
La guerra comercial en la que se han enzarzado los gobiernos de Colombia y Ecuador es el último episodio de una relación llena de altibajos entre sus presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa, dos marcados perfiles de la izquierda y derecha latinoamericana, respectivamente.
Pese a que Petro ha sido el único jefe de Estado que ha asistido a las dos ceremonias de investidura presidencial que ha protagonizado Noboa en Quito en 2023 y 2025, la distancia se ha ido agrandando con el paso del tiempo, especialmente con el acercamiento del gobernante ecuatoriano a la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
1.- La captura de Glas
El primer punto de inflexión fue la captura del exvicepresidente correísta Jorge Glas, para la que Noboa ordenó asaltar la Embajada de México en Quito, donde Glas, que tenía pendiente de cumplir una pena de ocho años de cárcel por dos condenas por corrupción, había recibido asilo.
En solidaridad con México, Petro suspendió la celebración de los gabinetes nacionales, donde los presidentes y ministros de ambos países se reunían una vez al año para tratar asuntos de interés bilateral y fronterizo.
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2.- Crisis energética y cumbre en bermudas
Las relaciones no se suavizaron hasta finales de 2024, cuando Ecuador se vio inmerso en una fuerte crisis energética que obligó a racionar la electricidad con cortes de hasta 14 horas al día a nivel nacional, solamente suavizada con la electricidad suministrada por Colombia.
Para escenificar el acercamiento, en diciembre de ese mismo año Petro y Noboa mantuvieron una reunión en las Islas Galápagos (Ecuador), recordada sobre todo por las estridentes bermudas con las que el presidente ecuatoriano recibió al gobernante colombiano, que combinó con una camisa de marca y gafas de sol.

3.- Los resultados electorales
Allí acordaron retomar los gabinetes binacionales y estudiar la petición de Petro de abrir un control fronterizo en zona del Pacífico, un área fuertemente impactada por el narcotráfico, con fuerte presencia de disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y bandas criminales ecuatorianas.
Sin embargo, la sintonía volvió a romperse pronto, cuando Petro se sumó a la postura del expresidente Rafael Correa (2007-2017) de dudar de los resultados de las elecciones donde Noboa fue reelegido y, en su investidura, reclamó la liberación de Glas, al que calificó de “preso político”, lo que provocó que Noboa cancelase la reunión bilateral que tenía prevista con él.
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4.- La visita privada de Petro a Manta
En lugar de regresar a Bogotá, Petro extendió su estancia en Ecuador con una visita privada a la ciudad costera de Manta, donde según medios locales permaneció en una casa durante un par de días antes de volver a Colombia para retomar sus actividades oficiales.
“No creo que fuese a nada bueno”, señaló Noboa en una entrevista cuando le preguntaron por la finalidad de la estadía de Petro en Manta, en una respuesta donde trató de relacionarlo con la presencia de bandas criminales y mafias del narcotráfico en esa ciudad.
5.- La nacionalización de Glas
En septiembre del año pasado, Petro sorprendió al anunciar que había concedido la nacionalidad colombiana a Glas para sumar un nuevo grado de presión a la demanda de liberación, mientras que pocas semanas después Noboa hizo que fuese el primer preso en entrar a la cárcel emblema de su mandato, construida a similitud del modelo de Nayib Bukele en El Salvador.
Este martes Petro volvió a la carga para exigir la libertad de Glas, y un día después Noboa respondió con la imposición de aranceles del 30%, lo que fue replicado idénticamente por Colombia, que también cortó el suministro de electricidad a Ecuador.

El último episodio
El gobierno de Colombia respondió el jueves a las medidas arancelarias de Ecuador con gravámenes similares y escaló una crisis comercial con medidas que afectan además a la cooperación energética y el transporte de crudo.
La guerra arancelaria comenzó el miércoles por decisión del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, quien desde Davos anunció la imposición de un 30% de arancel a las importaciones de Colombia por considerar que no hace lo suficiente en la lucha contra el narcotráfico en la frontera común.
El ministerio de Comercio, Industria y Turismo colombiano respondió el jueves que aplicará la misma tarifa a 20 productos aún sin definir y con la posibilidad de extender la medida “a un grupo más amplio, como respuesta a la alteración de las condiciones del comercio bilateral generada por la decisión unilateral” de Noboa.
El arancel ecuatoriano entrará en vigor en febrero y la respuesta colombiana será “proporcional, transitoria y revisable”, indicó la cartera.
“Este gravamen no constituye una sanción ni una medida de confrontación, sino una acción correctiva orientada a restablecer el equilibrio del intercambio y a proteger el aparato productivo nacional”, añadió.
De su lado, el ministerio de Minas y Energía expidió una resolución para suspender las Transacciones Internacionales de Electricidad (TIE) entre ambos países “como una medida preventiva orientada a proteger la soberanía y la seguridad energética” de Colombia, indicó sin mencionar directamente los aranceles.
Según la cartera, la decisión se fundamenta en análisis técnicos que “evidencian una mayor presión sobre el sistema eléctrico” colombiano en momentos de “variabilidad climática”.
Ecuador ha sufrido intensas sequías que llevaron en 2024 y en 2025 a prolongados cortes de electricidad, en un país donde el 70% de la energía eléctrica depende de la generación hídrica.
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Colombia ha abastecido en distintas ocasiones a Ecuador, con 17 millones de habitantes y que tiene hoy un déficit de 1,000 Mw.
“Espero que el Ecuador haya agradecido, el que cuando se nos necesitó, acudimos solidarios con la energía”, había anticipado el presidente Gustavo Petro el miércoles, en referencia a la peor sequía que atravesó su vecino en 60 años.
“Las condiciones actuales, tanto energéticas como comerciales, no permiten mantener las transacciones internacionales de electricidad sin poner en riesgo el abastecimiento nacional”, indicó el ministerio.
Tarifas al crudo
Colombia y Ecuador comparten una línea fronteriza de 600 kilómetros que se extiende desde el Pacífico hasta la selva de la Amazonía, donde operan guerrillas colombianas y organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y armas y a la minería ilegal.
En orillas políticas opuestas, pero socios comerciales importantes en la región, Noboa y Petro chocan con frecuencia.
Tras la decisión de Colombia sobre la suspensión energética, Ecuador anunció nuevas tarifas al transporte de petróleo de ese país por uno de sus oleoductos.
“La tarifa de transporte del crudo colombiano por el OCP (Oleoducto de Crudos Pesados) tendrá la reciprocidad recibida en el caso de electricidad”, informó la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, en un escueto mensaje en X.
Ecuador prioriza su “seguridad en fronteras, su balanza comercial, así como su seguridad energética”, añadió.
Ecuador exporta crudo e importa combustibles. El OCP, del que el Estado ecuatoriano es accionista mayoritario, tiene capacidad para 450,000 barriles por día (bd).
Para transportar el crudo extraído en la Amazonía hasta el Pacífico, Ecuador también dispone de otro oleoducto con capacidad para 360,000 bd.
La producción de crudo de Ecuador se ubicó en 469,000 bd en noviembre pasado, de los cuales un 39% se movilizó por el OCP, según los datos más recientes del Banco Central.
Colombia exporta hacia Ecuador principalmente energía eléctrica, medicamentos, vehículos, productos cosméticos y plásticos, según la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) de Colombia.
Elaborado con información de EFE y AFP








