
Desde una pequeña bodega en Magdalena hasta un grupo empresarial con más de 700 colaboradores y presencia proyectada en tres países, la historia del Grupo San Antonio refleja cómo una panadería familiar puede transformarse con visión y continuidad. Fundada en 1959 por inmigrantes europeos, la empresa ha atravesado generaciones, crisis y cambios de modelo, manteniéndose vigente con nueve locales operativos, una escuela propia de panadería y una estrategia de expansión que busca llevar su propuesta fuera del Perú. Esta es su historia.
Su historia comienza en 1920, cuando la familia italiana Cristini llegó al Perú huyendo de la crisis económica en Europa. Se establecieron en Ica, donde abrieron una bodega que con el tiempo se convirtió en una de las más importantes de la ciudad. Años después, una de las hijas de la familia Cristini se casó con Emilio Fernández Santa María, un inmigrante español. Juntos decidieron mudarse a Lima en busca de nuevas oportunidades.

San Antonio: la empresa familiar que pasó de panadería a grupo empresarial
Ya en la capital, Emilio conoció una pequeña bodega llamada El Pacífico, ubicada en Magdalena y atendida por inmigrantes chinos que, además de trabajar allí, vivían dentro del local. Las barreras de idioma dificultaban la atención al público, y el local contaba con un surtido limitado, insuficiente para la demanda del vecindario.
Emilio identificó una oportunidad y decidió comprar el negocio. Además, detectó que los vecinos buscaban, sobre todo, pan fresco. En esa búsqueda conoció a José Villa, también inmigrante español, que aspiraba a tener su propia pastelería. En 1957 se asociaron, cediéndole la mitad del negocio a Villa. Dos años después, en 1959, fundaron junto a maestros panaderos peruanos la panadería-pastelería San Antonio.

Con el tiempo, la panadería amplió su propuesta, ya que incorporó café, galletas, sándwiches, empanadas, postres y ensaladas, y durante los años 60 se consolidó como una referencia en Lima. La empresa adoptó una cultura organizacional centrada en el trato respetuoso al cliente y al equipo humano, una línea de trabajo que se mantiene hasta hoy.
A inicios de los años 70, la segunda generación —liderada por Sergio— asumió el liderazgo. Más adelante lo harían José Antonio y, con la llegada del nuevo milenio, Luciana, Rodrigo y Mauricio, quienes enfrentaron los retos propios de la transición generacional en una empresa familiar.
En ese contexto, en 2018 ingresó Rubén Sánchez como gerente general del la pastelería (hoy como CEO del Grupo San Antonio), con experiencia previa en compañías como Backus e Interbank. Su gestión impulsó una reestructuración organizacional que fortaleció los procesos internos y la comunicación entre áreas.

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San Antonio volvió a sus raíces para salvar el negocio en pandemia
El año 2020 trajo consigo uno de los mayores desafíos: la pandemia obligó a suspender operaciones por 15 días. A pesar de la incertidumbre, la empresa optó por mantener el compromiso con sus más de 700 colaboradores, cubriendo sueldos y beneficios.
“Lo que prometimos al personal es que no íbamos a dejar de pagar los sueldos, pero el flujo de caja se ajustaba y los accionistas venían con aporte de capital, entonces decidimos no esperar más porque quizás quebraríamos”, contó en 2020 a este diario el CEO de San Antonio.
La respuesta de San Antonio fue reconvertir su modelo. Y es que adaptaron sus locales al formato de minimarket, con entrega a domicilio las 24 horas. Así, volvieron a sus raíces: vender alimentos de primera necesidad. “Íbamos a invertir en tres tiendas nuevas con más de US$ 5 millones. Felizmente no usamos esos ahorros, porque hubiéramos quebrado”, comentó el directivo.
Durante ese periodo, compitieron en el rubro de alimentos esenciales, tanto con tiendas físicas como con servicio de delivery. Esa estrategia les permitió mantener al personal y superar la crisis de la pandemia.

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San Antonio deja atrás la crisis y hoy cada vez más cerca de la internacionalización
Hoy, San Antonio factura S/ 130 millones al año, opera nueve locales y emplea a más de 700 personas. También, cuenta con una escuela propia para formar panaderos y pasteleros, como parte de su estrategia de desarrollo sostenible.
Este año, la empresa planea abrir tres nuevas tiendas y tiene como meta alcanzar cinco aperturas anuales en Lima, con el objetivo de llegar a 40 locales en los próximos años. “Tenemos 66 años en el Perú, vamos a seguir invirtiendo aquí porque es nuestra casa”, afirmó.
Además, tiene en la mira su internacionalización en tres mercados como Chile, Estados Unidos y España. La compañía ya se encuentra en una etapa avanzada de investigación y preparación para abrir su primera operación fuera del país, prevista para 2026.
Más datos sobre San Antonio
- La evolución a holding. En 2024, la pastelería se convierte en Grupo San Antonio, un holding con empresas dedicadas a dar servicios complementarios al core business de la empresa.
- Estructura Corporativa. El grupo incluye distintas razones sociales como La Esquina de San Antonio S.A.C., San Antonio de Chacarilla S.A.C., entre otras, centradas en la gestión de sus puntos de venta.
- Formatos pequeños. La compañía evalúa lanzar nuevas marcas y formatos más pequeños de tienda que les permitan atender distintos segmentos económicos.
- Nueva estrategía. La nueva estrategía de San Antonio apunta a fortalecer su presencia digital y diversificar su oferta sin comprometer la sostenibilidad del negocio.
- Mudanza. La empresa continúa con las gestiones de mudarse a una planta más grande, en la cual pueda triplicar su capacidad de producción actual y sostener su expansión hacia las 40 tiendas.
- Presencia. San Antonio cuenta con múltiples locales en distritos de Lima como Miraflores, San Isidro, Surco, San Borja y La Molina.
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Periodista de Negocios. Es bachiller en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.









