
El Congreso de la República aprobó hace unas semanas la modificación del artículo 25 de la Ley 30947, Ley de Salud Mental, con el objetivo de precisar la competencia de los profesionales de la salud en el diagnóstico integral de los problemas de salud mental. Con esta modificación, se reconoce que los psicólogos colegiados, junto a los médicos psiquiatras, están facultados para emitir diagnósticos dentro de su ámbito profesional, en el marco de un enfoque multidisciplinario.
El dictamen aprobado por el Pleno, recoge los proyectos de ley 922, 2336, 3844 y 6052 que establecen que el diagnóstico de los problemas de salud mental no es un acto aislado de un solo profesional, sino un proceso integral que involucra a distintos profesionales de la salud conforme a sus leyes de trabajo específicas, la normativa vigente y las normas técnicas aceptadas internacionalmente.
Durante la sustentación de la iniciativa, se indicó que la modificación busca evitar interpretaciones erróneas en los centros de salud y asegurar precisión jurídica, respetando el rol del equipo multidisciplinario sin duplicar competencias ni generar actos clínicos incompatibles con la Ley General de Salud. La norma fue aprobada en primera votación con 90 votos a favor, uno en contra y una abstención, y luego fue exonerada de segunda votación.
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Impacto en el acceso a la salud mental
Desde el Colegio de Psicólogos de Lima y Callao, saludaron la modificación de la norma y señalaron que esta permitirá ordenar el sistema de salud mental al reconocer que el diagnóstico es un proceso integral y no exclusivo de una sola profesión.
El decano regional de Lima y Callao, Edgardo Enrique Soto Tenorio, explicó a Gestión que uno de los principales efectos de la modificación será mejorar el acceso a los servicios de salud mental, especialmente en zonas donde la demanda es alta.
“En una realidad como la de Lima y Callao, donde la demanda en salud mental es alta, esto reduce tiempos de espera y facilita la detección temprana de problemas emocionales y conductuales“, manifestó. En consecuencia, señaló que se podría mejorar la oportunidad de intervención y la calidad del servicio.
Asimismo, remarcó que la modificación no busca generar conflictos entre psicólogos y psiquiatras, sino establecer una articulación profesional. “El psicólogo interviene en el diagnóstico psicológico y tratamiento terapéutico, mientras que el psiquiatra aborda el diagnóstico médico y el tratamiento farmacológico“, explicó, agregando que ello refuerza el enfoque interdisciplinario establecido en la Ley de Salud Mental.
Brechas en el sistema de atención
El decano también advirtió que el país cuenta con más de 70 mil psicólogos colegiados a nivel nacional y alrededor de 22 mil en Lima y Callao, pero “el principal problema no es la cantidad de profesionales, sino su incorporación efectiva en el sistema público”, así como su distribución en los servicios donde más se necesitan, como la salud comunitaria y el sector educativo.
En esa línea, señaló que el fortalecer el primer nivel de atención y la atención comunitaria es una “necesidad urgente”, ya que el sistema aún funciona de manera reactiva y no preventiva. Consideró que reforzar estos niveles permitirá prevenir, detectar e intervenir a tiempo, especialmente en población vulnerable.
Otro problema identificado es la falta de psicólogos en instituciones educativas, situación que, según indicó, sigue siendo insuficiente pese a la existencia de normas que promueven su incorporación. Esta brecha, advirtió, impide que muchos problemas emocionales se detecten a tiempo, lo que termina afectando el rendimiento académico, la convivencia escolar y el desarrollo integral de los estudiantes.
También señaló que uno de los principales retos del sistema de salud mental no es solo el diagnóstico, sino la continuidad del tratamiento, ya que muchos pacientes acceden a una evaluación inicial, pero no logran sostener procesos terapéuticos por limitaciones del sistema, falta de recursos y débil articulación entre niveles de atención.
Desde el Colegio de Psicólogos señalaron que uno de los siguientes pasos será reglamentar adecuadamente la modificación para evitar vacíos en su aplicación. También consideraron necesario fortalecer el primer nivel de atención, incrementar el presupuesto en salud mentar e incorporar psicólogos en servicios públicos y educativos. “El país ya cuenta con el marco legal; ahora corresponde hacerlo efectivo“, sostuvo.
Formación profesional: los retos tras la modificación de la ley
La modificación de la Ley de Salud Mental también tiene implicancias en la formación universitaria y en la preparación de los futuros profesionales. Taniht Cubas, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma del Perú, señaló que el cambio normativo representa un reconocimiento al rol profesional del psicólogo clínico y a las competencias que ya forman parte de la formación universitaria.
Desde el ámbito académico, explicó que la modificación del artículo 25 de la Ley N° 30947 constituye un avance en la autonomía profesional del psicólogo, ya que anteriormente el diagnóstico en salud mental estaba principalmente restringido al médico psiquiatra. Con la nueva redacción, se incluye explícitamente al psicólogo clínico como profesional competente para participar en el diagnóstico dentro de su ámbito.
Indicó que esta modificación también responde a la realidad del sistema de salud peruano, donde existe un déficit de psiquiatras, especialmente fuera de Lima, y que la participación del psicólogo permite contribuir a cubrir esta necesidad. Además, señaló que la medida “se alinea con estándares internacionales, donde el psicólogo clínico tiene un rol activo en el diagnóstico“.

Formación universitaria y especialización
Sobre la formación profesional, sostuvo que en el Perú existe una base formativa sólida, ya que las universidades contemplan competencias vinculadas al diagnóstico dentro del perfil de egreso. Uno de los principales componentes de la formación son las prácticas preprofesionales, que permiten desarrollar competencias clínicas en escenarios reales.
Sin embargo, advirtió que existe una brecha importante, ya que la formación de pregrado es principalmente generalista, aunque con énfasis clínico, por lo que considera necesario que los egresados continúen su formación mediante procesos de especialización después de culminar sus estudios, para asumir con mayor solvencia la responsabilidad diagnóstica.
En ese sentido, señaló que los ajustes curriculares deberían orientarse a fortalecer la competencia diagnóstica, no solo incorporando más contenidos, sino elevando el nivel de profundidad, supervisión y estandarización. Entre los principales refuerzos formativos, mencionó:
- Fortalecer el eje de evaluación y diagnóstico
- Mayor entrenamiento en sistemas diagnósticos estandarizados
- Incrementar y mejorar las prácticas preprofesionales
- Incorporar formación en ética y responsabilidad legal
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Brechas en el sistema y rol en los colegios
Cubas indicó también que actualmente existe una brecha entre la formación de psicólogos y las necesidades reales del país, pero precisó que no se trata únicamente de una brecha de cantidad, sino principalmente de distribución geográfica, especialización y condiciones del sistema de salud.
Añadió que, en el contexto del retorno a clases, el rol del psicólogo en instituciones educativas debe entenderse desde un enfoque preventivo y promocional, y no solo reactivo o para “atender problemas”. En ese marco, señaló que los psicólogos educativos deberían cumplir funciones como:
- Promoción de la salud mental
- Prevención de riesgos
- Intervención oportuna
- Orientación vocacional y desarrollo integral
Asimismo, destacó que la articulación con docentes y familias es fundamental. En el caso de los docentes, se debe contemplar asesoría en manejo de aula, identificación de estudiantes en riesgo y diseño de estrategias inclusivas. Con las familias, se deben promover escuelas para padres, orientación en crianza y comunicación efectiva.
Prevención de ansiedad y depresión en jóvenes
Frente al aumento de casos de ansiedad y depresión en jóvenes, la especialista señaló que la respuesta debe ser integral, sostenida y basada en evidencia, articulando el sistema educativo con la política pública. “No basta con intervenir cuando el problema ya aparece; el énfasis debe estar en la prevención“, enfatizó.
Entre las estrategias que mencionó se encuentran la incorporación de la educación socioemocional de manera sistemática, la detección temprana en las escuelas, la ampliación de la presencia de psicólogos en instituciones educativas y el trabajo estructurado con las familias. Estas acciones, indicó, permitirían abordar de manera más temprana los problemas de salud mental en la población joven.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.








