
Escribe: Luis Mendiola Contreras, profesor de Finanzas de Esan
A inicios de febrero, el tipo de cambio sol dólar, se ha mantenido en el rango de S/3.34 a S/3.37. A diferencia del año pasado, el mercado local se encuentra con relativa calma, con flotación administrada, donde la intervención del Banco Central se gatilla cuando la velocidad de apreciación del sol supera un umbral razonable, es decir compra dólares, recompone reservas y evita que se instale la expectativa de un dólar persistentemente barato.
LEA TAMBIÉN: Si Jerí se queda: el costo político y económico de cinco meses más de incertidumbre
El entorno externo sigue dominado por la discusión sobre la independencia de la Reserva Federal y el perfil idóneo para liderarla. La nominación de Kevin Warsh por parte de Donald Trump mantiene abierto el debate sobre independencia monetaria, y por el momento el mercado aún no define si la nueva conducción implicará tasas más bajas antes de lo previsto o una postura más dura frente a la inflación. Esa ambigüedad explica la lateralidad reciente del dólar global.

El debilitamiento del dólar y el aumento del desempleo en Estados Unidos han reducido el poder adquisitivo de las remesas en la región, su efecto es directo sobre los hogares receptores: menor ingreso laboral en EE. UU. y un dólar más débil implican menor capacidad de envío y menor conversión real en moneda local. En economías altamente dependientes de remesas, esto tensiona la balanza de pagos y el consumo. En el caso peruano, el impacto es más acotado, pero la señal regional es relevante. Para países con alta dependencia de remesas, esto tensiona la balanza de pagos y el consumo. Y un dólar débil no siempre es sinónimo de alivio; puede ser síntoma de desaceleración económica.
LEA TAMBIÉN: Comprender al contribuyente es fortalecer la recaudación
En el plano local, las expectativas empresariales mostraron mejora en enero, y casi los indicadores adelantados avanzaron respecto a diciembre, reforzando esto la lectura de estabilidad interna. Si la confianza corporativa se consolida, no habría presión interna que empuje el tipo de cambio al alza por motivos domésticos. Por su parte, el Banco Central mantiene su estrategia: intervenciones puntuales y manejo de liquidez de corto plazo. No busca anclar el tipo de cambio, sino atenuar movimientos abruptos, y con ello limitar episodios especulativos.
LEA TAMBIÉN: El riesgo de conformarse con innovaciones que no mueven la aguja
En el frente de activos alternativos, bitcoin volvió a captar atención. Cada vez que el mercado percibe dudas sobre la dirección del dólar o sobre la política monetaria estadounidense, el criptoactivo registra entradas especulativas. No es un sustituto del sistema financiero. Es un termómetro de desconfianza. Si la narrativa de dólar débil se consolida, bitcoin puede actuar como amplificador psicológico del movimiento.
LEA TAMBIÉN: ¿Puede la regulación ser el motor de la innovación financiera?
En esa línea, los metales industriales se mantienen estables, sin señales de caída abrupta de la demanda global. Esto para nuestro país implica continuidad en la oferta de divisas por exportaciones, y en consecuencia un superávit comercial que soporta la fortaleza del sol.
LEA TAMBIÉN: El sol peruano: estabilidad tras un año de fuertes flujos
Con la información anterior, podemos formular los siguientes escenarios para lo que resta de febrero y la primera semana de marzo.
Escenario base: entre S/3.34 y S/3.38
Este es el escenario más probable en lo que queda de febrero, implica que el dólar no sube ni baja con fuerza a nivel mundial, se mueve de lado. Si no hay un mensaje fuerte desde la Reserva Federal y los mercados tampoco entran en pánico, el tipo de cambio en Perú debería oscilar dentro de ese rango. Si el dólar intenta caer muy rápido por debajo de S/3.34, el Banco Central compraría dólares. No porque quiera fijar un precio exacto, sino porque no le conviene que el movimiento sea brusco. La mejora reciente en las expectativas empresariales ayuda, ya que no hay presión interna que empuje el dólar al alza.
Escenario de mayor caída del dólar: entre S/3.32 y S/3.33
En Estados Unidos se confirma que el empleo se enfría y que la economía pierde dinamismo. Esto llevaría a que los actores de mercado piensen que la Fed recortará tasas antes de lo previsto. Cuando eso ocurre, el dólar suele debilitarse. Ese debilitamiento puede responder tanto a expectativas de relajación monetaria como a señales de enfriamiento económico, y ambos canales tienen efectos distintos sobre los mercados emergentes. Si el dólar pierde fuerza, en Perú el tipo de cambio podría bajar un poco más, es decir el límite no lo pone el mercado, lo pone el Banco Central. Si percibe que la caída es demasiado rápida, comprará más dólares para frenar la velocidad.
Escenario de rebote: entre S/3.40 y S/3.42
Este escenario requeriría choques externos de mayor impacto, por ejemplo, que la Fed adopte un tono más duro con la inflación o que ocurra un evento internacional que genere miedo en los mercados. Cuando hay incertidumbre global, los inversionistas buscan refugio en el dólar. En ese caso, el dólar subiría frente a varias monedas y el tipo de cambio en Perú reaccionaría con rapidez. Los movimientos al alza suelen ser más rápidos que las caídas.
LEA TAMBIÉN: Cultura empresarial: una cuestión de comportamiento
Un dólar débil no siempre significa buenas noticias para la región, si se debilita porque la economía de Estados Unidos se enfría y aumenta el desempleo, eso también afecta remesas y comercio. En ese caso, la aparente tranquilidad puede ser más frágil de lo que parece. Por ahora, el sol se mueve con orden, el Banco Central interviene cuando es necesario. Por ahora no se observan señales de desorden cambiario, aunque el mercado mantiene alta sensibilidad ante cualquier dato externo relevante.







