
El sistema financiero es aquel a través del cual los entes superavitarios de capital canalizan sus excedentes hacia los entes deficitarios de capital. A cambio, los superavitarios obtienen un retorno y los deficitarios obtienen capital para poder invertir o gastar. A esto se le denomina intermediación financiera.
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En países desarrollados, aproximadamente el 50% de la intermediación financiera la realiza la banca comercial y el otro 50% está a cargo de las entidades financieras que operan en los mercados de valores, como sociedades agentes de bolsa, sociedades administradoras de fondos mutuos, de fondos de inversión y de fondos de pensiones, entre otras, que en este artículo llamaremos entidades del mercado de valores.

En el Perú, el 90% de la intermediación financiera la realiza la banca comercial. Solo el 10% de la intermediación financiera lo realizan las entidades del mercado de valores. Y más del 80% de ese 90% lo realizan cuatro grupos financieros: Credicorp, Intercorp Financial Services (IFS), BBVA y Scotiabank.
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Esto no es bueno para el sistema financiero. No hay competencia entre la banca comercial y el mercado de valores. Y, todo lo demás igual, esa falta de competencia determina altas tasas de interés para el consumidor, altos costos de capital para las empresas, ineficiencia en la asignación del capital, mala atención, entre otros efectos. Ese es el caso del sistema financiero peruano.
Algunas ideas para activar el mercado y permitir que pueda competir con la banca:
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1) Cambios tributarios. Desde el año 1994, el Estado peruano exonera del pago de impuestos los intereses generados por los ahorros de las personas en los bancos comerciales. Sin embargo, si una persona ahorra comprando bonos de empresas peruanas, los cupones pagan una tasa del 5% de impuesto. Si una persona ahorra comprando acciones, los dividendos que recibe y las ganancias de capital generadas pagan una tasa del 5% de impuesto.
¿Por qué el Estado grava una forma de ahorro y no la otra? ¿Por qué el Estado fomenta el ahorro en la banca comercial frente a otras modalidades de ahorro, cuando lo que necesita es incentivar el ahorro a través del mercado para promover la competencia y bajar los costos de capital?
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Debería ser un impuesto del 5% para todos o del 0% para todos.
La única explicación que he recibido de políticos al respecto es que en el banco ahorra “la clase media” y en el mercado financiero ahorran “los ricos”. Eso no es cierto y, por último, si se quiere exonerar a “la clase media”, que se establezca un límite que proteja a este grupo de personas.
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Por ejemplo, si tu capital es menor a S/ 100,000 y ganas en intereses, ganancias, cupones o dividendos menos de S/ 5,000 al año, estás exonerado del pago de impuestos. No interesa si tienes ahorros en el banco o si tienes bonos o acciones: como “eres clase media”, no pagas impuestos. Eso sería más simétrico y tendría más sentido.
De lo contrario, el Estado está subsidiando a los bancos, que no necesitan ese subsidio, pues obtienen buenos retornos. La cancha debe estar plana para que las entidades del mercado de valores puedan competir con los bancos, especialmente si estos son más grandes, tienen más negocios y necesitan ser más eficientes. Se cae de maduro.
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2) Mejorar la regulación significativamente. La Ley del Mercado de Valores autoriza a las casas de bolsa a realizar ciertos negocios. Deberían poder hacer mucho más y los reglamentos deberían ser mucho más amigables y modernos.
Las casas de bolsa deberían poder vender fondos mutuos como venden fondos que cotizan en bolsa (ETF), por ejemplo, de forma rápida y con una orden expresa del cliente. Así, quizás, habría fusiones entre SAB y SAFI independientes, con lo cual las SAB-SAFI independientes ganarían escala, potencia y agilidad, y podrían competir con los bancos.
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Hemos visto cómo, tras el cambio de un artículo en la ley en el 2013, la SMV permitió a las SAB comprar y vender moneda extranjera, sin que estas operaciones estuvieran ligadas a una operación de valores. Eso fue un acierto.
Ahora, muchas SAB independientes compran y venden moneda extranjera, fomentando la competencia con los bancos y permitiéndoles generar nuevas líneas de negocio. Ello las hace más fuertes, con mayor capital y con capacidad de invertir para crecer.
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Limitar el negocio de las SAB a comprar y vender acciones en la BVL las destina a ser empresas chicas, pobres, sin capacidad para crecer, innovar, desarrollar el mercado.
Las casas de bolsa deberían poder otorgar préstamos personales a sus clientes con garantía de sus activos en las SAB, así como otorgar tarjetas de crédito, entre otros servicios.
Deberían poder utilizar su capital e infraestructura para desarrollar múltiples negocios vinculados al sistema financiero, a fin de beneficiarse de economías de escala y ser más competitivas.
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3) Las casas de bolsa deben invertir y crecer. Entiendo el relativo poco interés de las casas de bolsa de los bancos por competir con sus empresas matrices en la captación y colocación de fondos en el mercado.
Pero las casas de bolsa independientes, como BTG Pactual, Seminario SAB, Coril, Kallpa SAB, LarrainVial, Sura y Renta 4, podrían hacer mucho más.
Algunas, como Coril, son muy exitosas con sus fondos mutuos; otras, como Kallpa SAB, han revolucionado el mercado con su alianza con la app trii, atrayendo a miles de inversionistas personas naturales al mercado en los últimos tres años. Pero se necesita mucho más.
El mercado peruano es pequeño y crece poco, principalmente debido a lo mal manejado que ha estado el país (nueve presidentes en diez años no ayudan). Pero, aun así, hay un mercado virgen por desarrollar.
Todavía existe una porción relevante de peruanos que maneja su ahorro y financiamiento fuera del sistema formal: en el 2024-2025, el 21% ahorró fuera del sistema financiero o prestó/recibió dinero de prestamistas, familiares o conocidos. A ello se suma la baja penetración bancaria: solo alrededor del 61% de los peruanos tiene una cuenta en el sistema financiero.
Todo esto genera un potencial upside para el mercado en general. Lo está probando con éxito Credicorp con Yape, que es justamente lo que se necesita: innovación. Es, además, un llamado de atención para todos.
Pronto entrarán los Nubank y los Revolut de este mundo a competir. Todos debemos ser más proactivos, más eficientes y más competitivos.
Autor: Alberto Arispe, gerente general de Kallpa Securities SAB








