
Invertir en facturas por cobrar es una alternativa para quienes buscan opciones distintas de los depósitos bancarios o la bolsa de valores.
A través del factoring, los inversionistas pueden financiar operaciones comerciales de empresas y recibir un rendimiento cuando se cobra la factura, aunque también asumen el riesgo de retrasos o incumplimientos.
Jonathan Goldin, gerente general de Zuma, fintech de Garantía Capital, explica que el mecanismo parte de una necesidad de liquidez de las empresas.
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Cuando una compañía vende un producto o presta un servicio y acuerda recibir el pago semanas o meses después, puede ceder el derecho de cobro de la factura para obtener dinero anticipadamente. El financiamiento se realiza a cambio de un descuento sobre el importe que se cobrará.
En el modelo de inversión participativa, explicó, las personas aportan recursos para financiar una parte de esas operaciones. En su caso, por ejemplo, se puede participar desde S/ 50 en facturas con vencimientos de entre 30 y 120 días. El monto mínimo permite empezar con una suma reducida, pero no significa que la inversión esté libre de riesgos.
En algunas empresas, se prefinancia el 100% de las facturas con recursos propios antes de ofrecer participaciones a los inversionistas. Posteriormente, se coloca hasta el 80% de la participación y mantiene al menos el 20%.
¿Qué rendimiento puede obtenerse?
El especialista sostiene que este instrumento puede generar una rentabilidad promedio anualizada cercana al 16% entre sus inversionistas. El resultado para cada participante dependerá de las condiciones de la factura, el pago oportuno y la posibilidad de reinvertir el capital recuperado.
Antes de invertir, el usuario debe identificar quién pagará la factura, sugiere el gerente, revisar su fecha de vencimiento y conocer cómo se evalúa tanto a la empresa que solicita financiamiento como a su cliente. También debe preguntar qué sucede ante una demora, cuáles son los procedimientos de cobranza y si existe la posibilidad de recuperar el dinero antes del vencimiento, indicó.
Riesgos a considerar
El principal riesgo es que el pagador no cumpla con su obligación en la fecha prevista. Esto puede retrasar la recuperación del capital y, según las condiciones contractuales y el resultado de la cobranza, ocasionar pérdidas, advirtió Goldin. Por ello, es relevante conocer el historial de pagos de las facturas financiadas y la proporción de operaciones atrasadas o incumplida, recomendó.
En materia regulatoria, el especialista comentó que el factoring no está comprendido en el régimen de financiamiento participativo financiero de la SMV. No obstante, los inversionistas pueden revisar que las facturas publicadas estén registradas en Cavali y cuenten con la conformidad expresa del pagador.
Así, la posibilidad de empezar con S/ 50 reduce la barrera de entrada, pero no reemplaza la evaluación del riesgo. Antes de participar, el inversionista debe leer las condiciones de la operación, entender los plazos y evitar comprometer dinero que pueda necesitar de inmediato.

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.






