
El Gobierno de José Jerí se ha metido en un laberinto diplomático con países con los que tiene buenas relaciones y necesita mantenerlas. Por un lado, se ha involucrado, suponemos que involuntariamente, en el pleito entre Estados Unidos y China por el predominio económico en América Latina. Ese combate lo va ganando el gigante asiático porque lleva dos décadas destinando capitales a grandes proyectos de inversión en la región –en el Perú empezó en los 90 y alcanzó su pico con el megapuerto de Chancay–. El otro entrevero es con el Gobierno de Francia, que actúa como oficina de gestión de proyectos (PMO) para la construcción de la nueva Carretera Central y de la Vía Expresa Santa Rosa, en la capital.
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Desde su llegada al Perú, hace diez días, el nuevo embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, ha estado activo destacando el papel de su país en el nuestro, tanto en sus visitas protocolares como en redes sociales. Pero el martes, publicó en su cuenta de X una foto con un sonriente Jerí con esta leyenda: “Cambiando de menú. Compartiendo una hamburguesa americana con el presidente del Perú”. La alusión es bastante clara. A partir de ahora, el Perú priorizará negocios con Estados Unidos y no con China. Jerí volvió a poner en evidencia su impericia política –como ocurrió con el “chifagate” y el presunto tráfico de influencias a favor de sus visitantes nocturnas–, porque el mensaje que transmite la imagen es que ha tomado partido por uno de los rivales.
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En las riñas entre superpotencias, lo recomendable es mantenerse al margen y optar por la neutralidad diplomática. Posteriores retuiteos de Navarro confirman que el objetivo es criticar la presencia de China en el Perú, usando un lenguaje poco diplomático (al estilo de Donald Trump). Por ejemplo, retuiteó un comunicado de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de su país, que alerta sobre la pérdida de soberanía del Perú para supervisar el puerto de Chancay. El Poder Judicial ha decidido que el organismo regulador (Ositrán) no puede regular las operaciones del terminal. La entidad ha informado que apelará.
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En el caso de Francia, primero se informó que se había anulado el contrato para que actúe como PMO (a través de empresas francesas), pero luego se aclaró que se había anulado el contrato solo con una firma, porque se había cometido actos de corrupción. Aparentemente, los proyectos continúan, aunque la titular del MEF tiene razón al señalar que no habrá presupuesto para ejecutar las obras. Es que bajo el esquema Gobierno a Gobierno (G2G), el Estado peruano tendrá que asumir todos los costos.







