
Desde una cocina familiar en Lambayeque hasta una red de tiendas en todo el país y presencia internacional, la historia de San Roque es un ejemplo de cómo la tradición y la innovación pueden ir de la mano. Lo que nació como un acto de solidaridad liderado por mujeres se transformó en una empresa emblemática que ha sabido conservar el sabor original del popular dulce peruano “King Kong”, al tiempo que diversifica su portafolio y apuesta por nuevas experiencias para el consumidor.
La historia de San Roque comenzó en 1920, cuando un grupo de mujeres en Lambayeque, movidas por la solidaridad, buscaba cómo proveer alimentos a pobladores de escasos recursos. En la casa de Victoria Mejía de García, ubicada en la entonces Calle San Roque (hoy calle Dos de Mayo), empezaron a preparar dulces tradicionales. Entre ellos destacaban unos alfajores de gran tamaño, cuya popularidad fue creciendo hasta ser conocidos, años después, como “King Kong”, en alusión a la icónica película estrenada en 1933.
Así nació el célebre King Kong de la calle San Roque, que se vendía en una pequeña tienda instalada en la misma vivienda. Este dulce no solo conquistó paladares, sino que también permitió generar ingresos para continuar ayudando a la comunidad.
Con el paso del tiempo, el emprendimiento tomó forma legal. En 1943, la familia García registró la primera patente bajo el nombre “King Kong San Roque” y diversificó la oferta con nuevos tamaños y sabores. Tres décadas más tarde, en 1970, Perpetua García —hija de Victoria— asumió el liderazgo y constituyó oficialmente la empresa como “San Roque”. Esto permitió trasladar la producción a una planta más amplia, ubicada en el kilómetro 780 de la Panamericana Norte, donde continúa operando hasta hoy.

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San Roque: de renunciar a la exclusividad a conquistar seis países
Una anécdota clave que refleja la filosofía empresarial de San Roque ocurrió en 1980, cuando venció la patente del King Kong y antiguos trabajadores comenzaron a comercializar el dulce de manera informal, tras haber aprendido a elaborarlo en la empresa. Aunque sus asesores legales recomendaron tomar acciones, Perpetua optó por no hacerlo. “Para todos amanece Dios. Patentemos solo San Roque y dejemos que estas personas también generen ingresos para sus familias”, declaró. Así, el King Kong se convirtió en un símbolo compartido de identidad lambayecana, elaborado hoy por diversas marcas.
La expansión internacional llegó en 1994, con exportaciones hacia Estados Unidos, México, Canadá, Chile, Francia y Japón, mercados a los cuales destina aproximadamente el 10% de su producción nacional. Ya en 1999, bajo la dirección del ingeniero Jorge Piscoya (representante de la cuarta generación familiar y actual gerente general), la empresa abrió sus primeras tiendas en ciudades del norte peruano.

“Tanto mi padre como mi abuela (Perpetua García) tenían muchas expectativas en mí. Se podría decir que me dieron muchas licencias para experimentar. El algunos casos, para equivocarme, por supuesto. Sin embargo, el balance final podría decir que ha sido positivo”, comentó Jorge Piscoya Madueño, gerente general de San Roque en el libro Empresas que Trascienden.
Hoy, San Roque tiene 24 tiendas a nivel nacional y módulos de venta en centros comerciales, con presencia en ciudades como Lambayeque, Trujillo, Chiclayo, Piura, Lima, Cusco y Arequipa. Sus productos también se encuentran en supermercados como Metro, Wong, Plaza Vea, Vivanda y en grifos como Repsol y Primax.
Su participación en el retail responde a la ampliación de su portafolio: San Roque ya no solo es sinónimo de King Kong. Hoy también produce alfajores, bolicocos, natillas, chifles, chocotejas, suspiros, entre otros productos tradicionales del norte peruano.
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De dulce tradicional a experiencia gourmet: la evolución estratégica de San Roque
En 2010, la empresa apostó por la modernización tecnológica de su planta. Y es que sustituyó sus 22 peroles (recipientes grandes de metal) por 4 pailas al vacío (equipos industriales que operan a baja presión), traídas desde Argentina. Cada una de estas pailas procesa 400 litros de leche para producir 200 kg de manjar blanco en solo cuatro horas, optimizando así su capacidad productiva sin perder la esencia artesanal.
La innovación continuó. En 2024, San Roque se unió a la heladería peruana Mr. Paleta para lanzar los primeros helados de King Kong, una propuesta pensada también para el mercado internacional. Un año después, inauguró su propia cafetería temática en Chiclayo: San Roque Coffee. Este espacio busca conectar con nuevas generaciones y turistas a través de una experiencia sensorial que une tradición y modernidad.

“Queremos que los visitantes no solo compren un producto, sino que vivan la historia y el sabor de San Roque en un solo espacio”, destacó Piero Juárez, coordinador de marketing, en entrevista con El Comercio.
Más datos sobre San Roque
- Dulce del norte. El popular “King Kong” es un alfajor de gran tamaño, elaborado de galletas de harina y relleno de manjar blanco o dulces de diferentes sabores. Su creación se relaciona tanto a la gastronomía y cultura peruana que fue nombrado “Patrimonio de la Región de Lambayeque”.
- Origen. San Roque fue pionera en la creación del king kong, dulce peruano que hoy elaboran varias empresas. Su origen se vincula a celebraciones del 13 de junio y el 25 de diciembre, fechas en que se preparaba para fiestas religiosas y acciones solidarias en Lambayeque.
- Cambio de imagen. En 2010, la empresa cambió su imagen e incorporó un nuevo logo con un gorila. Además, tomó la decisión de incluir nuevos sabores de King Kong cada 18 meses.
- Producción. La fábrica principal de San Roque se ubica en Km. 780 de la Panamericana Norte en Lambayeque.
- Portafolio. San Roque cuenta con más de 30 productos en el mercado; lanzando una línea light 0% azúcares añadidas.
- Café temático. La propuesta de San Roque Coffee busca modernizar la experiencia del consumidor ofreciendo cafés de especialidad y sus otros formatos (Frappés, capuchinos y cold brew), sándwiches y helados. El local también funciona como tienda, donde se pueden adquirir los dulces típicos de la marca.
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Periodista de Negocios. Es bachiller en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.









