
A menos de un mes de las elecciones generales en el Perú, el contexto local se muestra bastante agitado, en medio de una permanente inestabilidad política que resulta en cambios de gobierno, una inesperada crisis energética; además, de los posibles impactos de la guerra en Medio Oriente. Bajo este escenario, un mercado que busca abrirse paso, aun cuando es frágil a todos estas situaciones, es el de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) que empezó el año con transacciones a la baja, pero valores al alza en relación al mismo periodo del año anterior. Pero, ¿son estos resultados verdaderos referentes de lo que se viene en los siguientes meses?

Según información de la consultora Transactional Track Record (TTR), al cierre de febrero se han registrado 15 transacciones por un valor de US$ 3,200 millones, lo que significa como número de deals una contracción de cerca de 32%, pero un incremento de aproximadamente 2,413% en comparación a la actividad de los dos primeros meses del 2025. En este periodo, la operación clave por su ticket fue la de la canadiense CPP Investments (Canada Pension Plan Investment Board), la cual anunció la adquisición por un valor de US$ 1,700 millones del 50% de Inkia Energy, empresa que controla activos energéticos en el Perú y otros mercados.
Asimismo, otro deals relevante, aunque con un menor monto, fue el de la peruana Gloria Foods y su acuerdo para adquirir el 80% de Saputo Argentina por US$ 500 millones. “El monto está fuertemente influenciado por la compra de Inkia que no es una operación que se conozca recién, sino de la que se venía hablando en el mercado hace mucho tiempo", precisó Oscar Trelles, socio director de la oficina de Lima del estudio Cuatrecasas.
En ese sentido, el ejecutivo consideró que el balance de este periodo se encuentra dentro del margen proyectado para un año electoral, considerando que en la primera parte del 2026 es común el cierre de algunas operaciones que se venían arrastrando de etapas anteriores.

En torno a esa perspectiva, Sergio Amiel, socio del Área Mercantil de Garrigues, señaló que posiblemente tras un menor volumen de transacciones que se puedan prolongar a lo largo del primer semestre, debido a la incertidumbre que genera las elecciones, el grueso de operaciones se empiecen a trabajar y a cerrar hacia el final del año, con un panorama político definido.
“Estamos notando un incremento de consultas por parte de potenciales clientes y también de vendedores de multisectores, como el de energía, minería, agro, industria, tecnología, telecomunicaciones. Y es que en el primer y segundo trimestre, las empresas se enfocan más en planeamiento”, remarcó el vocero.
Por su parte, el socio de Corporativo/ M&A de CMS Grau, Miguel Viale, sostuvo que el primer trimestre tiende a cerrarse con número de operaciones muy similares a las del año pasado, con la salvedad de que los tickets negociados por transacción se contraerían, incluso a un 30% de los montos que significaron los deals más importantes registrados en el 2025.
“El año pasado hubo varias operaciones dando vueltas, con números extraordinarios; sin embargo, lo que estamos viendo ahora son tickets medianos, probablemente, por la cautela que tienen los inversionistas por el periodo electoral y porque aún somos un mercado chico. De momento, veo mucho movimiento en agro, energía y deals en minería, a nivel de junior”, indicó el especialista.
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Impacto de la guerra en Medio Oriente
Trelles manifestó que el rumbo que tome la guerra en el Medio Oriente y los resultados de las elecciones presidenciales en el país, son dos eventos claves que determinarán la orientación de la compra y venta de empresas. En torno al primero de los casos, el experto refirió que de perdurar el conflicto por más de dos meses, el mercado empezará a evidenciar efectos estructurales; de lo contrario, el impacto será temporal y no habrá mayores rezagos en las siguientes etapas.
“Uno de los riesgos es que la economía mundial ingrese en una recesión, pues los altos precios de la energía golpean a todo el mundo. En Estados Unidos, la gasolina se ha incrementado en un 30% para los consumidores, lo que recae en menos consumo. No sabemos de qué magnitud podría ocurrir, pero la recesión en una etapa de expansión impacta claramente en una caída de los precios de los activos”, expresó el representante de Cuatrecasas.
Por sectores, el ejecutivo afirmó que se espera que minería continue una tendencia positiva, con precios altos del oro, cobre e incluso la plata; en tanto, que en energía, el evento ocurrido con Transportadora de Gas del Perú (TGP), sumado a la guerra en Medio Oriente, habría generado que compañías eléctricas tengan un revés en sus resultados. “Van a tener que absorber pérdidas relevantes, pudiendo afectar su valor. Ahora, esta situación también puede generar mayor atractivo para las energías renovables, tales como la hídrica, solar y eólico. Tenemos que romper un poco la dependencia que existe del gas”, añadió.
En cuanto al agro, que también es un sector importante para el mercado de M&A, Trelles dijo que este rubro enfrenta dos problemas: el posible efecto de un fuerte fenómeno El Niño costero y el aumento del precio de los fertilizantes, también por el conflicto en Medio Oriente. “Si esta situación deja de ser un shock temporal y se mantiene durante el resto del año, lo que va a ocurrir es que el sector tendrá costos más altos, con tendencia a un menor valor de las compañías agro”, explicó.
De su lado, el socio del Área Mercantil de Garrigues consideró que aún es prematuro identificar los impactos del conflicto, a menos de que sea un evento que se mantenga de tres a seis meses, implicando una mayor prudencia en la toma de decisiones.
“Tendremos sectores más expuestos a esta situación o volatilidad de mercados, siendo que no necesariamente se trate del peruano. Pero sí puede impactar, por ejemplo, en fuentes de financiamiento para la adquisición de activos o también con postores internacionales más distraídos en solucionar los problemas que sus empresas enfrentan antes que destinar recursos en expandirse. Es decir, el impacto suele ser más indirecto”, replicó.
No obstante, reconoció que un efecto real en el Perú es el vinculado al costo de los combustibles y al suministro.
Finalmente, Viale concluyó que la guerra en el Medio Oriente no representarían mayor impacto para el mercado, dado que los sectores más intensivos en este tipo de transacciones, como son el minero, energético y agrario son inversiones de largo plazo.
“Se trata de inversiones a 15, 20, 25 años, las guerras van y vienen y las operaciones se mantienen. Hoy, existe un apetito muy fuerte por recursos naturales y, en general, por Perú. Sin embargo, es lógico también la cautela, de momento”, finalizó.
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Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional del Santa. Trabaja en el Diario Gestión desde noviembre del 2021. Laboró anteriormente en la Sociedad Nacional de Industrias y el diario La Industria de Chimbote.








