
Estados Unidos e Irán se preparan para firmar formalmente el viernes en Suiza su acuerdo de paz provisional, mientras ambas partes se atribuyen la victoria y los operadores petroleros y las navieras siguen sin saber con certeza qué tan rápido se reabrirá el estrecho de Ormuz.
El texto del llamado memorando de entendimiento, un documento de 14 puntos que debería conducir a una extensión de dos meses del cese del fuego y al inicio de complejas negociaciones sobre el programa nuclear iraní, aún no ha sido publicado.
Un alto funcionario estadounidense dijo que eso podría ocurrir en los próximos días, antes de la ceremonia de firma en Suiza. Se espera que el vicepresidente JD Vance encabece la delegación estadounidense, mientras que Irán probablemente estará representado por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf.
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Trump se encuentra en Francia participando en una cumbre del Grupo de los Siete, donde la guerra con Irán —que ha impulsado al alza los precios de la energía— ocupa un lugar central. Países del G7 como Francia, Reino Unido e Italia probablemente desempeñarán un papel clave en cualquier operación de desminado del estrecho necesaria para facilitar su reapertura.
Durante la cumbre del martes, Trump afirmó que el acuerdo es un “hecho consumado”, aunque añadió que EE.UU. no invertirá dinero en Irán ni pagará reparaciones por la guerra. Washington está negociando con personas “racionales” en la República Islámica, dijo, al reiterar que el país no podrá desarrollar armas nucleares.
“Tendrán que demostrar quiénes son, creo, antes de que cualquiera de nosotros entre allí”, dijo Trump al ser consultado por un periodista sobre las oportunidades económicas para Irán.

El lunes, el ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto, y su homólogo estadounidense, Pete Hegseth, se reunieron en Washington, donde analizaron una flotilla de cuatro buques que Roma se prepara para enviar al estrecho de Ormuz, según un funcionario del G7 familiarizado con el asunto. La fuerza incluye dos dragaminas actualmente desplegados en Yibuti, adonde fueron enviados para prepararse para la misión, añadió la fuente.
Trump tenía previsto mantener reuniones bilaterales el martes con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, jeque Mohamed bin Zayed, y con el emir de Catar, jeque Tamim bin Hamad, en el marco de la cumbre del G7. Esos países podrían participar, junto con EE.UU., en la creación de un fondo de desarrollo de US$ 300,000 millones para Irán tras el conflicto.
Según el funcionario estadounidense, Washington buscará que otros países y el sector privado comprometan inversiones en Irán. La República Islámica, que tiene una población de 90 millones de habitantes y algunas de las mayores reservas de petróleo y gas natural del mundo, quería que el fondo formara parte del memorando para ayudar a financiar la reconstrucción. Irán sostiene que la guerra, iniciada el 28 de febrero con un bombardeo conjunto de EE.UU. e Israel contra el país, le causó más de US$ 250,000 millones en daños económicos.
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Funcionarios iraníes han afirmado que el memorando permitirá al país acceder a decenas de miles de millones de dólares en fondos congelados en lugares como Catar. Trump y su administración han insistido en que la República Islámica no recibirá fondos desbloqueados ni alivio de sanciones con la firma del acuerdo. Según Washington, eso ocurrirá gradualmente y estará condicionado al cumplimiento de los términos por parte de Teherán.
Los precios del petróleo han caído con fuerza desde que Trump afirmó a fines de la semana pasada que un acuerdo era inminente. El Brent bajó un 2.1% hasta US$ 81.40 el martes, acumulando su cuarta jornada consecutiva de descensos.
Aun así, muchos gobiernos europeos, inversionistas energéticos y compañías navieras dudan de la afirmación de Trump de que el estrecho de Ormuz estará completamente abierto el viernes. Además de la probable necesidad de despejar la vía marítima —por donde normalmente transita una parte significativa de los suministros mundiales de petróleo, gas natural licuado y aluminio—, persiste la incógnita sobre si Irán permitirá el libre tránsito de los buques.

Teherán ha señalado que cobrará tarifas de navegación a las embarcaciones una vez transcurrido el período de 60 días previsto para las nuevas negociaciones entre EE.UU. e Irán.
Vance defendió el acuerdo el lunes y aseguró en varias entrevistas televisivas que el pacto con Irán estará respaldado por un sistema de verificación para garantizar que el país cumpla sus compromisos.
Aun así, ni EE.UU. ni Irán ocultan su desconfianza mutua, y la Casa Blanca afirma que Trump no dudará en reanudar los ataques si considera que los líderes iraníes no respetan los términos pactados.

“El presidente Trump sabe que este régimen demora las negociaciones y utiliza las conversaciones para ganar tiempo. No lo permitirá”, señala un documento visto por Bloomberg. “La presión que llevó a Irán a la mesa de negociación sigue completamente activa y todas las opciones permanecen sobre la mesa”.
La frustración de Trump con la guerra que lanzó hace casi cuatro meses se ha vuelto cada vez más evidente, y con frecuencia su atención se ha desplazado hacia otros temas, incluidos sus proyectos de remodelación en Washington y las celebraciones por el 250.º aniversario de la independencia de EE.UU. El mandatario parecía cansado al llegar al G7, al que viajó después de asistir a una pelea de artes marciales mixtas en la Casa Blanca que terminó pasada la medianoche en EE.UU.
La guerra de Israel contra los militantes de Hezbolá respaldados por Irán en Líbano es otro posible obstáculo para el éxito del acuerdo. Es probable que el memorando establezca la necesidad de un cese del fuego en “todos los frentes”, incluido Líbano.

Políticos israelíes han rechazado esa posibilidad, convencidos de que es necesario continuar combatiendo a un grupo que ha lanzado misiles y drones contra su territorio en apoyo de Irán.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha sido criticado por los israelíes debido al acuerdo, que también consideran excesivamente favorable para Irán, un enemigo histórico del Estado judío, y que además no limita su programa de misiles balísticos. Netanyahu no tuvo participación directa en las conversaciones entre EE.UU. e Irán, mediadas por Catar y Pakistán, y su relación con Trump se ha visto sometida a una fuerte tensión a medida que esas negociaciones avanzaban.
Escrito por Eltaf Najafizada, Josh Wingrove y Donato Paolo Mancini







