
El empresariado peruano enfrenta este 2026 de manera distinta a ciclos electorales anteriores. Tiene una mirada de largo plazo y sus decisiones no se ven influenciadas por la coyuntura actual, como menciona uno de los encuestados: “Las empresas trascienden a los gobiernos”. Esta es la principal conclusión de la última encuesta realizada por Apoyo Consultoría a 144 CEO en febrero.
En un entorno marcado por la posibilidad de un Gobierno populista, el deterioro institucional y el aumento de la inseguridad ciudadana, se esperaría una reacción defensiva. Sin embargo, los resultados apuntan en otra dirección: el empresariado no está paralizado; ajusta su forma de gestionar el riesgo. El 71% de los CEO menciona que no postergará decisiones empresariales por el proceso electoral.
Esto contrasta con episodios previos, en particular con la elección del 2021, en la que la incertidumbre política sí se tradujo en la postergación de decisiones y en un menor dinamismo empresarial. Hoy la lectura es distinta.
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El riesgo político no ha desaparecido. De hecho, sigue encabezando la lista de preocupaciones. La posibilidad de un Gobierno radical y la inestabilidad institucional dominan la agenda. Estas preocupaciones son un claro reflejo de la coyuntura de los últimos años.
Otras consideraciones
A los riesgos políticos se suman dos adicionales que vienen ganando espacio en el país: la inseguridad ciudadana y las economías ilegales. La extorsión, la informalidad y otras actividades ilícitas no siempre afectan directamente a las grandes empresas, pero sí impactan en sus proveedores, clientes y cadenas de valor, porque distorsionan la competencia y elevan los costos de operación en el país.

En contraste, un temor que ha perdido relevancia es el de la desaceleración económica. A diferencia de años pasados, cuando este aparecía como una de las principales preocupaciones (62% del total de encuestados en el 2024 frente a 22% en el 2026), el dinamismo reciente de la economía ha cambiado esa percepción.
Esto se refleja en las expectativas de crecimiento: los CEO proyectan un aumento promedio de 12% en ingresos y 11.7% en utilidades para este año. Es la lectura más optimista desde que se realiza la encuesta.
Crecimiento con condiciones
Sin embargo, este crecimiento tiene condiciones. El entorno competitivo se ha vuelto más exigente. A diferencia de periodos de crecimiento pasados, en los que este era más agresivo, hoy los CEO buscan crecer de forma más disciplinada y sostenible.
La entrada de nuevos jugadores internacionales, particularmente en sectores industriales y de consumo, genera cambios en la dinámica competitiva de los sectores, con mayor presión en precios y márgenes. Además, eleva los estándares de calidad, reconfigura modelos de negocio y abre oportunidades de venta de negocios a grupos locales.

Casos como el ingreso de la empresa china Sunda en el mercado de cerámicos, con una estrategia agresiva de precios, o el del conglomerado suizo Holcim en el mercado de cemento, que incrementa los estándares de calidad, generan nuevas dinámicas competitivas en los rubros donde participan.
Adicionalmente, el crecimiento vendrá con una mirada más disciplinada y sostenible. Más de la mitad de los CEO señala la protección de la rentabilidad como su principal prioridad estratégica, seguida por la mejora de eficiencias y la reducción de costos.
Lo más relevante no es la prioridad, sino su carácter. La eficiencia ya no es una respuesta coyuntural a un periodo de crisis, como en el pasado. Se convierte en una capacidad estructural necesaria para competir y asegurar el crecimiento sostenible.

Esto se traduce en iniciativas concretas: automatización de procesos, digitalización de operaciones, optimización de estructuras de costos y uso creciente de herramientas tecnológicas, incluida la IA como palanca de productividad. En un entorno donde los precios se comprimen, la única ventaja sostenible es operar de forma más eficiente.
Casos como la automatización del centro de distribución de Falabella para mejorar la eficiencia operativa o el uso de la automatización robótica de procesos) en las etapas productivas por parte de Aceros Arequipa ejemplifican esta tendencia, que adquiere cada vez más importancia en el empresariado
La escasez de talento como obstáculo
Más de la mitad de los CEO identifica a la escasez de talento como el principal obstáculo para ejecutar sus planes de crecimiento. La brecha no se limita a perfiles altamente especializados; también afecta niveles operativos. A esto se suma un cambio generacional que redefine expectativas laborales y dificulta la retención.

En este contexto, el problema no es solo atraer talento, sino desarrollar capacidades internas que permitan sostener el crecimiento en el tiempo. La formación, la capacitación y la construcción de una cultura organizacional pasan a ser elementos centrales de la estrategia.
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El panorama combina tres tensiones claras: riesgo político, presión competitiva y escasez de talento. Frente a ello, el empresariado opta por un crecimiento disciplinado y ve este 2026 como un año con alto potencial de crecimiento, pero que exige mayor control, mayor eficiencia y mejor ejecución.
Opinión: El empresario peruano
Por Javier Tabata, socio de Apoyo Consultoría
La quinta edición del estudio de perspectivas empresariales de CEO en el Perú, realizado por Apoyo Consultoría en febrero, deja señales claras sobre el momento que atraviesa el sector empresarial.Primero, las decisiones de inversión, crecimiento y contratación no se han detenido.

Esto evidencia un cambio de enfoque: las empresas operan con una visión de largo plazo y menor dependencia del ciclo político. La gestión empresarial ha ganado en disciplina y resiliencia frente a la incertidumbre.
En segundo lugar, la rentabilidad y la eficiencia operativa se consolidan como principales prioridades del negocio. La cultura de eficiencia ha dejado de ser una respuesta a contextos adversos para convertirse en un pilar estructural.F
Finalmente, el principal reto para sostener el crecimiento a largo plazo no está solo dentro de la empresa. La inseguridad, la expansión de economías ilegales y el deterioro institucional introducen riesgos que afectan directamente la operación y la inversión. En este contexto, el sector privado debe asumir un rol más activo, tanto en la articulación de esfuerzos como en la generación de propuestas.









