio S/141.20 al mes, lo que equivale a más de S/1,694 al año. Este monto es significativamente mayor al que pagarían si contaran con conexión a la red. Cabe señalar que, en 2015, el gasto mensual promedio era de S/72, lo que evidencia que el costo de acceder al agua prácticamente se duplicó en la última década.
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Más gasto, menor consumo
A pesar de invertir más, los hogares sin conexión continúan consumiendo significativamente menos agua que aquellos conectados a la red. El gasto en agua representa cerca del 9% del ingreso mensual de estos hogares, superando ampliamente el estándar internacional de asequibilidad del 3%, lo que evidencia una carga económica que afecta especialmente a las familias en situación de pobreza, indicó la Sunass.
El estudio también muestra que la dependencia de los camiones cisterna se incrementó en la última década. En 2015, el 88% de los hogares sin conexión obtenía agua por esta vía; en 2025, esta cifra alcanza el 94.7%, consolidándose como la principal forma de abastecimiento.
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Cambios en el almacenamiento y acceso
En estos diez años, las familias implementaron estrategias para optimizar el acceso al agua. El uso de tanques de almacenamiento se incrementó de 30.8 % a 92.1 %, mientras que el uso de mangueras y tuberías pasó de 45.5% a 88.6%, lo que redujo significativamente el acarreo manual.
Asimismo, la frecuencia de compra disminuyó: si en 2015 la mayoría adquiría agua entre dos a cuatro veces por semana, hoy el 50.7% lo hace una vez por semana. Si bien esto permitió disminuir el tiempo total dedicado a la compra mensual, esta tarea, que recae principalmente en las mujeres, demanda alrededor de 40 minutos.
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Cerrar la brecha Los resultados del estudio, que se puede revisar haciendo clic en este enlace, ayudan a orientar mejor las inversiones y acciones para que más familias accedan al servicio de agua potable. En Lima y Callao, más de 700 mil personas no cuentan con conexión a la red y cerrar esta brecha requiere grandes inversiones: Sedapal necesitaría más de S/64 mil millones, mientras que a nivel nacional se estiman alrededor de S/138 mil millones.








