
Además de medir cuántos recursos se transfieren a las regiones del Perú, es necesario medir qué resultados se logran en el compromiso frente a las metas globales interconectadas para no dejar a nadie atrás.
Así lo resaltó Alexandra Ames, especialista en políticas públicas de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico (UP), quien estuvo a cargo del Índice Regional de los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Perú 2026.
Los contrastes en Perú
El índice de los ODS 2026 evaluó 26 jurisdicciones regionales del Perú: departamentos, Callao, Lima metropolitana y Lima provincias. Los resultados revelaron un puntaje promedio nacional de 60.2 sobre 100, el cual, en un sistema de calificación vigesimal, equivaldría a 12.04.
Se evidenció, así, una profunda desigualdad territorial: Moquegua lidera el ranking con 71.7; mientras que Loreto se ubica en el último lugar, con 42.6. Hay casi 30 puntos de diferencia entre los extremos.
Asimismo, advirtió que, aunque muchos le atribuyan a la minería el “éxito” de Moquegua, no es la única región con esta actividad en el país. El factor diferenciador ha sido la capacidad de construir espacios de diálogo temprano entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil. Resaltó, además, que en esta parte del sur del país existe una mayor capacitación y rotación de funcionario públicos, lo que preserva las capacidades de gestión institucional.
Por debajo de Moquegua están Lima Metropolitana (68.8), Tacna (68.7), Arequipa (65.7), Ica (65.2), Callao (63.9), Apurímac (60.1) y Cusco (60). Mientras que los cinco rezagados aparte de Loreto son Ucayali (49), Madre de Dios (51), Huánuco (53.1), Puno (53.6) y Amazonas (55.4).
A nivel general, únicamente el 7% de todas las evaluaciones regionales alcanza el nivel esperado. Los objetivos con más territorios en situación adecuada son el ODS 17 (Alianzas), con 13 regiones, y el ODS 13 (Acción por el Clima), con 11 regiones. Sobre este último hizo una acotación:
“El indicador que hemos utilizado es el número de fallecidos o afectados por desastres naturales, pero que no haya habido un fallecido no nos garantiza que vayamos a estar bien en el futuro, porque lo que ha sucedido es que no ha habido necesariamente un evento natural drástico que ha generado estos efectos negativos”.

La alarma está en educación
Ames indicó que sectores como la educación muestran un desempeño alarmantemente bajo (38.5). La medición de este objetivo abarca dos componentes: la calidad de la infraestructura educativa y los resultados de aprendizaje en áreas comunes como matemática y comprensión lectora.
“El ODS 4 [educación] se encuentra con mayor ‘rojo’ en 23 de 26 departamentos del Perú. [...] Si miramos a Loreto, por ejemplo, nuevamente muestra una diferencia con Moquegua, de casi 5.5 veces. Loreto tiene apenas 11.7 puntaje de este indicador”, expresó.
Los otros rubros con comportamiento débil son industria, innovación e infraestructura (43.6) y trabajo decente y crecimiento económico (48.7).








