El último lunes, este diario publicó los resultados de un estudio de perspectivas empresariales elaborado por Apoyo Consultoría. Los resultados son interesantes, tanto por lo que dicen como por lo que sugieren.
LEA TAMBIÉN: Trabajadores CAS con “grati” y mayores pensiones a profesores y militares: esto le costará al Perú
Por un lado, el 53% de los encuestados identifica la posibilidad de un gobierno populista o radical de izquierda como el principal riesgo para el entorno de negocios, seguido de la inestabilidad política (49%). Sin embargo, los mismos empresarios proyectan crecimientos de ventas y utilidades de alrededor de 12%, cifra que duplica incluso los escenarios más optimistas de crecimiento nominal de la economía peruana.

¿Cómo se explica este aparente divorcio entre percepción de riesgo político y expectativas empresariales? ¿En plena campaña electoral con más de 30 candidatos en carrera?
LEA TAMBIÉN: No solo “grati” y CTS: CAS ahora serían indeterminados y liberados de Servir
En mi opinión, la respuesta es simple: el empresariado reconoce el riesgo, pero duda que se vaya a materializar. Y lo hace porque, desde hace meses, las encuestas vienen siendo lideradas por dos candidatos ubicados en la derecha del espectro político: Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga.
LEA TAMBIÉN: Línea 2, Anillo Vial y los otros 9 megaproyectos “problemáticos” preocupan al MEF
Me apena ser el aguafiestas, pero creo que los empresarios no recuerdan que esta situación ya la hemos vivido antes, y que no terminó bien. Sí, hace 10 años también tuvimos a dos candidatos de derecha disputando la segunda vuelta (Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori), y el resultado fue tan malo que la siguiente elección la ganó el izquierdista Pedro Castillo –precisamente–, el tipo de presidente que el empresariado no quiere tener.
LEA TAMBIÉN: Gas natural y elecciones: solo 10 candidatos tienen medidas para evitar una crisis, ¿cuáles?
Más aún, ni Fujimori ni López Aliaga han dado señales claras de compromiso con la responsabilidad fiscal o con un entorno propicio para la inversión. La bancada fujimorista, por ejemplo, optó por obstruir sistemáticamente al Gobierno de Kuczynski, sin importar cuán investment-friendly fuesen sus iniciativas. Y en el Congreso actual, tanto el fujimorismo como el partido de López Aliaga han votado a favor de leyes que otorgan beneficios impagables a los trabajadores bajo el régimen CAS y de otras abiertamente populistas que representan un forado en las cuentas públicas del Estado peruano.
LEA TAMBIÉN: Tras golpe de El Niño y crisis del gas en verano, ¿Perú puede esperar giro en próximos 3 meses?
Y tampoco debemos olvidar que López Aliaga, mientras fue alcalde de Lima, sobreendeudó a la municipalidad como nunca nadie lo había hecho antes (tanto, que hasta el 2038 los futuros alcaldes deberán destinar al pago de deudas un monto igual al actual presupuesto de inversiones), al mismo tiempo que desconoció las obligaciones contractuales asumidas con los concesionarios de la Línea Amarilla y Vías Nuevas de Lima, a quienes ahora les debemos varios miles de millones de soles.
LEA TAMBIÉN: Errores en el trabajo pueden costar caro: Corte Suprema habilita demandas contra empleados
No, señores, lo que garantiza la creación de condiciones favorables para la inversión no es la ideología. Es la paz social, la responsabilidad fiscal y el cumplimiento de los compromisos contractuales. Y sobre ello no solo calla tu candidato. Actúa como si no le importara.
Enzo Defilippi es profesor principal de la Universidad del Pacífico







