
Christopher Bejnar lleva los últimos meses revisando la letra pequeña de los fondos cotizados (ETF), escribiendo correos electrónicos a asesores financieros y trasladando parte de sus inversiones hacia acciones europeas, todo con un objetivo: mantener a SpaceX fuera de su cartera de US$ 1 millón.
Mientras la empresa de Elon Musk se incorpora esta semana a los principales índices del Nasdaq, este ingeniero de software de 46 años, residente en Filadelfia, quiere asegurarse de que ninguno de sus ahorros financie al fundador de Tesla y SpaceX, quien recientemente se convirtió en la primera persona del mundo en alcanzar una fortuna superior a US$ 1 billón. Para lograrlo, Bejnar explicó que trasladó US$ 50,000 a fondos indexados europeos y compró acciones de Rocket Lab Corp., rival de SpaceX.
“Estoy del lado anti-Elon”, dijo Bejnar, aludiendo al activismo político de Musk y al elevado endeudamiento que, a su juicio, sostiene tecnologías aún no comprobadas en SpaceX. “Aunque mi exposición fuera apenas de una décima de punto porcentual, tampoco querría que ese dinero terminara beneficiándolo”.
En Reddit, TikTok y distintos foros de internet, inversionistas como Bejnar intercambian consejos sobre cómo evitar invertir en SpaceX ahora que la compañía ingresará a índices de referencia como el Russell 1000 y el CRSP US Total Market Index, incluso si eso implica abandonar ETF tradicionales o pagar más por carteras personalizadas.
Todos ellos forman parte de los movimientos financieros y personales que ha provocado el ascenso de Musk, una de las figuras más controvertidas de Wall Street y, posiblemente, del mundo. Las acciones de Tesla, su primera empresa cotizada, alcanzaron valoraciones extraordinarias gracias al respaldo de una base muy fiel de pequeños inversores. Ese mismo entusiasmo permitió a SpaceX protagonizar en junio la mayor oferta pública inicial de la historia.
La persona más rica de Australia, Gina Rinehart, calificó a Musk como “una persona verdaderamente excepcional” y anunció en junio una “importante inversión” en SpaceX a través de Hancock Prospecting. Apostar contra la fidelidad de estos inversores ha resultado una estrategia muy costosa en el pasado, como aprendieron numerosos vendedores en corto de Tesla. Quien hubiera invertido US$ 10,000 en acciones de Tesla tendría hoy aproximadamente US$ 3.5 millones, según cálculos de Bloomberg.

Ese éxito también ha generado fuertes detractores. La participación de Musk en el segundo gobierno de Donald Trump y su intensa implicación en las llamadas guerras culturales han impulsado protestas, boicots e incluso una industria de autoadhesivos anti-Musk para automóviles, convirtiendo el rechazo al multimillonario en un movimiento que ahora también influye en las decisiones de inversión.
A esos factores personales se suman importantes riesgos financieros y, en ocasiones, regulatorios asociados a sus empresas. Tanto SpaceX como Tesla cotizan con valoraciones que superan ampliamente las de sus competidores, lo que preocupa a numerosos analistas. SpaceX se disparó tras su salida a bolsa, pero posteriormente llegó a perder hasta 24%, alimentando el temor de que las expectativas hayan superado a los fundamentos.
SpaceX y Musk no respondieron a solicitudes de comentarios.
El problema para quienes desean evitar a Musk es que sus empresas ya tienen un peso tan elevado que se están convirtiendo en componentes obligatorios de la mayoría de las carteras estándar. Tesla figura entre las mayores compañías del S&P 500 y del Nasdaq 100, índices que determinan la composición de los ETF utilizados por millones de personas para sus planes de jubilación. El fabricante de vehículos eléctricos representa alrededor de 2% del fondo Vanguard S&P 500 ETF (VOO), con activos por US$ 980,000 millones, y más de 3% del Invesco QQQ Trust Series 1, que administra US$ 490,000 millones.
La salida a bolsa de SpaceX eleva aún más la apuesta. Con una capitalización bursátil cercana a US$ 2.1 billones —1.4 veces la de Tesla—, la empresa pasó casi de inmediato a integrar el grupo de las mayores compañías cotizadas de Estados Unidos.
Tras el cierre de la sesión del lunes, SpaceX será incorporada al Nasdaq 100, después de haber ingresado previamente a los índices de FTSE Russell y MSCI. Estos cambios están provocando miles de millones de dólares en compras automáticas por parte de fondos indexados e incorporarán las acciones a millones de carteras pasivas. En un momento de presión sobre el precio del papel, se estima que al menos US$ 5,400 millones de compras provenientes de fondos vinculados a índices respaldarán la cotización.
La rapidez con la que SpaceX fue incorporada a esos índices también generó críticas, ya que varios proveedores modificaron sus metodologías o hicieron excepciones para incluir a la empresa pese a que mantiene una proporción relativamente reducida de acciones en circulación.
Precisamente por ese reducido capital flotante, el peso inicial de SpaceX en los principales índices será inferior al1%, bastante por debajo del de Tesla. Aun así, asesores financieros afirman haber recibido consultas de numerosos clientes interesados en evitar cualquier exposición a una empresa controlada por Musk.
“No creo que estuviéramos teniendo esta conversación si no se tratara de él”, afirmó Emily Green, directora del área de gestión patrimonial de Ellevest, quien comparó el rechazo actual hacia Musk con la reacción pública que enfrentó Meta Platforms tras los escándalos posteriores a las elecciones estadounidenses de 2016. “Durante los últimos años muchas personas no querían tener acciones de Tesla y ahora plantean exactamente la misma inquietud respecto de SpaceX”.
La solución que ofrece Ellevest es la denominada indexación directa, que consiste en comprar una cartera de acciones individuales que replica un índice, permitiendo excluir determinadas compañías.
Green explicó que eliminar una o dos acciones de una cartera ampliamente diversificada no debería alterar de forma significativa el rendimiento global, ya que el resto de los valores compensa esa ausencia. Según indicó, los clientes que decidieron evitar Tesla nunca lamentaron el posterior ascenso de la acción.
“Nuestro método consiste en comprar unas 300 posiciones individuales que abarcan empresas estadounidenses de gran, mediana y pequeña capitalización, además de compañías internacionales de mercados desarrollados”, señaló Green. “Las personas pueden personalizar profundamente sus inversiones y convertirlas en algo muy personal”.
Bejnar explicó que no le preocupaba especialmente mantener una pequeña exposición a Tesla, pero que la llegada de SpaceX cambió completamente su percepción debido al fuerte endeudamiento de la empresa y a la apuesta por proyectos que considera todavía no demostrados.
“Para mí es como si estuviera utilizando una tarjeta de crédito para pagar otra”, afirmó. “Lo que nunca imaginé fue que estos fondos indexados cambiarían las reglas para facilitarle las cosas”.
Durante las últimas semanas han proliferado en Reddit publicaciones sobre cómo evitar invertir en SpaceX, especialmente en comunidades como r/investing, r/ETFs y r/EnoughMuskSpam, con debates como “Cómo evitar invertir en empresas de Elon Musk”.

Uno de esos participantes es David Greer, analista de datos de 30 años, quien explicó que trasladó en abril sus US$ 650,000 destinados a la jubilación desde fondos indexados estadounidenses hacia fondos internacionales.
Greer se siente profundamente decepcionado con el segundo gobierno de Trump y considera que Musk es “el Trump del mundo tecnológico”. Ante las amenazas del presidente estadounidense de abandonar la OTAN y su política exterior de “Estados Unidos primero”, Greer perdió la confianza en que Estados Unidos mantenga el mismo liderazgo económico y bursátil de los últimos años.
“No intento evitar exclusivamente a SpaceX”, explicó Greer, residente en Davis, California. “Pero cuando quedó claro que la empresa saldría a bolsa y que terminaría formando parte de mis inversiones, sentí que esa fue la gota que colmó el vaso”.
Omar Qureshi, asesor financiero, tampoco compró acciones de SpaceX porque considera que Musk es “una persona malvada”. Sin embargo, como director general de Hightower Signature Wealth, ayudó a algunos clientes a participar en la oferta pública inicial.
Para él, el debate trasciende la figura de Musk y refleja las consecuencias del auge de la inversión pasiva en Wall Street durante las dos últimas décadas.
A medida que más ahorros destinados a la jubilación se canalizan automáticamente hacia fondos indexados, pertenecer a un índice se vuelve cada vez más valioso. Las compañías de mayor tamaño reciben una proporción creciente de nuevos recursos, lo que sostiene sus cotizaciones y dificulta que los gestores activos superen al mercado.
“Si eres uno de los grandes, tienes garantizados esos flujos”, afirmó Qureshi. “Se convierte en una profecía autocumplida. Las entradas de dinero impulsan el rendimiento, lo que atrae todavía más inversiones hacia los índices”.
Pese a ello, ni Greer ni Bejnar desean trasladar su dinero hacia fondos de gestión activa. Greer sigue prefiriendo realizar su propia investigación y mantiene su filosofía de invertir mediante fondos indexados a largo plazo.
Bejnar, por su parte, analizó distintas alternativas junto con su asesor financiero antes de trasladar parte de su patrimonio administrado hacia ETF que no incluirán acciones de SpaceX. Su asesor le advirtió que, si la empresa continúa creciendo e ingresa en todos los índices relevantes, será cada vez más difícil evitarla.
Bejnar cree que SpaceX tardará en incorporarse al S&P 500 debido al requisito de permanecer al menos doce meses cotizando y cumplir determinadas exigencias de rentabilidad y capital flotante. Además, considera que la emisión de deuda por US$ 25,000 millones realizada por SpaceX a finales de junio refuerza su convicción de que la empresa está contribuyendo a sostener el endeudamiento del conjunto del imperio empresarial de Musk. Incluso anima a amigos y usuarios de Reddit a sumarse a ese alejamiento del empresario.
¿Y si las acciones de SpaceX siguen subiendo durante muchos años?
“No me arrepentiría jamás de no haber comprado SpaceX, por mucho que suba”, concluyó.







