
Operar donde no hay carretera, red eléctrica ni saneamiento obliga a resolver primero lo que en otras zonas ya viene resuelto. Ese fue el punto de partida de Compañía Minera Poderosa en Pataz, La Libertad: el acceso terminaba en un puente y de ahí en adelante no había nada. Su presidenta ejecutiva, Eva Arias, expuso cómo ese desembolso inicial derivó en un esquema que hoy reparte con el municipio y la población la ejecución de las obras del distrito.
La compañía tiene cinco décadas en Pataz. Su primera producción llegó en 1982, cuando la planta Marañón arrancó con un tratamiento de 120 toneladas de mineral al día; hoy, según Arias, la empresa procesa 1,940 toneladas diarias.
Las vías, el aeródromo y la infraestructura eléctrica que la operación necesitaba quedaron a disposición de la población, señaló Arias. Sobre esa base, la empresa elaboró los proyectos y las gestiones técnicas para que el Estado ejecutara la electrificación rural: en el censo de 1981 el servicio eléctrico domiciliario era mínimo y venía de generación propia; en las mediciones de 2017 y 2025 la cobertura bordea el 93%, sobre el promedio rural nacional.

En 2007 la empresa estructuró los Comités de Desarrollo Comunal (Codecos), líderes elegidos periódicamente en cada centro poblado que definen las prioridades de su zona, participan en el diseño de los proyectos y gestionan el financiamiento ante la municipalidad, en vez de concentrar todo en el presupuesto social de la minera. “Las cosas no las hacemos solos”, dijo Arias sobre el criterio que ordena esa relación. Bajo esa fórmula, agregó, “Estado, población y empresa estamos juntos para el desarrollo de nuestro territorio”.
La misma lógica opera en agua y saneamiento, a través de las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS). Los sistemas incluyen conexión domiciliaria, cloración y micromedición, esta última vista como poco viable al inicio. “La micromedición permite que cada usuario pague lo que consuma”, explicó la ejecutiva.
El mecanismo reduce pérdidas y genera el flujo con el que las juntas costean el mantenimiento. Poderosa financia la asesoría que las capacita, pero la operación queda en manos locales.
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Salud, papa y energía solar: los otros frentes de Poderosa en Pataz
En salud, la anemia en niños de 3 a 6 años pasó de 74% en la línea base de 2008 a cerca de 7% hoy en día, y la desnutrición crónica de 21% a 14% en 2025. El programa se apoya en promotoras de salud de la propia población, con certificación académica para tareas como la aplicación de inyectables. En educación, la asistencia escolar se ubica en torno al 90% y la comprensión lectora de los niños del programa pasó de 12% a casi 60% entre el inicio y el cierre del último ciclo medido. La empresa reporta además unas 15 escuelas de material noble con aula de CTA.
En el frente operativo, la minera opera generación fotovoltaica y acumuladores de energía para recortar su consumo de red, que según Arias se mantiene por debajo de lo comprometido en su licencia. Sus plantaciones forestales, que siembra desde los años ochenta para estabilizar las laderas de Pataz, hoy cuentan con certificación para medir la captura de carbono.
La diversificación productiva corre por el lado agrícola. Con el Centro Internacional de la Papa (CIP), la compañía financia investigación para obtener variedades que se validan en los campos de los agricultores de la zona y derivan en semilla certificada; dos muestran potencial comercial y una está pendiente de lanzamiento. En paralelo, inició un programa de agricultura regenerativa que usa los residuos de sus plantaciones de pino para producir semilla de papa.
Bajo el mecanismo de Obras por Impuestos, la empresa tiene en ejecución un puente que sumará una vía adicional para el distrito.







