
En general, el comportamiento del sol peruano (PEN) ha estado muy alineado con lo planteado en este espacio durante el último año, y las perspectivas le siguen siendo favorables. Sin duda, el principal factor detrás de la tendencia de apreciación de esta moneda ha sido el fuerte incremento de los términos de intercambio, que se mantienen en los niveles más altos de los últimos 75 años.
Esto ocurre en un contexto en el que los precios del cobre y del oro han alcanzado recientemente máximos históricos, mientras que los precios de los bienes importados han descendido o se han mantenido moderados (por ejemplo, el petróleo). En efecto, el choque positivo de términos de intercambio que enfrenta actualmente la economía peruana se acerca al más fuerte registrado entre 2004 y 2007.
Todo esto, además, se da en un entorno de clara mejora de los fundamentos macroeconómicos. La economía local mantiene tasas de crecimiento favorables cercanas al 3.5% anual, con una expansión de la demanda interna que ha promediado alrededor de 6% anual en los últimos trimestres. Por su parte, la inflación continúa ubicándose por debajo del punto medio del rango meta (2%), lo que ha permitido al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) acercar su tasa de política monetaria a los niveles neutrales (4.25%). Asimismo, la cuenta corriente acumularía en 2026 cuatro años consecutivos de superávit, en medio de exportaciones récord. Y, lo que es muy importante, el déficit fiscal habría cerrado en 2.2% del PIB en 2025, ubicándose en el techo límite de la regla fiscal tras dos años consecutivos de incumplimiento.
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El balance de riesgos para 2026 y 2027 se mantiene sesgado hacia una mejora adicional de los fundamentos macro, siempre que continúe la tendencia reciente en los términos de intercambio. En efecto, considerando precios actuales del cobre y del oro cercanos a US$6 por libra y US$ 5,000 por onza, respectivamente, resulta cada vez más probable que el PBI avance más del 3.2% incorporado en nuestro escenario base para 2026.
Por otro lado, pese a los crecientes riesgos fiscales a mediano plazo —dada la aprobación de diversas leyes en el Congreso con impacto fiscal—, la posibilidad de que los términos de intercambio se mantengan ampliamente favorables sugiere que las finanzas públicas podrían seguir registrando un desempeño relativamente alineado con las reglas fiscales en 2026-2027.
Las mejores expectativas sobre la actividad económica y las cuentas fiscales, en medio de una inflación contenida, se reflejan en el apetito de inversionistas extranjeros en el mercado de deuda. Las tenencias de bonos soberanos por parte de estos jugadores se mantienen en los niveles más altos desde 2022 (45% del total), contribuyendo a las presiones bajistas sobre el dólar.
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En general, el actual escenario sigue apuntando a la persistencia de presiones a la baja sobre el tipo de cambio. Factores como términos de intercambio récord, superávits en cuenta corriente, debilidad global del dólar y un diferencial de tasas más amplio entre BCRP y la FED apuntan hacia la continuidad de presiones de apreciación sobre el PEN. Así, proyectamos que el US$/PEN cierre 2026 en un rango de 3.30-3.35.
En todo caso, no descartamos episodios de alta volatilidad en los próximos trimestres ante eventos externos o locales. En el ámbito local, las elecciones generales serán un factor clave a monitorear. Asimismo, es previsible que el BCRP continúe interviniendo activamente en el mercado cambiario a fin de evitar movimientos abruptos, lo que contribuiría a imponer un piso de corto plazo para el dólar.
Dicho esto, si los precios de los principales commodities continúan muy elevados, el USD/PEN podría ubicarse por debajo de 3.30 (algunos modelos incluso sugieren niveles inferiores).

Managing Director de Research y Economista Jefe de Credicorp Capital. Es economista por la Universidad del Rosario, con maestría en Economía de la misma casa de estudios. Cuenta con más de 20 años de experiencia. Previamente se ha desempeñado en cargos de docencia, investigación académica y del sector financiero.









