Philadelphia Stadium o Lincoln Financial Field (Photo by CHARLY TRIBALLEAU / AFP)
Capacidad: 69.000
Inauguración: 2003
Philadelphia Stadium o Lincoln Financial Field (Photo by CHARLY TRIBALLEAU / AFP) Capacidad: 69.000 Inauguración: 2003

La FIFA alardea de unos ingresos sin precedentes en este primer Mundial con 48 equipos, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio, mientras que las ganancias para las naciones participantes y para las ciudades sede son mucho más inciertas.

Triplicar ingresos por boletos

En sus últimas proyecciones, el organismo rector del fútbol calcula unos ingresos récord de US$ 13,000 millones para su ciclo 2023-2026, de los cuales 8,900 millones corresponderían solo al año 2026.

Esta última cifra, que permite aislar el impacto del Mundial masculino, marca un aumento del 56% respecto a la edición de 2022 en Catar, del 67% respecto a la de 2018 en Rusia y duplica a la cita de 2014 en Brasil.

La organización conjunta entre Estados Unidos, Canadá y México “ofrece una visibilidad importante a los patrocinadores” y el paso de 32 a 48 selecciones amplía las audiencias, señala Raffaele Poli, director del Observatorio del Fútbol del CIES de Neuchâtel (Suiza).

Pero “la marca ‘Mundial’ es tan fuerte que su progresión se debe sobre todo a una tendencia a largo plazo”, agrega. 

De edición en edición, explica, “la FIFA ha mejorado sus técnicas para monetizar el evento”, forzando un pulso con China sobre los derechos de retransmisión o adoptando una “tarificación dinámica” para las entradas, pese al enfado de las organizaciones de aficionados y los procedimientos judiciales iniciados en Europa y Estados Unidos.

Así, el paso de 64 a 104 partidos no basta para explicar el despegue de la venta de entradas, cuyos ingresos previstos (US$ 3,000 millones) deberían superar el triple de los obtenidos en 2022.

Por su parte, se espera un alza en los derechos televisivos del 34%, hasta casi US$ 4,000 millones, y de un 21% en patrocinios.

Aumenta la dotación... y los gastos

¿Qué hacer con un pastel de este tamaño, a menos de un año de un congreso decisivo para el patrón del fútbol mundial, Gianni Infantino, que el 18 de marzo de 2027 buscará un nuevo -y quizás último- mandato?

De los US$ 3,700 millones que la FIFA prevé gastar para el Mundial, una cuarta parte se destinará a las selecciones participantes y a los clubes que ceden a sus internacionales.

La dotación global del torneo se incrementó a finales de abril en un 15%, hasta US$ 871 millones (frente a 440 millones de Catar). 

Cada equipo participante tendrá garantizado un mínimo de US$ 12.5 millones, que alcanzará los 50 millones para el país vencedor.

Sin embargo, nada garantiza que ello compense unos gastos claramente mayores, ligados a la dispersión geográfica del torneo y a los impuestos recaudados en Estados Unidos o Canadá, si las federaciones no logran negociar una exención.

Habrá que llegar a cuartos de final para sacar beneficios”, calcula para la AFP una fuente cercana a la instancia del fútbol. 

Por otro lado, la FIFA destinará US$ 1,700 millones solo en 2026 a su programa de desarrollo, herramienta electoral clave, ya que dota a cada una de las 211 federaciones miembros con independencia de su tamaño.

¿Y las ciudades anfitrionas?

En este juego de actores, quienes peor posicionadas están a menudo para negociar condiciones ventajosas son las ciudades anfitrionas”, destaca Raffaele Poli.

El experto señala que los “ingresos indirectos que se les promete, en términos de notoriedad y desarrollo turístico a largo plazo, son difíciles de evaluar”. 

Los contratos firmados por las 16 ciudades organizadoras reservan la mayor parte de los beneficios - hasta las tasas de aparcamiento- a la FIFA, mientras que los anfitriones pagan las infraestructuras y elevados costes de seguridad. 

A comienzos de mayo, la Asociación Estadounidense de Hoteleros (AHLA) alertó de unas reservas inferiores a lo esperado en una gran parte de las ciudades anfitrionas. 

Entre las razones mencionaban cancelaciones de habitaciones bloqueadas masivamente de antemano por la FIFA, las restricciones de visados y un contexto geopolítico desfavorable. 

Miami, donde se disputarán siete partidos, constataba en cambio más reservas de lo previsto y espera un millón de visitantes en la región y la creación de 9,000 empleos durante la que suele ser su temporada baja. 

El comité local Nueva York-Nueva Jersey, que recibirá ocho partidos incluida la final, estimaba en julio de 2025 que el impacto económico para la región será de US$ 3,300 millones.

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