
Las personas solemos abordar los temas con ideas preconcebidas y quedarnos únicamente con los datos que refuerzan nuestro punto de vista. Sin embargo, buscando ser racionales, lo válido es evaluar las conclusiones que ofrecen los datos, incluso cuando contradicen lo que creíamos (sobre el rendimiento de los fondos de las AFP).
Este sesgo “selectivo” se hizo evidente en la gran “confusión inducida” que algunos repetían sobre los fondos de pensiones. En plena pandemia, los rendimientos de corto plazo se tornaron negativos y las críticas afirmaban que esto ocurría de manera recurrente y que los fondos “solo perdían dinero”. Sin embargo, los datos indican otra realidad.
Más allá de los rendimientos históricos, en el 2020 todos los fondos de pensiones terminaron el año con resultados positivos: los fondos 1, 2 y 3 rindieron 9.3%, 10.5% y 6.3%, respectivamente. Lo sucedido ese año confirma que los rendimientos dependen, en buena medida, del comportamiento de las acciones y los bonos que cotizan en los mercados financieros, y que, aunque puede producirse caídas bruscas de corto plazo, los precios también pueden recuperarse, en ocasiones en periodos relativamente breves.
Recordemos el inicio de la pandemia. La población necesitaba recursos para cubrir sus necesidades básicas, por lo que recurrir de manera extraordinaria a los ahorros previsionales podía parecer una medida razonable. Sin embargo, es importante mencionar que algunos de los países que mejor enfrentaron la crisis optaron por entregar ayudas económicas directas, financiadas mediante un mayor endeudamiento público, en lugar de recurrir a los ahorros de largo plazo de sus ciudadanos. De este modo, buscaron aliviar las necesidades inmediatas sin comprometer el ahorro destinado a la jubilación.
En el Perú se aprobaron ocho procesos de retiro de fondos previsionales. Una persona que retiró todo su dinero pudo acumular más de S/ 113,000 en retiros entre 2020 y 2026. ¿Fue una buena decisión? Depende en qué lo gastó. Según los cálculos basados en los rendimientos de los fondos, si no hubiera retirado ese monto, hoy tendría aproximadamente S/ 150,000. Quizá esa cifra no parezca muy superior a lo retirado, pero el verdadero impacto está en lo que ese capital podría haber acumulado para después de los 65 años.
Un afiliado de 45 años que mantuviera esos S/ 150,000 con una rentabilidad anual del 9% —casi 2% por debajo del promedio de más de 30 años del sistema—, más que duplicaría su ahorro en diez años. Si luego mantuviera el capital acumulado, que rondaría los S/ 350,000, durante otros diez años con la misma rentabilidad, volvería a más que duplicarlo. Es decir, a los 65 años podría acceder a una pensión mensual aproximada de S/ 4,400. Todo esto considerando que su aporte fue una fracción de los S/ 113,000 retirados.

Entonces, ¿los retiros tienen un impacto? Claro que lo hay. Algunas personas pudieron destinar ese dinero a consumos prescindibles y comprometieron un ahorro que les habría dado respaldo financiero en el futuro. Además, una menor disponibilidad de ahorro previsional puede limitar las fuentes de financiamiento de largo plazo para las empresas y elevar sus costos. A ello se suma la rentabilidad que los fondos podrían haber generado de no haberse efectuado los retiros. Quizá estos efectos no sean evidentes hoy, pero, cuando se reactiven los grandes proyectos del país, la necesidad de financiamiento de largo plazo podría traducirse en mayores costos para las empresas, el Gobierno y la población.
En diciembre de 2019, los fondos de pensiones administraban S/ 175,000 millones. Los ocho procesos de retiro acumularon salidas por S/ 140,000 millones y, actualmente, se administran alrededor de S/ 125,000 millones. ¿Cómo se explica la diferencia? Un tercio proviene de los aportes netos de los afiliados y dos tercios, de la rentabilidad generada a favor de estos. Es decir, más de S/ 50,000 millones de los fondos administrados hoy serían producto de los rendimientos acumulados durante los últimos seis años.
A la luz de los datos, nos toca evitar ideas que nieguen los principios financieros y recordar el poder del interés compuesto para hacer crecer el ahorro y la generación de riqueza a lo largo de los años.

Graduado en Administración de Empresas y Contabilidad de la U. del Pacífico, con un MBA de Columbia Business School. En AFP Integra se ha desempeñado como Portfolio Manager de Renta Variable, estratega de Inversiones, gerente de Inversiones de Renta Variable, gerente de Inversiones Top Down y actualmente como vicepresidente de Inversiones.







