
Un grupo de inversionistas globales dijo que está listo para iniciar conversaciones sobre más de US$ 60,000 millones en bonos venezolanos en default, un primer paso en una de las reestructuraciones de deuda soberana más grandes y complejas del mundo.
El Comité de Acreedores de Venezuela —un grupo que incluye a Fidelity Management & Research Company LLC, Morgan Stanley Investment Management y Greylock Capital Management— afirmó que está preparado para comenzar a negociar una vez que reciba autorización. Una reestructuración “aceleraría el financiamiento en todos los sectores de la economía venezolana”, señaló en un comunicado difundido el viernes.
El anuncio se produce en medio de señales de un deshielo en las relaciones entre Caracas y Washington tras una operación militar de Estados Unidos que removió del poder al presidente Nicolás Maduro. La líder interina Delcy Rodríguez ha dado señales de disposición a cooperar con la administración Trump para aumentar la producción petrolera y estabilizar la economía.
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Los cambios políticos provocaron un repunte en el mercado de bonos venezolanos, en default desde 2017. Los títulos soberanos con vencimiento en 2027 subieron más de 10 centavos esta semana, el mayor avance semanal desde 2023, mientras que la deuda de la estatal Petróleos de Venezuela SA, o PDVSA, también registró alzas.
Si bien los tenedores de bonos han mostrado optimismo respecto de que las negociaciones puedan comenzar este año, el calendario de cualquier proceso depende en gran medida de la política.
Venezuela sigue bajo sanciones económicas de EE.UU. que le prohíben acceder a los mercados de capitales, un paso clave en cualquier reestructuración. Además, persisten interrogantes sobre el futuro de la industria petrolera, cuyos ingresos serán determinantes para la capacidad del país de pagar sus deudas.

Al considerar los intereses vencidos de los bonos, préstamos y otras obligaciones, la deuda total de Venezuela se estima en hasta US$ 170,000 millones, lo que la convertiría en una de las mayores reestructuraciones en décadas.
Según personas familiarizadas con el tema, el comité de acreedores se reunió el lunes para analizar los acontecimientos en Venezuela, y algunos de sus miembros coincidieron en que la salida de Maduro acelera el cronograma para una posible reestructuración.
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Una de las propuestas que evalúa el comité sería combinar la deuda soberana de Venezuela y la de PDVSA en una sola reestructuración. Esto le daría al país una única referencia para valuar su deuda y haría el proceso más fácil de comprender, dijo una fuente.
El grupo se formó hace unos ocho años, después de que Venezuela comenzara a incumplir el pago de su deuda financiera tras una primera ronda de sanciones de EE.UU.
Está representado por Thomas Laryea, de Orrick, Herrington & Sutcliffe LLP, e incluye también a Grantham Mayo Van Otterloo & Co, LLC, Fidera, HBK Capital Management, Mangart Capital, T. Rowe Price Associates, Inc. y VR Advisory Services Ltd.
El comunicado no detalló cuánto de la deuda venezolana posee el grupo.








