
Aunque hace casi tres años el gobierno de Dina Boluarte prometió hacer realidad la industria petroquímica en el Perú, el proyecto sigue sin concretarse. Ahora, en medio de la campaña electoral 2026, el tema vuelve a ponerse sobre la mesa.
Según los planes de gobierno presentados ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), actualmente al menos 9 de los 36 candidatos a la presidencia incluyen propuestas relacionadas al desarrollo de la petroquímica.
Entre estas propuestas, el proyecto que más se repite en los planes de gobierno es la creación de un “Polo Petroquímico del Sur”.

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Un “polo petroquímico” en el Sur
Del total de candidatos, solo cinco tienen propuestas con mayor nivel detalle para la construcción de un complejo o polo petroquímico en el sur, aprovechando el gas natural como insumo.
Por ejemplo, el partido Unidad Nacional busca impulsar la construcción de un “Complejo Petroquímico del Sur”, con especial interés en la zona de Marcona (Ica). Este complejo tendría una inversión estimada de US$ 1,500 millones, orientado a la producción de urea para la agricultura y nitrato de amonio para la minería.
Una línea similar sigue el partido Buen Gobierno, que incluye el desarrollo de la industria petroquímica como su tercer objetivo estratégico en el sector energía. Su propuesta contempla la implementación de un “Polo Petroquímico del Sur” en el eje Marcona-Ilo, para la producción de derivados como plásticos y fertilizantes y cubrir el total de la demanda nacional al 2031.
A su vez, Integridad Democrática propone un polo petroquímico que esté articulado al gas de Camisea, puertos y energía competitiva. Para ello, se dejaría de exportar gas natural para transformarlo en fertilizantes e insumos industriales.
La idea de un polo petroquímico también es mencionada por los partidos de Ahora Nación y Primero La Gente como megaproyectos clave, pero sin mayores detalles.
En tanto, Somos Perú plantea realizar estudios de factibilidad entre 2026 y 2027 en zonas estratégicas, entre ellas Bayóvar, en Piura, con fines de desarrollo petroquímico y de fosfatos.
Asimismo, el partido Progresemos propone el desarrollo de plantas nacionales de urea y fosfato para “reducir la dependencia de importaciones, garantizar insumos a precios accesibles y fortalecer la soberanía productiva del sector agrario”.
Otro plan que menciona la idea es el de Fuerza Popular, que busca promover el Gasoducto Sur Andino integrándolo con proyectos de petroquímica. Mientras que Alianza para el Progreso indica que se podría viabilizar la industria petroquímica impulsando el transporte de gas hacia el sur.

¿Sería viable en los próximos cinco años?
Al recordar que la intención de crear una industria petroquímica lleva rondando varios gobiernos sin lograr despegar, especialistas consultados con Gestión resaltaron que el problema para esta falta de avance es principalmente de gestión, agravado por la inestabilidad en las instituciones con la alta rotación de funcionarios y la ausencia de una estrategia clara sobre el uso del gas natural.
Para Aurelio Ochoa, expresidente de Perupetro, el principal cuello de botella para lograr impulsar la petroquímica en los próximos años es la falta de reservas probadas que garanticen el suministro de gas a largo plazo.
“En el caso del metano lamentablemente cualquier inversionista exige tener las reservas de gas suficientes para poder afrontar un horizonte mínimo de 20 a 25 años (…) En este momento probablemente estemos bordeando los 10 a 11 años de reservas al ritmo actual de consumo”, señaló.
El especialista resaltó que el abandono de la exploración ha agravado el problema. De acuerdo con Ochoa, hace cinco años que no se perfora un solo pozo exploratorio, lo que impide descubrir nuevos yacimientos.
Ante esto, Pedro Gamio, exviceministro de Energía, precisó que inicialmente Camisea permitía desarrollar dos tipos de petroquímica: la del etano y la del metano. Sin embargo, la primera ya no es viable.
“Ya perdimos la oportunidad de la petroquímica del etano porque el volumen de reservas es insuficiente. Era la de mayor valor agregado, nos daba hasta 11 veces más ingresos que vender el gas como materia prima”, comentó.
Por ahora, lo que queda como opción real es la petroquímica del metano, base para producir urea y nitrato de amonio, es decir, insumos para fertilizantes. Esta, indicó, le daría al país seis veces más ingresos que vender gas.
En ese contexto, ¿qué tan viables resultarían las propuestas de los candidatos presidenciales? Aunque varios candidatos proponen polos petroquímicos en el sur, Gamio precisó que la ubicación debe responder a dónde existe infraestructura de transporte de gas.
“Cuando se hablaba de la petroquímica del etano tenía sentido hablar de Ilo, pero ahora no porque no hay gas en Ilo. Lo que se tiene que hacer ahora es la petroquímica del metano, lo mejor es en una zona cercana donde está el gasoducto, que llega hasta Ica. Marcona es viable, pero en petroquímica del metano”, explicó.
El exviceministro de Energía consideró que un proyecto de este tipo podría avanzarse incluso con la inauguración de una planta dentro del próximo quinquenio.
Ochoa coincide en que, pese al problema de disponibilidad de gas natural, un planta en Marcona es una de las más viables entre las alternativas planteadas en el corto plazo.
“La tubería ya ha sido preparada para poder alimentar una planta petroquímica, porque un polo es un poco más ambicioso. Además, está la carretera para traer el gas y existe un terreno frente al mar reservado específicamente para este fin. Lo único que faltaría garantizar es el suministro de gas”, indicó.
Ochoa aclaró que el proyecto sería viable si se trata de una planta petroquímica de tamaño mediano orientada a nitrato de amonio y eventualmente fertilizantes. Para ello se necesita asegurar aproximadamente un TCF -es decir, un billón de pies cúbicos- de gas para un periodo mínimo de 20 años.
Para lograrlo también consideró que sería necesario priorizar el mercado interno pues actualmente se continúa exportando a pesar de que las reservas del país son bastante pequeñas. Además se requerirá un fortalecimiento de Perupetro y una política sostenida de exploración de gas.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







