
FONDOS DE AFP. El Gobierno entrante deberá arrostrar, en forma álgida, la inseguridad ciudadana, el fenómeno de El Niño, la ineficiencia estatal y desequilibrios macroeconómicos que asoman, en particular los de índole fiscal.
Se trata de tareas tan complejas como disimiles entre sí, aunque parecen tener un mismo hilo conductor: la deteriorada gestión pública. Esta es de tal grado que no le es posible ofrecer, con mediana calidad, servicios esenciales como seguridad y salud; prevenir consabidos desastres climáticos, ni legislar sin generar riesgos.
El Congreso que se va ha sido especialmente pródigo en introducir leyes populistas que horadan las cuentas fiscales y, en otros casos, que lastran los ahorros de la población, como la liberación de las cuentas CTS y de los fondos de pensiones.
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Lo que nació en el 2020 como una necesidad in extremis, para aliviar a las familias asfixiadas por el impacto económico de la pandemia, se convirtió desde ese momento en una medida habitual, de periodicidad casi anual, con el rótulo de ley de retiro “extraordinario” del fondo de las AFP. Ocho disposiciones de este tipo provocaron la salida de S/ 139,000 millones del ahorro jubilatorio de los afiliados. Por la benevolencia de los legisladores, las autoridades estiman que millones de afiliados no tendrán pensión al jubilarse.

Para restituir a dicho sistema su rol primigenio de generar pensiones, este mismo Parlamento aprobó en septiembre del 2024, la ley de reforma del sistema previsional que, entre otras disposiciones acertadas, prohibía los retiros extraordinarios.
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Un año después, no obstante, la mayoría de las bancadas se percató de ese detalle e hizo causa común para modificar la reforma, levantar la prohibición y dar pase al octavo retiro de fondos de las AFP que culminó en abril último. Fuerza Popular lideró el intento de poner candado a los ahorros jubilatorios, aunque debió retroceder ante el apremio de las otras bancadas por liberar los fondos y la pasividad del MEF, que ni siquiera observó la norma del octavo retiro.
En la nueva legislatura a puertas, la bancada naranja debe retomar esta espinosa iniciativa, más aún con la asunción presidencial de su lideresa Keiko Fujimori, quien afirma que fortalecerá la parte buena del legado de su padre.
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Justamente, al expresidente se le reconoce por propugnar la creación del Sistema Privado de Pensiones, no solo para ordenar el ahorro de los trabajadores que los respaldará en su vejez, sino también porque ya entonces los cálculos actuariales arrojaban que la caja fiscal era insuficiente para endosarle esa responsabilidad al Tesoro, que tiene bastante carga con las transferencias que debe efectuar todos los años a la ONP para complementar los pagos de pensiones en el sistema nacional.
Así, ineludiblemente, surge la interrogante acerca de si Keiko Fujimori cerrará el capítulo nefasto de la sangría de fondos de las AFP, o permitirá su continuidad. La prueba de fuego está próxima, pues los tambores de un noveno retiro que suenan en el actual Parlamento seguramente se oirán en el Congreso bicameral.
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