
La estadounidense Vista Vineyards avanza en su estrategia de producción de uva de mesa en Perú. La compañía completó su primera plantación de más de 200 hectáreas en Olmos, Lambayeque, y prevé iniciar la producción comercial durante la temporada de importación 2027-2028, con el objetivo de complementar su oferta de California y ampliar el periodo de abastecimiento al mercado estadounidense.
El proyecto contempla variedades desarrolladas por Sun World, empresa estadounidense especializada en genética y desarrollo de nuevas variedades de frutas, con especial énfasis en la variedad Autumncrisp, una uva de mesa verde y sin semillas. La apuesta apunta a que la compañía pueda comercializar esta variedad desde sus propios campos en California y realizar posteriormente la transición hacia su producción peruana, reduciendo la dependencia de terceros para mantener la continuidad de sus envíos.
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“La próxima temporada, Vista podrá ofrecer la variedad Autumncrisp desde sus viñedos propios en California y hacer una transición fluida hacia sus viñedos propios en Perú”, indicó Oliver Sill, vicepresidente de Ventas de Vista Vineyards, a FreshPlaza. La empresa espera que esta estrategia le permita ofrecer la variedad desde agosto hasta finales de enero, con producción bajo su control.
“Es algo que nadie más puede ofrecer en este momento”, agregó Sill, al referirse a la posibilidad de mantener el abastecimiento de esta variedad durante ese periodo a partir de sus operaciones en ambos hemisferios.

Lluvias en Piura generan incertidumbre
La expansión de Vista Vineyards en Perú coincide con una temporada marcada por las condiciones climáticas en el norte del país debido a El Niño. Las intensas lluvias registradas en Piura generan incertidumbre sobre la disponibilidad y la calidad de la uva peruana que llegará al mercado estadounidense durante los próximos meses. Si bien los primeros envíos ya comenzaron a arribar a Estados Unidos, todavía no está claro cómo el clima afectará los siguientes embarques.
Para Sill, el desafío va más allá de las condiciones de producción de cada región. El ejecutivo explicó que el relevo entre los distintos orígenes productores puede generar problemas de abastecimiento, volatilidad en el mercado y dudas sobre la calidad de la fruta. “Es fundamental ejecutar bien estas transiciones para no frenar el movimiento del producto y mantener el ritmo de los envíos diarios”, sostuvo.
La campaña californiana, por su parte, entra en su tramo final. Sill indicó que la cosecha concluiría en cinco a siete días y destacó los resultados obtenidos: “El clima nos ha acompañado este año y hemos tenido una calidad excelente durante la temporada”.





