
A pocos días del Día Mundial del Glaucoma, especialistas alertan sobre el bajo nivel de prevención frente a esta enfermedad ocular, considerada la principal causa de ceguera irreversible en el mundo. Un sondeo realizado en Lima Metropolitana revela que el 34.6% de los ciudadanos no se realiza controles oftalmológicos porque cree que, si no siente dolor o molestias, su visión está en buen estado.
El glaucoma es una enfermedad que daña de manera progresiva el nervio óptico, generalmente asociada al aumento de la presión intraocular. Su mayor peligro es que suele avanzar sin síntomas en las etapas iniciales, lo que retrasa el diagnóstico y permite que el daño visual progrese sin que el paciente lo perciba.
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 80 millones de personas padecen glaucoma en el mundo y esta cifra podría superar los 110 millones en las próximas décadas. Además, la entidad estima que al menos 2,200 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad visual o ceguera a nivel global.
En el Perú, el glaucoma también representa un problema relevante de salud pública. Datos del Ministerio de Salud señalan que la enfermedad figura entre las principales causas de ceguera irreversible en el país. Se calcula que entre el 2% y el 3% de la población mayor de 40 años podría padecerla, muchas veces sin saberlo.
“Lo más preocupante es que una gran proporción de pacientes se diagnostica en etapas avanzadas, cuando el daño al nervio óptico ya es irreversible”, subrayó Juan Carlos Izquierdo, médico oftalmólogo, jefe del área de glaucoma de Oftalmosalud.
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La falta de información sobre el carácter silencioso del glaucoma agrava el problema. Aunque el 57.3% de las personas encuestadas afirma haber escuchado sobre la enfermedad, el 56.7% desconoce que el riesgo aumenta significativamente después de los 40 años. Incluso entre quienes tienen familiares con glaucoma, el 32.7% reconoce que nunca se ha medido la presión ocular o no lo hace desde hace más de cinco años.
“La presión ocular elevada no produce dolor ni síntomas evidentes. Cuando una persona empieza a notar pérdida visual, el daño en el nervio óptico ya es permanente”, advierte la oftalmóloga Marleni Mendoza, asesora científica de Laboratorios Lansier.
Otro hábito que preocupa a los especialistas es la automedicación. El estudio señala que el 39.4% de los encuestados prefiere comprar gotas en farmacias ante molestias como enrojecimiento o fatiga visual, en lugar de acudir a un especialista. Además, el 41.3% considera que le sería difícil mantener un tratamiento constante con gotas diarias, clave para controlar la enfermedad una vez diagnosticada.
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Los médicos advierten que, aunque el glaucoma no tiene cura, sí puede controlarse si se detecta a tiempo. Existen tratamientos como gotas oftálmicas, terapias láser -como la trabeculoplastia láser selectiva- y cirugías mínimamente invasivas que permiten reducir la presión intraocular y frenar el avance del daño visual.
Ante este escenario, los especialistas recomiendan realizarse un examen oftalmológico integral al menos una vez al año, especialmente después de los 40 años o si existen factores de riesgo como antecedentes familiares, diabetes, miopía, hipermetropía o uso prolongado de corticoides.
El mensaje es claro: el glaucoma puede avanzar sin señales, pero un chequeo oportuno puede marcar la diferencia entre conservar la visión o perderla de forma irreversible.








