
La lógica de compra de vehículos en el Perú viene cambiando. Si antes el precio de adquisición era el principal factor de decisión, hoy los usuarios empiezan a mirar con mayor detenimiento el costo total de propiedad (TCO), que incluye no solo la inversión inicial, sino también el gasto en combustible o energía, mantenimiento, seguros, depreciación y valor de reventa. En ese nuevo esquema, los vehículos híbridos y eléctricos comienzan a ganar terreno por su menor costo operativo.
El cambio responde, en parte, a la mayor oferta disponible en el mercado. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), el parque de vehículos electrificados ya supera las 10,000 unidades y se proyecta que cierre el 2026 con más de 15,000 unidades en circulación. A este avance se suma el dinamismo reciente del mercado: entre enero y marzo del 2026, las ventas del segmento crecieron 77.3% frente al mismo periodo del año anterior.
Este crecimiento se explica por la entrada de nuevas marcas, una mayor diversidad de modelos y precios, así como un mayor conocimiento del consumidor sobre los beneficios de estas tecnologías.
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“El principal factor que impulsa la venta de estos vehículos es la mayor oferta. Hoy vemos más marcas, más modelos y mayor disponibilidad de precios para el público en general”, señala Alberto Morisaki, gerente de operaciones y analítica de la AAP. A ello se suma una mayor conciencia sobre el ahorro que pueden generar, tanto en combustible como en mantenimiento.
Del precio al costo total
De acuerdo con el ejecutivo, el consumidor peruano ya no se limita a comparar precios de compra, sino que evalúa el costo total de uso del vehículo. “Al momento de adquirir un vehículo, la persona no solo se fija en el precio, sino en el costo total de propiedad, que incluye combustible, mantenimiento, seguros, impuestos, depreciación y valor de reventa”, explica.
En ese análisis, los vehículos electrificados presentan ventajas relevantes. Por ejemplo, requieren menos mantenimiento y con menor frecuencia. Mientras un vehículo a combustión interna suele ingresar a taller cada 5,000 kilómetros, uno eléctrico puede hacerlo cada 15,000 kilómetros. Además, tienen hasta 70% menos piezas, lo que reduce la probabilidad de fallas y los costos asociados.
Este menor gasto operativo se convierte en un factor decisivo para ciertos perfiles de usuarios, especialmente aquellos que utilizan el vehículo de forma intensiva, como taxistas o conductores de servicios de transporte.

Ahorro condicionado al mantenimiento
Sin embargo, el ahorro no es automático. La eficiencia de un vehículo híbrido depende en gran medida del mantenimiento y de la correcta interacción entre el motor eléctrico y el de combustión. De acuerdo con reportes del sector postventa, deficiencias en sistemas como la refrigeración de la batería o filtros obstruidos pueden reducir la capacidad de regeneración de energía hasta en 20%.
Giancarlo Valdéz, asesor comercial en Mitsui Automotriz, explica que en el contexto del tráfico limeño los vehículos híbridos logran niveles importantes de ahorro al priorizar el uso del motor eléctrico, manteniendo apagado el motor a combustión durante buena parte del recorrido. Bajo estas condiciones, el usuario puede obtener un ahorro significativo de combustible.
En esa línea, el especialista señala que el ahorro no depende solo del uso del motor eléctrico, sino también del mantenimiento del sistema híbrido. Una adecuada calibración entre el motor eléctrico y el de combustión permite optimizar el flujo de energía y, con ello, alcanzar hasta un 15% adicional de ahorro en combustible frente a unidades que no siguen un esquema preventivo.
Además, el mantenimiento no representa una carga mayor frente a un vehículo convencional. “El costo de mantenimiento de un vehículo híbrido no es mayor que el de uno tradicional. En algunos casos puede incluso ser entre 3% y 5% menor”, precisa. Por ejemplo, en modelos como RAV4, Corolla Cross, Yaris Cross y Corolla, los mantenimientos se realizan aproximadamente cada 10,000 kilómetros, dependiendo del uso.
El especialista añade que los vehículos híbridos cuentan con garantías extendidas —de hasta 10 años o 200,000 kilómetros en el caso de la batería— siempre que los mantenimientos se realicen en talleres autorizados, lo que contribuye a preservar su valor y eficiencia en el tiempo.
Barreras para una mayor adopción
Pese a sus ventajas, la masificación de los vehículos electrificados enfrenta obstáculos. El principal es el precio de adquisición, que sigue siendo superior al de un vehículo de combustión interna. Según Morisaki, la batería puede representar cerca del 40% del costo total de un vehículo eléctrico, lo que encarece su acceso.
A ello se suma la ausencia de políticas públicas de incentivo en el país. A diferencia de otros mercados de la región como Chile, Colombia o México, donde existen beneficios fiscales, facilidades de financiamiento o programas específicos para impulsar la electromovilidad, en el Perú no hay medidas de ese tipo.
“La falta de incentivos es uno de los principales factores que frenan la masificación. Se podrían aplicar medidas como la reducción de impuestos o incentivos al financiamiento para reducir el costo de adquisición”, sostiene Morisaki.
El ejecutivo también señala que persisten brechas de información en el mercado. Existen mitos sobre la duración de las baterías, la seguridad o la disponibilidad de servicios técnicos, que no necesariamente se ajustan a la realidad.

Infraestructura y oportunidades
Si bien la infraestructura de carga suele mencionarse como una barrera, desde la AAP consideran que no es el principal factor que limita la adopción, especialmente en el caso de los híbridos.
No obstante, el desarrollo de infraestructura sigue siendo relevante, especialmente para vehículos eléctricos puros. Este despliegue también requeriría incentivos, dado el costo de implementación de estaciones de carga.
En paralelo, existe una oportunidad en el transporte público. Mientras ciudades como Santiago de Chile cuentan con más de 4,000 buses eléctricos en operación y Medellín supera los 2,500, en el Perú apenas circulan ocho unidades de este tipo. Para Morisaki, este segmento podría ser un punto de partida para acelerar la transición, dado su alto impacto en la reducción de emisiones.
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En conjunto, el avance de los vehículos híbridos y eléctricos en el Perú refleja un cambio progresivo en la forma en que los consumidores evalúan sus decisiones de compra. El menor gasto operativo se posiciona como un argumento cada vez más relevante, especialmente en un contexto de volatilidad de precios de combustibles y mayor conciencia sobre eficiencia.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.







