
El Aeropuerto Jorge Chávez (AIJC) en 2025 alcanzó los 25,5 millones de pasajeros, una afluencia impulsada por las aerolíneas low cost y que desde Latam Airport Partners (LAP) consolida el propósito de convertir el terminal no solo en un hub regional, sino también gastronómico. Actualmente, suma 75 locales en operación y casi 17,000 metros cuadrados de área comercial habilitada.
En detalle, el terminal cuenta con 3 locales de Duty Free, 26 de food & beverage, 30 de specialty retail, 2 VIP lounges, 7 locales de passenger services y 7 casas de cambio.
Durante el Balance de Operaciones 2025, la empresa concesionaria privada, anunció que durante el 2026 inauguraran nuevas tiendas. Se trata de Pardos Chicken y Chinawok en la primera semana de marzo; KIRA (Cocina Nikkei by Jaime Pesaque), a fines del mismo mes; y, para el resto del año, Tanta, Morpho, Aelia Duty Free, Lagardère, The Club, Assist Card, Miniso y Listo.
Este último se suma a Oxxo en el Aeropuerto Jorge Chávez, lo que plantea la pregunta de las razones de la ausencia de la cadena de tiendas de conveniencia en Perú: ¿qué pasó con Tambo?
De acuerdo con Marinela Beke, gerente de negocios Retail de Lima Airport, Tambo participó en los concursos de de licitación para los espacios comerciales del aeropuerto, “pero como siempre, uno participa y no todos ganan”. La pérdida habría dejado a la cadena fuera del terminal por ahora, puesto que la oferta local ya está estabilizada.
“¿Con estas aperturas de este año acabó en sí la oferta? Sí. Pueden haber algunas cosas, pero son muy anecdóticas, digamos, no como para decir la gran oportunidad, sino que van a ser muy pequeñas”, explicó Beke.

Lo último de gran envergadura que se terminará de construir son los lounges —salas VIP exclusivas para pasajeros, con servicios como alimentos, bebidas y espacios de descanso— en las áreas doméstica e internacional, administrados por The Club y con una penetración aproximada del 15% de los pasajeros. Próximamente, un banco anunciará que compartirá espacio en uno de estos lounges.
Por otro lado, Beke adelantó a Gestión que el aeropuerto contará con una zona pública para emprendedores, la cual debería estar lista en el segundo semestre de este año. El proyecto busca beneficiar al área cercana al terminal y promover la participación de negocios locales. Ya fue adjudicado y su construcción está por comenzar.
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Pasajeros del Aeropuerto Jorge Chávez gastan más en duty free y comida
El perfil del consumidor en el aeropuerto es diverso y responde principalmente a dos grandes grupos: turistas y viajeros de negocios. Quienes viajan por turismo suelen estar más dispuestos a gastar durante su paso por el terminal, mientras que los pasajeros corporativos —muchos de ellos en viajes breves por trabajo— priorizan rapidez y funcionalidad.
Además, y según Beke, la expansión de las aerolíneas low cost ha incorporado a nuevos usuarios que antes viajaban por tierra, ampliando la base de consumidores.
En cuanto al consumo, las categorías con mayor demanda son las tiendas duty free —locales libres de impuestos— y la oferta gastronómica. La compra dentro del aeropuerto también depende del presupuesto de cada pasajero, por lo que se busca ofrecer alternativas variadas en precio y formato.

ANJUN Y LA APUESTA POR EL E-COMMERCE
Desde el ámbito operativo, el gerente general de LAP, Juan José Salmón, destacó el acuerdo vinculado a Anjun, operador logístico internacional especializado en soluciones para comercio electrónico transfronterizo —que en Brasil moviliza alrededor de 80 millones de paquetes al año—, como un componente relevante para el posicionamiento del aeropuerto en este mercado, debido a que “el e-commerce ha ido duplicando sus volúmenes hacia el país año a año”.

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Salmón informó que el Perú ha tenido un crecimiento de casi 30% en el volumen de carga, la cual proviene en gran parte desde China y otros países de Asia. En varios casos, la mercadería se dirige primero a un puerto en Estados Unidos o a algún punto en Centroamérica, y desde allí se traslada por vía aérea hacia el país.
En ese contexto, LAP busca aprovechar la cercanía con los puertos del Callao y Chancay para modificar esas rutas logísticas, de modo que la carga pueda arribar primero por vía marítima al Perú, consolidarse localmente y luego redistribuirse tanto al mercado interno como a otros destinos de la región.
“[Se busca] usar la inversión que va a hacer Anjun como una especie de nodo de conexión de e-commerce desde el Perú hacia Brasil”, señaló Salmón.

El crecimiento del comercio electrónico por vía aérea respalda esta estrategia. Según datos oficiales de Aduanas Aérea citados por LAP, el volumen de paquetes inbound a Perú pasaría de 1.8 millones en el 2023 a una proyección de 36 millones en el 2026, lo que representa un aumento de veinte veces en tres años.
Actualmente, la totalidad de la paquetería de e-commerce ingresa por vía aérea y la mayor parte se canaliza a través del Aeropuerto Jorge Chávez. Solo en enero del 2026 se registraron 3 millones de envíos en un mes, lo que presiona los sistemas de control y despacho diseñados para volúmenes menores y refuerza la necesidad de ampliar infraestructura y capacidades logísticas.
PLANES DE LAP PARA EL ANTIGUO Y NUEVO JORGE CHÁVEZ
Como parte de la expansión inmobiliaria, LAP proyecta el primer edificio de oficinas frente al nuevo hotel dentro de un área de 64 hectáreas destinada a desarrollos por fases. El inmueble tendrá alrededor de 13,000 m² de área arrendable y una inversión aproximada de US$ 20 millones. La empresa prevé cerrar el acuerdo para su ejecución en el corto plazo para iniciar posteriormente el proyecto.
En paralelo, se desarrolló un complejo de almacenes aeroportuarios de 10,000 m² frente al nuevo terminal, que incluye una nave de casi 7,000 m² adjudicada a operadores logísticos con experiencia en carga aérea y comercio electrónico.
Por otro lado, sobre al antiguo terminal la empresa prevé habilitar un terminal de aviación ejecutiva (FBO) en la zona nacional de la infraestructura previa, con cerca de 2,000 m² más hangares y una inversión estimada en US$ 10 millones. El proceso para su desarrollo se iniciaría en marzo.
El resto del edificio podría destinarse a distintos usos actualmente en evaluación, como almacenes, centros comerciales, centros de convenciones o mantenimiento aeronáutico. Su atractivo se vería reforzado por la futura cercanía a la Línea 4 del Metro de Lima y Callao.







