
Una de las herramientas de necesidad básica para el desarrollo de las personas y el progreso de las comunidades es la electricidad. Sin embargo, el Perú todavía tiene una importante brecha de acceso, que se agrava de acuerdo con la zona de ubicación.
Según el INEI, la proporción de la población que tiene acceso a la electricidad es de 96.5% al cierre del 2024, representando un constante avance desde el 81.8% del 2007, cuando se empezó a reportar esta información, pero insuficiente.
Aunque a nivel urbano la incidencia es de 99%, en el ámbito rural los retos continúan siendo más significativos: el registro es de un 86%, representando que más de 805,000 personas no cuentan con acceso a electrificación.
Por regiones, las que cuenta con las menores incidencias de acceso a electricidad son: Loreto (83.6%), Amazonas (87.3%), Ucayali (87.9%), Huánuco (88%) y Pasco (92%).
¿Menos recursos para la electrificación rural?
Ante este escenario, el Ministerio de Energía y Minas (Minem), puntualmente mediante su Dirección General de Electrificación Rural, tiene el encargo de concretar el cierre de esta brecha. Sin embargo, la disposición de recursos que se les asigna pareciera no contribuir hacia ese sentido.
En este año, esta dirección ministerial cuenta con S/ 199.6 millones para proyectos de inversión pública relacionados al acceso y uso de la electrificación rural. Este monto, sin embargo, representa una reducción de casi 60% frente a los S/ 495 millones con lo que contó al cierre del año pasado y del que logró ejecutar un 94%.
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Ahora bien, comparado con el Presupuesto Institucional de Apertura (PIA) del 2025, considerando que en el transcurso del año se reciben transferencias (o se quitan recursos para reinvertirlos en otra partida), también el monto del 2026 presenta una caída de casi 9% (el año pasado se asignó inicialmente casi S/ 220 millones).
En esta partida puntual, no es la primera vez que se reducen recursos de manera interanual en los últimos períodos, pese a la retadora brecha de acceso a electricidad en la zona rural y que, per se, el presupuesto público general se incrementa.
En 2020, por ejemplo y antes de las implicancias de la pandemia, se le terminó asignando a este fin S/ 238 millones, casi un 15% menos de los S/ 279 millones de presupuesto con lo que cerró el 2019.
También cabe mencionar que, del 2022 en adelante, se observó que los presupuestos iniciales presentaron inyecciones vía transferencias, oscilando entre los S/ 88 millones y hasta S/ 276 millones.

Profundizando sobre el último año, en noviembre, desde el Minem reportaron que más de 97,000 habitantes de zonas rurales accedieron, por primera vez, al servicio eléctrico en sus hogares. Esto, luego de culminar la ejecución física de 13 proyectos de electrificación rural en 10 regiones del país. La inversión superó los S/ 281 millones.
Del listado que proyectos que recoge el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), este diario notó que los que tienen mayores presupuestos también presentaron altos niveles de ejecución: un proyecto de instalación en Amazonas, con más de S/ 48 millones, tuvo un avance de 99.2%; una ampliación de redes en Piura, por más de S/ 45 millones, ejecutó un 97.3%; y otra ampliación en Loreto, por casi S/ 38 millones, anotó un avance de 99.3%.
Del total de 147 proyectos de electrificación rural con partidas de inversión en 2025, 66 tuvieron un avance de más del 90%; 51 de más de 95% y 32 de entre 99% o 100% de sus recursos.
Cabe señalar que Gestión contacto al Minem para recoger sus descargos al respecto. Se envió un cuestionario, pero no fue respondido hasta el cierre de esta edición.
¿Monto insuficiente o falta de ejecución?
Miguel Incháustegui, extitular del Minem, indicó que uno de los principales retos actuales de la electrificación rural es que el segmento faltante por cubrir es el que está más alejado de los sistemas o redes.
Esta población faltante está ubicada, principalmente, en zonas alejadas de la sierra y selva. “El reto es hacer llegar las líneas de transmisión [eléctrica] hasta estos hogares dispersos”, refirió. “No creo que el problema sea falta de recursos, sino de una mayor y eficiente planificación”, complementó.

Con el fin de acelerar el cierre de esta brecha, Inchaustegui consideró que el Gobierno debe apoyarse y alentar al sector privado a colaborar para el desarrollo de infraestructura.
“En Cajamarca se tuvo un avance importante, a partir del apoyo de las empresas mineras: pagaban los estudios de electrificación para que se avance más rápido. Todavía falta, pero hoy es lamentable que, con los últimos gobiernos, ya no dieron esas invitaciones”, comentó.
Agregó que, si bien quien lidera este cierre de brecha es la dirección del Minem, los gobiernos subnacionales y representantes locales cumplen un rol de apoyo clave en lo que respecta a los censos.
“Los gobiernos regionales, en su momento, crearon algunas direcciones, pero la falta de capacidad técnica y la corrupción impidieron que se dieran avances”, observó.
También mencionó que, en las nuevas conexiones eléctricas que se concreten, debe apuntarse a los sistemas trifásicos, pues permiten el uso doméstico y también promueven el desarrollo de negocios.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.








