
Perú tiene el reto de acelerar sus inversiones en infraestructura debido a la enorme brecha de US$ 110 millones que arrastra, así como por las restricciones fiscales y la necesidad de financiamiento, alertaron desde BID Invest, brazo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que financia y apoya al sector privado en América Latina.
Pablo Eguiluz, líder de Infraestructura y Energía de BID Invest, sostuvo que los gobiernos de América Latina enfrentan limitaciones presupuestales que les impiden financiar por sí solos las inversiones necesarias para atender las demandas de infraestructura.
“Los balances públicos no pueden financiar este futuro por sí solos”, sostuvo durante su ponencia en la Feria Internacional de Infraestructura y Construcción - INFRACON 2026, realizada en VIDAWASI, Urubamba (Cusco).
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Reconoció que, si bien las administraciones y autoridades públicas están concentradas en preservar la estabilidad fiscal, las necesidades de inversión en infraestructura, energía, agua y minerales críticos siguen incrementándose.
A detalle, la brecha de infraestructura de US$ 110 millones se compone de la siguiente manera: transporte 44%, saneamiento 20%, irrigación 4%, salud 16%, agua 7%, telecomunicaciones 5% y electricidad 2%.
“Cerrar esta brecha exige trasladar una mayor proporción del financiamiento para el desarrollo desde los balances soberanos hacia el capital privado, no para reemplazar a los gobiernos, sino para asociarnos con ellos”, sostuvo Eguiluz.

Perú tiene la oportunidad de atraer más inversión privada
Perú atraviesa un proceso de transformación —así como el resto de la región— que puede favorecer la llegada de nuevas inversiones debido a la reorganización de las cadenas globales de suministro, la transición energética y los cambios geopolíticos.
Si bien existen las condiciones favorables para posicionarnos como destino de inversiones, añadió que se necesita infraestructura complementaria. Por ejemplo, la expansión de la minería y la agricultura no depende únicamente de las inversiones directamente vinculadas con ambas actividades, sino también de la disponibilidad de carreteras, puertos, aeropuertos, energía eléctrica y sistemas de transmisión.
Retos para las APP
Juan Méndez, especialista en asociaciones público-privadas del BID en el sector Infraestructura y Energía, comentó que el éxito de una asociación público-privada no debe medirse solo por su adjudicación, sino también por su capacidad de alcanzar el cierre financiero, concretar su construcción e iniciar la prestación de los servicios comprometidos.
“No es solamente importante que lleguemos a la foto para la adjudicación del proyecto”, anotó en INFRACON.
Esta situación es especialmente relevante —prosiguió— en sectores como salud y saneamiento, por lo que resulta necesario contar con mejores indicadores de desempeño, así como fortalecer los mecanismos de resolución de controversias asociados con los contratos de APP.
Por último, adelantó que el BID prevé concretar nuevas operaciones de apoyo para proyectos de infraestructura para este año, entre ellas iniciativas de transporte fluvial y saneamiento.








