
S&P Global Ratings rebajó la calificación crediticia de Colombia por segunda vez en menos de un año ante la preocupación por un déficit fiscal persistentemente elevado y una alta carga de la deuda.
La firma rebajó un nivel la calificación de divisa extranjera del país a BB- con perspectiva estable, equiparándola así a la de Mongolia y Bahamas.
“El marco político de Colombia se ha vuelto menos predecible desde la recesión relacionada con la pandemia de 2020”, escribió S&P en un comunicado. “Podríamos rebajar nuestra calificación en los próximos seis a dieciocho meses si los déficits fiscales superiores a los previstos dan lugar a salidas externas persistentemente elevadas y a una mayor deuda externa, lo que haría que Colombia fuera cada vez más vulnerable a las crisis externas”.
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S&P rebajó por última vez la calificación de Colombia en junio, el mismo día en que Moody’s Ratings redujo su calificación crediticia al grado de inversión más bajo, un doble golpe a las maltrechas finanzas de la nación.
Las preocupaciones fiscales han ido en aumento desde el año pasado, cuando el país decidió suspender el tope legal al gasto público. La administración del presidente Gustavo Petro ha tenido dificultades con un déficit creciente y una crisis de liquidez, con pocos incentivos para controlar el gasto antes de las elecciones presidenciales de mayo.

Para aliviar la presión, el Ministerio de Hacienda ha recurrido a fuentes de financiación alternativas, incluyendo un swap de rendimiento total con bancos internacionales, la primera emisión de eurobonos en casi una década y una colocación privada de miles de millones de dólares en deuda local.
Esta estrategia ha reducido los costos de endeudamiento del país y pospuesto los pagos de intereses, pero conlleva el riesgo de aumentar la carga de la deuda a largo plazo.
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El martes, Petro dijo que su gobierno presentará un proyecto de ley de financiación con medidas fiscales al Congreso lo antes posible, amenazando con declarar otra emergencia económica si el proyecto no se aprueba.
“El deterioro fiscal de Colombia ha sido un desastre absoluto durante los últimos años y está empeorando a cada minuto”, dijo Álvaro Vivanco, estratega macroeconómico de mercados emergentes de Wells Fargo, comentó. “Hay que reconocerle a S&P el mérito de haber tomado la decisión antes de las elecciones, ya que la situación fiscal será difícil de solucionar independientemente de quién gane”.
Colombia fue rebajada por última vez en diciembre por Fitch Ratings, que redujo la calificación de la deuda del país un escalón, de BB+ a BB. Se le considera la tercera economía más grande de Sudamérica en términos de PBI nominal, según las proyecciones del FMI y el Ministerio de Hacienda para 2025-2026, situándose por detrás de Brasil y Argentina.








