
El sector del productores de jengibre en Perú se encamina hacia una campaña 2026-2027 marcada por un aumento de las cosechas y una mayor presión competitiva en el mercado internacional. Dichas situaciones podrían traducirse en menores precios, pero ya se alistan iniciativas para superar esos desafíos, según estimaciones del gremio Proginger.
La producción del jengibre peruano inicia tradicionalmente en abril y se prolonga hasta el mismo mes del año siguiente. A pocas semanas del comienzo del nuevo ciclo comercial, los productores anticipan un incremento en el volumen exportado respecto a la temporada previa.
“La información que tenemos de nuestros productores, procesadores y exportadores es que hay un incremento de la producción. Esto quiere decir que vamos a tener más contenedores exportados en este 2026-2027”, explicó César Cárdenas Tapia, presidente de Proginger.
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El aumento de la oferta no será exclusivo del Perú. China y Brasil, los principales competidores en el mercado internacional de jengibre, también han incrementado sus niveles de producción, lo que anticipa un escenario de mayor competencia en los próximos meses.
“Esperamos una campaña con mucho volumen y con precios reducidos”, advirtió el presidente de Proginger al referirse al comportamiento esperado del mercado internacional ante la mayor disponibilidad del producto.
Más competencia impulsa cultivos in vitro y bancos de germoplasma
De acuerdo con estimaciones de la empresa JCH Agroexportaciones, la producción peruana de jengibre podría crecer alrededor de 20% respecto al año pasado, en un contexto en el que otros grandes proveedores también incrementarían su oferta, lo que podría afectar los precios de venta.
Actualmente, Estados Unidos se mantiene como el principal destino del jengibre peruano, seguido de Europa y Canadá, mercados que concentran la mayor parte de los envíos del producto, que llega a más de 30 países.

En términos de productividad, Proginger reconoció que el cultivo peruano enfrenta diferencias ante sus competidores: mientras el rendimiento en Perú bordea las 25 toneladas por hectárea, en países como Brasil y China puede alcanzar entre 50 y 60 toneladas, lo que impacta en los costos y en la competitividad del producto.
“El jengibre peruano tiene un sabor más intenso y un color más fuerte, además de que alrededor del 95% es orgánico”, señaló Cárdenas al destacar las características del producto nacional frente a otros de distinto origen.
Frente a estos desafíos, el sector apuesta por mejorar la productividad y fortalecer la sanidad vegetal mediante nuevos programas de investigación. Entre ellos, destaca el desarrollo de cultivos in vitro y la creación de bancos de germoplasma para producir semillas libres de patógenos. “La clave para que el cultivo sea sostenible es mejorar la productividad”, finalizó Cárdenas.
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