
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que Estados Unidos revelará pronto su plan para aislar económicamente a Irán y a sus socios comerciales, después de que el presidente Donald Trump amenazara a Teherán y a otros con un “DÍA D ECONÓMICO” para poner fin al actual punto muerto en Medio Oriente.
Bessent, en una entrevista con CNBC, dijo que ofrecerá una conferencia de prensa el lunes para “hablar exactamente de lo que vamos a hacer” y buscó aumentar la presión sobre los aliados de EE.UU. para que se sumen al esfuerzo.
“La presión económica significa que vamos a acudir a todos nuestros aliados —y este será el mayor aislamiento económico coordinado de la historia del mundo— y les vamos a decir: ‘O están con nosotros o están contra nosotros’”, dijo Bessent.
Ni Trump ni Bessent especificaron exactamente qué medidas tomarían ni qué países serían objeto de ellas, pero las advertencias pusieron de inmediato el foco en China, que compra la mayor parte del petróleo de Irán. Los precios del crudo Brent avanzaron por quinto día hasta cerca de US$ 94 el barril, alcanzando su nivel más alto del mes.
Consultado el jueves sobre si China sería uno de los objetivos, Bessent respondió que “muchas conversaciones es mejor mantenerlas en privado” y dijo que todos quieren que el vital estrecho de Ormuz vuelva a estar abierto al tráfico comercial. “Tengan en cuenta que los chinos obtienen el 50% de su energía del Golfo”, añadió Bessent. “Así que les haría un gran favor sumarse al plan”.
En su primera reacción a los comentarios de Trump, Pekín dijo que las sanciones y la presión no funcionarían y pidió una solución diplomática. Irán, mientras tanto, afirmó que las amenazas de Trump eran una “distracción” de las propias crisis de Estados Unidos, entre ellas una deuda sin precedentes y el fuerte aumento de los costos de los intereses.

Los comentarios de Trump muestran cómo EE.UU., afectado por la escasez de municiones y el aumento de los costos, quiere pasar de una campaña militar que ha eliminado a la mayoría de los principales líderes de Irán y golpeado su economía, pero que hasta ahora no ha logrado provocar su rendición.
China no reconoce las sanciones unilaterales, pero sus entidades estatales generalmente se mantienen alejadas del petróleo incluido en listas de sanciones. Sus mayores bancos estatales también tienen antecedentes de cumplir con las sanciones de EE.UU. contra Irán, Corea del Norte e incluso altos funcionarios de Hong Kong, para evitar perder el acceso al sistema de compensación en dólares estadounidenses.
Washington ya ha sancionado a algunas refinerías independientes chinas y empresas desde que Estados Unidos inició la guerra contra Irán a fines de febrero. Pero hasta ahora, EE.UU. se ha abstenido de sancionar a los grandes bancos chinos que financian el comercio.
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En mayo, China ordenó a las empresas nacionales no cumplir con las sanciones de EE.UU. contra cinco refinerías, mientras sus mayores bancos quedaron atrapados entre la directiva de Pekín y el riesgo de perder el acceso al sistema financiero estadounidense.
“Las sanciones y la presión no ayudarán a resolver el problema”, dijo el jueves a periodistas en Pekín el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian. “China pide a las partes pertinentes que adopten medidas responsables y busquen resolver el problema por medios diplomáticos y políticos”.
Trump exigió que todos los países dejen de dar a Irán acceso a casas de cambio, transferencias de efectivo, líneas de swap, registros de buques, empresas fachada y vías para sacar clandestinamente su petróleo. También buscó movilizar a otras naciones que hasta ahora se han negado a respaldar su guerra contra la República Islámica, al afirmar que Estados Unidos necesita que todos sus aliados ayuden a “aislar y derrotar la amenaza iraní”.

EE.UU. recibió un impulso el martes, cuando Emiratos Árabes Unidos rompió sus vínculos económicos con Irán tras acusarlo de disparar dos misiles balísticos contra sus aguas territoriales. Irán negó ser responsable del ataque.
Emiratos Árabes Unidos fue el principal socio comercial de Irán el año pasado, y Teherán dependía de esa relación para acceder a bienes extranjeros y divisas, seguido por China, Turquía e India.
El objetivo de Trump es obligar a Irán a entablar nuevas negociaciones destinadas a poner fin definitivamente a la guerra, forzar a Teherán a abandonar su programa nuclear y lograr que levante su bloqueo del estrecho de Ormuz. Esos objetivos quedaron establecidos en un memorando de entendimiento que ambas partes firmaron en junio, pero que posteriormente se vino abajo en medio de una serie de ataques de represalia.
Irán ha soportado sanciones económicas durante décadas y su respuesta ha sido plantear sus propias exigencias, entre ellas el desbloqueo de sus activos, el fin de las sanciones y reparaciones por daños de guerra.
Resolver el conflicto es cada vez más urgente para Trump, mientras enfrenta los altos precios de la gasolina, la creciente impopularidad de la guerra y la preocupación de los republicanos por perder una o ambas cámaras del Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Previamente esta semana, incluso amenazó con bombardear Omán, un aliado estadounidense que en ocasiones ha actuado como mediador, si se interpone en el camino de Estados Unidos.
Las amenazas de Irán contra el transporte marítimo comercial han frenado el tráfico a través de Ormuz, mientras que un contrabloqueo ordenado por Trump ha limitado severamente la propia capacidad de Irán para exportar petróleo.








