
Durante las últimas tres décadas, el empresariado peruano no se limitó a invertir y generar empleo. También participó en la construcción del modelo económico que permitió al país crecer a tasas de hasta 9% anual -como ocurrió en 2008-, reducir la pobreza de casi el 60% al 20% de la población y ampliar oportunidades para millones de peruanos.
Tenemos mucho que agradecer a los líderes empresariales que, junto con economistas, funcionarios, académicos y representantes de la sociedad civil, defendieron la estabilidad macroeconómica e impulsaron la apertura comercial, los tratados de libre comercio, la incorporación del Perú al APEC y al desarrollo de sectores como la minería y la agroindustria.
Ellos entendieron que esos temas eran demasiado importantes como para dejárselos solo al gobierno. Construir un modelo económico que hiciera viable al Perú era una condición necesaria. Sin estabilidad, inversión y crecimiento era imposible reducir sostenidamente la pobreza.
Hemos demostrado que, cuando el sector privado se involucra en los grandes temas nacionales, puede generar cambios importantes. Sin embargo, en otros frentes, si bien existen múltiples iniciativas valiosas, como IPAE, Empresarios por la Educación, Empresarios por la integridad o Perú Sostenible, aún no nos hemos comprado el pleito.
¿Cuándo fue la última vez, por ejemplo, que un cambio de ministro de Educación o de Salud generó entre nosotros un debate tan intenso como el que provocaría un cambio en el Banco Central de Reserva o en el Ministerio de Economía? Nuestro nivel de cuestionamiento y exigencia sigue siendo menor. La misma energía que ponemos en defender la estabilidad económica —que es indispensable, pero no basta por sí sola— debemos llevarla a otros frentes.

Necesitamos que ese progreso se refleje en millones de niños que reciban una educación que les permita construir un futuro mejor; en pacientes que no tengan que esperar meses por una cita médica y reciban una atención digna; y en millones de personas que trabajan en la informalidad, sin protección ni oportunidades reales.

En estas dimensiones, el Perú no ha avanzado al ritmo de su economía. Nos hemos acostumbrado a servicios que no funcionan y a brechas que persisten durante décadas. La responsabilidad principal, por supuesto, recae en el Estado. Le corresponde definir políticas, ejecutar el presupuesto y rendir cuentas. Pero comprarnos el pleito no significa reemplazar al gobierno ni pretender que tenemos todas las respuestas. Significa involucrarnos, aportar capacidades, apoyar lo que funciona y exigir resultados con la misma firmeza con la que defendemos la estabilidad macroeconómica.
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Podemos contribuir con gestión, tecnología e innovación, construir alianzas con el Estado, la academia y la sociedad civil, y usar nuestra voz para mantener la educación, la salud y el empleo al centro del debate nacional. No necesitamos coincidir en todas las soluciones ni apoyar a un gobierno o partido. Debemos comprometernos con objetivos que sobrevivan a cualquier administración.
Esta reflexión coincide con mi nueva responsabilidad como presidente del Consejo Directivo de Es Hoy, un movimiento que reúne a 60 líderes empresariales que ha decidido concentrarse en tres prioridades: educación, salud y empleo. Desde ese espacio, buscamos contribuir a que más empresarios se involucren, pongan sus capacidades al servicio de estos desafíos y trabajen junto con otros actores para impulsar soluciones que trasciendan los gobiernos.
Así se construyó nuestro modelo económico: tomó años, atravesó distintos gobiernos y requirió la participación de diversos actores, entre ellos líderes que decidieron involucrarse. Esa generación contribuyó a hacer viable al país. A la nuestra le corresponde construir sobre ese legado y asumir nuevos desafíos.
Ojalá que, dentro de veinte años, podamos reconocer una transformación profunda en la educación, la salud y el empleo, gracias a que una generación decidió involucrarse.
Desde Es Hoy asumimos ese compromiso. Es hora de comprarnos estos pleitos.

Es CEO de Yape desde el 2022 y miembro del Comité de Gestión del BCP. Anteriormente fue Socio de McKinsey & Company Perú durante 13 años, donde lideró proyectos y acompañó iniciativas de transformación digital y lanzamiento de negocios digitales en bancos de Perú, Chile, Colombia, Ecuador, Jamaica y Argentina.

!["[El sector privado] Podemos contribuir con gestión, tecnología e innovación, construir alianzas con el Estado, la academia y la sociedad civil, y usar nuestra voz para mantener la educación, la salud y el empleo al centro del debate nacional", dice el CEO de Yape. //Ilustración: Víctor Aguilar Rúa](https://gestion.pe/resizer/v2/R4TPNY5JEJAJDL57NTDBLLFWWU.jpg?auth=6918f7114a16cd26e923db4ad0d6a8d489a0c0596e0f03d0259e47986a88275f&width=814&height=553&quality=75&smart=true)





