
Las expectativas de un acuerdo inminente entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio se moderaron este domingo luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, descartara un cierre rápido de las negociaciones y reafirmara la continuidad de las medidas de presión contra Teherán.
El mandatario también sostuvo que el bloqueo a los puertos iraníes permanecerá “en pleno vigor” hasta la firma de un acuerdo definitivo.
Según un alto funcionario estadounidense citado por Axios, la Casa Blanca no espera un anuncio este domingo y considera que el proceso podría tomar varios días debido a la necesidad de aprobación por parte de las autoridades iraníes, incluido el líder supremo Mojtaba Jamenei.
Más temprano, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, había señalado desde Nueva Delhi que existían posibilidades de que “en las próximas horas el mundo reciba buenas noticias”, aunque posteriormente insistió en que las negociaciones requieren cautela y tiempo.
Ormuz y activos congelados, los principales puntos de tensión
Las conversaciones entre Washington y Teherán se concentran actualmente en asuntos vinculados a la guerra y a la estabilidad regional, particularmente en torno al estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio mundial de hidrocarburos y cuyo bloqueo parcial por parte de Irán se produjo tras los ataques de Israel y Estados Unidos del 28 de febrero, hecho que detonó el actual conflicto.
El control y reapertura de esta vía marítima se ha convertido en uno de los mayores obstáculos dentro del diálogo mediado por Pakistán desde el inicio de la tregua entre Irán y Estados Unidos el pasado 8 de abril.
De acuerdo con CBS News y The Wall Street Journal, la propuesta actualmente en discusión incluiría el desbloqueo parcial de activos iraníes retenidos en bancos extranjeros y la extensión de las negociaciones por 30 días adicionales.
Sin embargo, desde Irán persisten reparos. La agencia Tasnim informó que Washington continúa bloqueando algunos asuntos sensibles, entre ellos la liberación de bienes iraníes congelados en el exterior.

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El tema nuclear queda para una segunda etapa
Uno de los aspectos más sensibles del conflicto, el programa nuclear iraní, quedaría fuera de esta primera fase de entendimientos.
El portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, indicó que ambas partes se encuentran finalizando un memorando de entendimiento, aunque precisó que ello no supone un acuerdo sobre los asuntos centrales.
Según Baqai, el expediente nuclear no forma parte de “esta etapa” de conversaciones y será abordado en negociaciones posteriores.
Estados Unidos e Israel sostienen desde hace años que el programa nuclear iraní busca eventualmente desarrollar armamento atómico, una acusación que Teherán rechaza al asegurar que sus actividades tienen fines civiles y energéticos.
En esa línea, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que mantiene coincidencias con Trump respecto a las condiciones de un eventual acuerdo definitivo.
“Esto implica desmantelar las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán y retirar el material nuclear enriquecido de su territorio”, sostuvo Netanyahu en un comunicado difundido tras una conversación telefónica sostenida con Trump la noche del sábado.
Persisten las tensiones en Líbano
Mientras continúan las conversaciones diplomáticas, la tensión militar en la región no desaparece.
En Líbano, el ejército israelí ordenó evacuar varias localidades del sur y del este del país antes de lanzar bombardeos contra posiciones del movimiento chiita Hezbolá, pese a la tregua vigente desde el 17 de abril.
Las autoridades libanesas reportaron que un ataque israelí realizado el sábado dejó al menos 11 fallecidos, entre ellos seis mujeres y un niño.
Netanyahu afirmó además que Trump reiteró el derecho de Israel a defenderse frente a amenazas presentes en “todos los frentes, incluido Líbano”.
Por su parte, el líder de Hezbolá, Naim Qasem, expresó expectativas favorables sobre un eventual entendimiento entre Washington y Teherán que pueda extenderse al escenario libanés.
“Hay indicios de que se va a cerrar”, afirmó durante un discurso televisado, aunque dejó claro que el desarme del grupo proiraní es una línea roja e instó al gobierno libanés a abandonar las negociaciones con Israel.
Tras casi tres meses de conflicto y miles de víctimas, la guerra mantiene a la región en un escenario de tregua frágil e incertidumbre política, mientras las conversaciones avanzan sin garantías de un desenlace inmediato.
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Elaborado con información de AFP







