
China ha buscado durante años influir en acuerdos empresariales fuera de sus fronteras. Sin embargo, su decisión de presionar a Meta Platforms Inc. para deshacer la compra por US$ 2,000 millones de la startup de IA Manus marca un precedente inédito.
El planificador estatal del país decretó el lunes que el acuerdo debe cancelarse, cuatro meses después de haberse cerrado. Al hacerlo, apunta contra un gigante tecnológico de EE.UU. con poca o ninguna operación en China y contra una startup que, aunque originalmente china, se había trasladado legalmente a Singapur.
Ambas compañías han pasado meses operando bajo la premisa de que el acuerdo estaba completamente finalizado. Los empleados de la startup ya se trasladaron a oficinas de Meta en Singapur, mientras que sus ejecutivos se integraron al equipo de inteligencia artificial de la firma estadounidense. Los inversionistas de Manus, incluidos Tencent Holdings Ltd., ZhenFund y HongShan, ya recibieron sus pagos, según personas familiarizadas con el asunto.
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Una de las principales dudas es si Pekín puede forzar la reversión del acuerdo y, de ser así, cómo. Meta respondió el lunes al escueto anuncio de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y afirmó que ha cumplido con las leyes aplicables y espera una resolución adecuada, sin dar más detalles.
“El caso Manus muestra los desafíos de regular capital, talento y propiedad intelectual de origen chino una vez que salen al exterior”, dijo Stefanie Kam, profesora asistente del Programa de China en el Instituto de Estudios de Defensa y Estratégicos de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur. “La relevancia de la política radica en la incertidumbre que expone el caso: ¿qué es lo que realmente se va al exterior cuando una empresa de IA se traslada fuera del país?”.

Los reguladores chinos han ejercido durante mucho tiempo un poder muy superior al de sus pares en la mayoría de los países. Actuaron contra el cofundador de Alibaba Group Holding Ltd., Jack Ma, y obligaron al brazo financiero de la compañía, Ant Group Co., a cancelar su oferta pública inicial apenas días antes de su salida a bolsa en 2020.
En un caso similar, Pekín obligó a Didi Global Inc. a retirar su oferta pública inicial de 2021 en Nueva York por preocupaciones regulatorias. El proveedor de transporte compartido tuvo que retirarse de la bolsa en EE.UU. y no ha podido listar sus acciones en otro mercado desde entonces. Su valoración ronda los US$ 17,000 millones.
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La presión de Pekín sobre Meta para revertir el acuerdo refleja la magnitud de sus preocupaciones y, en general, su control sobre el desarrollo de IA en startups locales. Críticos locales han argumentado que la venta privó a China de tecnología valiosa de IA y la entregó a su principal rival geopolítico.
Aun así, no está claro si el acuerdo puede revertirse de forma efectiva. La startup ya ha compartido su código con Meta y este ha sido incorporado a los servicios de la empresa estadounidense, según una de las personas. Obligar a fundadores e inversionistas a devolver el dinero podría resultar en que Meta obtenga acceso gratuito a tecnología clave.
“La decisión sobre Manus es en gran medida simbólica: deshacer el acuerdo es impracticable en este punto, ya que las transferencias de capital y tecnología se completaron”, dijo Laila Khawaja, directora de investigación de Gavekal Technologies.
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El gobierno chino tiene poco margen de presión sobre Meta. Sus principales servicios, incluidos Facebook e Instagram, ya están prohibidos en el país.
“El margen de maniobra restante de Pekín radica en controlar el movimiento transfronterizo de los ejecutivos de Manus y potencialmente forzar sus renuncias a Meta”, dijo Khawaja.
Pekín ya había comenzado a endurecer el control sobre otras tecnológicas tras el acuerdo de Manus. En las últimas semanas, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y otras agencias han indicado a startups de IA, incluidas Moonshot AI y Stepfun, que deben rechazar capital de inversionistas estadounidenses salvo aprobación explícita, según informó Bloomberg News la semana pasada. Los reguladores también han decidido restricciones similares para ByteDance Ltd., propietaria de TikTok y la startup más valiosa del país.
El caso Manus es la primera vez que las autoridades recurren a un mecanismo de revisión de inversiones extranjeras con 15 años de antigüedad, según Liu Xu, investigador del Instituto de Estrategia Nacional de la Universidad de Tsinghua. Es imposible determinar el impacto sobre otras operaciones de fusiones y adquisiciones con entidades extranjeras, pero ahora queda claro que los acuerdos vinculados a tecnologías avanzadas estarán sujetos a un escrutinio riguroso, señaló Liu.

Si una adquisición extranjera apunta a empresas chinas en sectores de alta tecnología como la inteligencia artificial, o a firmas con altas valoraciones, esos casos podrían quedar bajo estrictas revisiones de seguridad, explicó. “También están bajo especial atención los acuerdos que podrían implicar la pérdida de control sobre patentes o la transferencia de tecnologías a manos extranjeras”, agregó.
La decisión sobre Manus llega a pocas semanas de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, donde se prevé que aborden inversiones, tecnología, IA y comercio. No está claro si la adquisición de Meta es lo suficientemente relevante para la administración estadounidense como para formar parte de las conversaciones.
Meta cerró el acuerdo como parte de su estrategia para alcanzar a rivales como Alphabet, OpenAI y Anthropic. Manus debía ayudar a Meta a posicionarse como líder en el creciente mercado de agentes de IA, que ejecutan tareas de forma autónoma.
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Los agentes de IA son sistemas autónomos capaces de realizar tareas como redactar informes de investigación, analizar acciones y planificar itinerarios completos de viaje sin intervención humana directa. Se consideran clave para hacer que la IA sea productiva y genere ingresos. Meta ha estado invirtiendo miles de millones en perfeccionar su oferta de agentes de IA.
El impacto real de la decisión de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma puede no recaer en Manus, sino en otros emprendedores tecnológicos en China. Muchas firmas chinas han trasladado sus bases a Singapur o han considerado hacerlo para expandirse internacionalmente, captar capital, reclutar talento global y reducir la supervisión de los reguladores del Partido Comunista.
“Este movimiento es una advertencia contundente para otras startups y talentos chinos que quieren acceder a capital y mercados internacionales”, señaló Khawaja, de Gavekal Technologies. “Pekín apoya la expansión global, pero quiere evitar la fuga de talento y la filtración de tecnología”.









