Dentro de no mucho, el Perú será un país con más mayores que menores de 40. (Foto: GEC)
Dentro de no mucho, el Perú será un país con más mayores que menores de 40. (Foto: GEC)

A mediados de la década del 2080, ocurrirá un hito en la humana. calcula que en ese momento la alcanzará su pico en alrededor de 10.3 mil millones de habitantes, para luego empezar a caer. Lo que quiere decir que nunca antes, ni después, habrá tantas personas viviendo .

Quizás a muchos el dato les parezca lejano, como nos lo parecen hoy los vuelos turísticos espaciales o la masificación de los vehículos que se conducen solos. Sin embargo, en muchos lugares, el pico demográfico ya es una realidad que está poniendo a prueba instituciones y sistemas como la salud pública, la economía y las pensiones. Hoy, una de cada cuatro personas en el mundo vive en un país que ya alcanzó su techo poblacional, como Japón, Alemania, China y Rusia. Y más de la mitad de los países registra una tasa de fecundidad menor a 2.1 (el “número mágico” que permite que una generación reemplace a la siguiente). Lo que significa que en pocas décadas sus poblaciones dejarán de crecer y empezarán a disminuir.

 El cambio demográfico, finalmente, impondrá también nuevas responsabilidades sobre cada persona, que deberá prever una jubilación que puede extenderse al menos durante dos décadas". (Foto: USI)
El cambio demográfico, finalmente, impondrá también nuevas responsabilidades sobre cada persona, que deberá prever una jubilación que puede extenderse al menos durante dos décadas". (Foto: USI)

El Perú no es una excepción a esta tendencia. Aunque la población todavía crece, la evidencia demuestra que no estamos lejos de llegar al pico. En el año 2000, por ejemplo, los menores de 20 años representaban casi la mitad (45%) de la población peruana, mientras que los mayores de 60 eran apenas el 7%. Un cuarto de siglo después, los primeros son menos de un tercio (31%) del total, mientras que los segundos han pasado a conformar el 15%. Y si a inicios del milenio la edad promedio del peruano era de 23 años, hoy es de 34. Dentro de no mucho, el Perú será un país con más mayores que menores de 40.

Estas y otras proyecciones vienen motivando una serie de debates sobre las implicancias económicas y sociales que este cambio supondrá para el país. Sin embargo, poco se está hablando del impacto que tendrá en el sistema previsional, un sistema que no ha estado exento de los retos propios de una sociedad con altos niveles de informalidad y que ahora tiene la tarea de adaptarse a una transformación demográfica indetenible.

¿Qué debe cambiar ante este escenario? Para comenzar, es importante entender la jubilación como un proceso compuesto por múltiples ingredientes que, además de la pensión, deberá complementarse con otras herramientas, como las inversiones que generen ganancias en el largo plazo y el acceso a seguros de salud más integrales. Todo ello deberá propiciar una transformación radical en quienes integramos el sistema privado de pensiones, financiero y de aseguradoras.

Por el lado del Estado, tal vez lo más importante será reconstruir el sistema de salud público para adecuarlo a una sociedad mayor. El envejecimiento de la población –sumado a la mejora de vacunas y medicamentos– provocará menos muertes por infecciones y más por enfermedades crónicas, degenerativas y neurocognitivas. De modo que la salud geriátrica tendrá mucho más protagonismo que hoy.

El cambio demográfico, finalmente, impondrá también nuevas responsabilidades sobre cada persona, que deberá prever una jubilación que puede extenderse al menos durante dos décadas. En ese escenario, el ahorro voluntario tiene que cumplir un rol fundamental, acorde con las posibilidades de cada persona. Mientras que el sector privado, por su parte, tiene la tarea de diseñar productos y servicios de acompañamiento y asesoría que respondan a la nueva realidad y que les permitan a los clientes proteger y sacar el mayor provecho posible de sus ahorros en el largo plazo.

Sin duda, vivir más es una excelente noticia y traerá grandes beneficios, como disfrutar de un retiro del mercado laboral más prolongado para hacer aquellas cosas que pospusimos o pasar más tiempo con familiares y amigos. Pero tiene también un costo que puede ser muy alto si no empezamos a construirlo desde ahora.

La tendencia demográfica no va a cambiar; lo que debe cambiar es la forma en la que planificamos nuestro futuro.

Sergio Velez es CEO de Prima AFP

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