
La inteligencia artificial tendrá un rol determinante en el Mundial 2026, especialmente en el trabajo de los árbitros asistentes, quienes dispondrán de nuevas herramientas tecnológicas para detectar posiciones adelantadas con mayor rapidez y precisión.
La FIFA confirmó que el Mundial 2026 incorporará una versión mejorada del sistema de fuera de juego semiautomatizado, desarrollado para asistir a los jueces de línea durante los encuentros que se disputarán en Estados Unidos, México y Canadá.
La principal innovación consiste en la capacidad de generar alertas automáticas en tiempo real cuando se detecten posiciones adelantadas claras. Para ello, el sistema combinará datos captados por 15 cámaras instaladas en cada estadio con información procedente de la nueva pelota inteligente de Adidas, equipada con sensores capaces de registrar movimientos e impactos hasta 500 veces por segundo.
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Esta tecnología permitirá identificar con exactitud el momento en que un futbolista toca el balón, un aspecto fundamental para determinar si existe fuera de juego. Gracias a la inteligencia artificial, el análisis será más rápido y reducirá significativamente los márgenes de error en las decisiones arbitrales.
Según explicó Johannes Holzmüller, director de Innovación de la FIFA, la precisión del sistema ha mejorado notablemente en los últimos años. Mientras las primeras versiones emitían alertas cuando existían diferencias de hasta 50 centímetros, la nueva tecnología podrá detectar posiciones adelantadas superiores a apenas 10 centímetros.

Otro avance relevante será la digitalización en tres dimensiones de todos los jugadores que participarán en el torneo. Los modelos generados permitirán recrear cada acción desde distintos ángulos y facilitarán el seguimiento de futbolistas que queden ocultos entre varios rivales, una situación que suele complicar el trabajo de los árbitros asistentes.
Las reconstrucciones tridimensionales también servirán para explicar al público las decisiones más polémicas. Las jugadas podrán visualizarse con gran nivel de detalle y desde perspectivas similares a las de los videojuegos, contribuyendo a una mayor transparencia en el arbitraje.
Pese al creciente protagonismo de la inteligencia artificial, la FIFA enfatiza que la última palabra seguirá siendo humana. Los sistemas tecnológicos actuarán como herramientas de apoyo para los árbitros asistentes, quienes continuarán siendo responsables de tomar la decisión definitiva en el terreno de juego.







