
La inflación de febrero se salió de los cauces normales. Según informó el INEI, fue 0.60% a nivel nacional y 0.69% en Lima Metropolitana, muy por encima de las variaciones registradas en enero (0.12% y 0.10%, respectivamente). La división de consumo con mayor incidencia en la inflación de febrero fue alimentos y bebidas no alcohólicas, con 0.43 puntos porcentuales del total, debido a que cerró el mes en 1.71%, es decir, una barbaridad. Es que fue superior a la inflación total del año pasado (1.30% a nivel nacional y 1.51% en la capital). La evolución de los índices de precios se mide respecto del periodo anterior.
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El alza impactó en todo tipo de bienes agrícolas y pecuarios, como arveja, camote, lechuga, espinaca, papa, haba y cebolla, así como pollo eviscerado y sus cortes, carne de vacuno, leche, queso y huevos, así como pescados y mariscos. El factor causante de este encarecimiento fue la disminución de la oferta como consecuencia de las anomalías climáticas ocurridas en febrero (que continúan en muchos puntos del país). Las intensas lluvias provocaron deslizamientos, huaicos y desbordes, lo que generó interrupción de carreteras, inundación de campos de cultivo y aparición de enfermedades fitosanitarias.
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El Senamhi advirtió en una serie de comunicados que las persistentes precipitaciones en el sur chico estaban perjudicando cultivos como palto, algodón y zapallo, y que el exceso de humedad provocó la presencia del oídium en vieñdos. En las zonas andinas, no se descartaba eventos meteorológicos extremos como nevadas y granizadas, así como problemas de saturación del suelo. Así que los consumidores no son los únicos perjudicados por el encarecimiento de productos clave para su alimentación, pues los productores también enfrentan tremendas dificultades económicas.
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Pero mientras el país estaba bajo la lluvia y los alimentos de uso cotidiano se encarecían, el expresidente José Jerí (fue defenestrado por el Congreso el 17 de febrero) andaba preocupado por aferrarse al cargo tratando de justificar sus reuniones clandestinas con empresarios chinos y con señoritas que luego eran contratadas por el Estado. Su sucesor, José María Balcázar, tampoco le prestó atención a los estragos causados por el clima; él mismo reconoció que no estaba enterado del diluvio que azotaba a Arequipa. Andaba distraído cavilando la conformación de su gabinete ministerial, tarea que le tomó una semana. Y los congresistas han estado más pendientes de la campaña electoral –por eso se deshicieron de Jerí– que de las urgencias del país.







