
La comercializadora estadounidense Divine Flavor iniciará en enero de 2027 su primera cosecha comercial de uva orgánica en Nasca, Ica, junto con la peruana Agrolatina. El proyecto incorporará variedades como Autumncrisp, Applause, Ruby Rush y Timco a su programa de abastecimiento para los mercados internacionales.
“Este es el primer año que tendremos una cosecha comercial de Nasca”, comentó Antonio Escobar, ejecutivo de Divine Flavor. La empresa espera que la producción de esta zona se sume a los envíos de uva orgánica peruana, cuyo abastecimiento se extendería desde noviembre hasta fines de marzo, con interrupciones limitadas.
La iniciativa también refleja la expansión de la producción orgánica en Perú. Escobar indicó que, mientras antes las exportaciones de esta categoría se concentraban en un número relativamente reducido de productores, ahora se están incorporando más operaciones certificadas, lo que abre oportunidades para ampliar el periodo de suministro.
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Lluvias generan incertidumbre para la campaña
En paralelo, Divine Flavor advirtió sobre las condiciones de la campaña peruana de uva de mesa 2026-2027. La maduración se ha adelantado entre dos y tres semanas en algunas zonas, mientras que las lluvias en el norte del país generan preocupación por la calidad y el rendimiento de la fruta.
“En el caso de las uvas, madurar temprano suele significar tener una cosecha pequeña”, explicó Escobar. El ejecutivo precisó que la fruta puede alcanzar la madurez antes de llegar a su tamaño potencial, lo que se traduce en menores rendimientos.

Según señaló, las precipitaciones también generan incertidumbre sobre la condición de la fruta y su vida útil, especialmente en los envíos destinados a mercados lejanos. Además, los exportadores podrían necesitar más mano de obra para seleccionar y empacar la uva, a fin de asegurar que llegue en buenas condiciones a su destino.
El panorama es distinto en Ica, donde las condiciones climáticas han sido más favorables y no se han registrado las mismas precipitaciones que en el norte. “Esperamos una temporada más saludable allí, con menos incertidumbre”, sostuvo Escobar, quien prevé que los volúmenes de esta región se mantengan en niveles similares a los de la campaña anterior o sean ligeramente superiores.
No obstante, el ejecutivo aclaró que el impacto de las lluvias varía entre productores y zonas de cultivo. Algunos cuentan con coberturas plásticas para proteger la fruta, mientras que otros han recibido menos precipitaciones. Por ello, advirtió que las condiciones actuales no implican necesariamente pérdidas generalizadas.






