
El conflicto que viene ocurriendo en Medio Oriente entre Irán y Estados Unidos, considerando vaivenes en las declaraciones sobre un “alto al fuego”, tiene un fuerte impacto sobre el precio internacional del petróleo. Diversos países de América Latina perciben esta afectación, incluyendo a Perú, aunque con matices.
En su reciente informe “Exposición de las empresas latinoamericanas al conflicto en Oriente Medio: consideraciones sectoriales y por país”, Fitch Ratings apuntó que las empresas de la región son las más expuestas directamente al alza de los precios del petróleo y a su efecto dominó en la inflación y las tasas de interés. También, indirectamente, a la destrucción de la demanda.
“La evaluación del mapa de calor a nivel sectorial bajo este escenario sugiere que las empresas latinoamericanas (LatAm) serían las más directamente afectadas por los precios más altos del petróleo, el aumento de los costos de los productos refinados y los costos de flete”, mencionaron.
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Perú, de los “más protegidos”
Sin embargo, la agencia resaltó la diferenciación en el impacto. El aspecto clave para atenuarla es la disposición de fuentes de suministro energético y políticas de subsidios. Dentro del grupo con esta “ventaja” está el Perú.
“México, Perú, Chile y algunas zonas de Centroamérica y la República Dominicana se benefician de factores atenuantes como el suministro de gas vinculado a Estados Unidos, el gas nacional, las fuentes de energía alternativas como la hidroeléctrica y el carbón, y la repercusión contractual del precio del combustible. El principal riesgo para estos mercados es indirecto, derivado de la inflación y las condiciones financieras más restrictivas”, apuntaron.
Fitch Ratings destacó que el “Perú es uno de los mercados más protegidos de la región gracias a su producción nacional de gas y a su matriz energética con alta presencia de energía hidroeléctrica”. Sin embargo, anotaron que, aunque la generación nacional de gas e hidroeléctrica ofrece protección, la “hidrología sigue siendo un riesgo”.
Al respecto, detallaron que la hidroeléctrica representa alrededor del 60% de la generación y los precios del gas nacional están vinculados, principalmente, a los costos de producción locales, en lugar de a los mercados mundiales de Gas Natural Licuado (GNL).

“Esto limita la exposición directa a la volatilidad de los precios internacionales del gas y reduce el riesgo de una grave escasez de suministro en caso de un conflicto con Irán. El principal riesgo reside en la debilidad de la hidrología, lo que podría obligar a las centrales eléctricas a depender en mayor medida de la generación con diésel”, observaron.
Siguiendo con su análisis, en el plano de Latam, Fitch Ratings recordó que los sectores de recursos naturales y agricultura son importantes en la región. Por esta razón, los precios de las materias primas y los cambios en los costos relativos se convierten en un elemento clave del análisis.
“Los sectores de consumo discrecional son sensibles a la inflación, las tasas de interés y la volatilidad cambiaria debido a su impacto en el poder adquisitivo de los consumidores”, sostuvieron.
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Incidencia de política fiscal y macroeconómica
De otro lado, en un análisis de los costos de endeudamiento interno para los países, Moody’s Ratings indicó que el Perú se beneficia de “una mayor eficacia de las políticas fiscales y macroeconómicas” en comparación a países como Brasil, además de una menor carga de deuda.
“Estas fortalezas compensan en parte la base de financiamiento nacional comparativamente limitada de Perú, que se refleja en unos activos del sistema bancario nacional relativamente más pequeños (52% del PBI) y, especialmente, en unos activos no bancarios limitados (15% del PBI)”, anotaron.
Agregaron que este último aspecto se vio agravado por los reiterados retiros de emergencia que redujeron los activos de los fondos de pensiones a solo el 10% del PBI en 2024, frente al 23% de 2019.








