El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia un discurso en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, en Washington D. C., el 8 de mayo de 2026. Foto: Jim WATSON / AFP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia un discurso en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, en Washington D. C., el 8 de mayo de 2026. Foto: Jim WATSON / AFP

Al , le gusta decir que inició su después de que 50 años de presión económica no lograran frenar sus ambiciones de obtener armas nucleares, pero ahora apuesta a que otro apretón financiero puede poner fin a esa guerra.

El gobierno de Trump espera que meses de bombardeos hayan llevado la economía de Irán a un punto de quiebre que obligue a sus dirigentes a ceder a las exigencias de poner fin a su programa nuclear y a los petroleros y buques cisterna de gas natural.

El presidente afirmó el lunes que, dado que Irán busca una compensación como parte de cualquier conversación de paz, ahora pretende exigir lo mismo para la parte de Estados Unidos. Forma parte de un giro más amplio de Trump este fin de semana para sostener que Irán está al borde del colapso financiero, aunque ya ha soportado décadas de sanciones económicas, que a menudo son una estrategia de más largo plazo y no una herramienta inmediata de guerra capaz de detener un conflicto.

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El cambio de rumbo se produce ante un descenso de las reservas estadounidenses de armas clave y mientras las conversaciones intermitentes parecen haberse estancado de nuevo. Pero Trump insiste en que la presión puede conducir a un avance.

Sí, pueden causar problemas, pero están quebrados”, dijo Trump a los periodistas. “No tienen dinero. Ya saben, Irán está quebrado, totalmente quebrado. Y no les están pagando a sus soldados. Tienen una inflación del 300%”.

La inflación es alta en Irán, aunque las estimaciones de Trump fueron superiores a lo que funcionarios del gobierno han venido citando a los periodistas. Pero la perspectiva de una guerra más prolongada también conlleva riesgos inflacionarios para otras naciones, incluido , donde la guerra y los precios más altos de la gasolina son impopulares.

Mujeres caminan junto a una valla publicitaria antiestadounidense y anti-Trump en una calle de Teherán, Irán, el 27 de julio de 2026. Foto: EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH
Mujeres caminan junto a una valla publicitaria antiestadounidense y anti-Trump en una calle de Teherán, Irán, el 27 de julio de 2026. Foto: EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Los crudo subieron el lunes, ya que los inversionistas interpretaron los comentarios de Trump como una señal de que menos barcos atravesarían el estrecho de Ormuz, lo que seguiría limitando los suministros mundiales de gasolina, combustible para aviones, gas natural y otras formas de energía. La cerró en gran medida la vía marítima por la que se transportaba aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo antes del conflicto, y los intentos de reabrir el estrecho han sido efímeros, ya que se ha convertido en una fuente de influencia para los iraníes en las negociaciones.

Irán no ha dado muestras de estar intimidado por la perspectiva de más sanciones financieras.

Cada vez que Washington demuestra ser incapaz de seguir la vía diplomática, se refugia en las sanciones; y cada vez que esas sanciones no producen resultados, simplemente aumenta la dosis”, aseguró Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, en redes sociales. “El verdadero riesgo es que los políticos estadounidenses, aferrándose a este mal hábito, terminen estrangulando sus propias posibilidades restantes de una salida menos humillante de una crisis creada por ellos mismos”.

Casa Blanca lo ha llamado “Operación Furia Económica”

El presidente no dijo qué presión financiera adicional se aplicaría, pero el gobierno libra desde el 16 de abril lo que denomina la Operación Furia Económica” contra Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó este componente como el “equivalente financiero” de una campaña de bombardeos, ya que los países que compran petróleo a Irán o realizan operaciones bancarias con él podrían ser sancionados.

Pero un problema de este cambio de táctica es que las sanciones no pueden golpear tan rápido como el impacto del estrecho, en gran medida cerrado, dijo Richard Nephew, investigador sénior en la Universidad de Columbia que ayudó a dirigir la estrategia de sanciones contra Irán en el gobierno de Obama.

Nephew subrayó que el valor de las sanciones como herramienta es limitado porque Trump no ha articulado objetivos estratégicos claros para la guerra: en ocasiones recalca que Irán no puede tener un arma nuclear, luego pone el énfasis en el estrecho y después habla de misiles balísticos. En lugar de eso, Trump ha emprendido una enorme serie de ataques aéreos y un nivel de destrucción que no ha producido el final rápido que prometió inicialmente.

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La presión económica es un posible elemento de su estrategia, pero aún no ha explicado el propósito”, señaló Nephew. “Trump ha debilitado sistemáticamente su propia posición por su uso inadecuado de la fuerza, su explicación poco clara de un objetivo y su vacilación en las negociaciones”.

Aun así, las sanciones y el bloqueo naval en curso de Estados Unidos a los puertos iraníes le dan a Estados Unidos influencia económica y financiera, dijo Juan Zarate, exsubasesor de seguridad nacional en el gobierno de George W. Bush. Zarate indicó que las sanciones de Estados Unidos que amenazan a terceros países que hacen negocios con Irán también tienen impacto. Pero estas cosas toman tiempo, apuntó.

La pregunta final será hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos para restringir el comercio petrolero de Irán y amenazar a terceros países con sanciones severas, y si tiene la paciencia para comprobar si el dolor económico cambiará el comportamiento del régimen”, manifestó Zarate.

Presidentes anteriores usaron sanciones. Trump ha dicho que se quedaron cortos

El giro más reciente de Trump hacia los asuntos económicos con Irán es, en cierto modo, un cambio de postura. Trump ha despreciado durante mucho tiempo a presidentes anteriores que usaron sanciones para limitar la capacidad económica de Irán de financiar su desarrollo militar y nuclear. En un discurso la semana pasada en Las Vegas, defendió los bombardeos, los misiles y los ataques con drones que comenzaron el 28 de febrero al indicar que las sanciones de gobiernos previos, que se remontan a noviembre de 1979, no habían logrado su objetivo.

Han pasado 47 años, pero en realidad han pasado 50 años porque han estado diciendo 47 durante tres años; han pasado 50 años”, dijo Trump. “Y ningún otro presidente ha hecho lo que deberías haber hecho hace mucho tiempo, porque Irán no puede tener un arma nuclear, no puede tenerla”.

La economía iraní ha sufrido gravemente por la guerra. El Fondo Monetario Internacional estima que la economía en general se contrae un 5.4% y el gobierno iraní reportó hace poco una tasa de inflación anual del 88.6%. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dijo que las cargas promedio de petróleo iraní han disminuido de 1.8 millones de barriles por día antes de la guerra a menos de 500,000 barriles por día durante el último mes.

La economía de Estados Unidos —la más grande del mundo— ha seguido creciendo, pero la inflación es elevada y los costos de endeudamiento han aumentado de maneras que han perjudicado la popularidad de Trump y han llevado a la desaprobación de la guerra con Irán.

Un alto funcionario de Estados Unidos, que insistió en el anonimato para hablar de estrategia, dijo que el ejército de Estados Unidos ha retrasado la capacidad de Irán para producir, vender y transportar petróleo y otros recursos energéticos. La Casa Blanca considera eficaces el bloqueo naval del estrecho y las sanciones, y ve a Trump con opciones adicionales que pueden intensificarse en las próximas semanas y meses.

Trump sostiene, en esencia, que los votantes de Estados Unidos pueden tolerar mejor cualquier inconveniente económico que los iraníes, que llevan años en una situación de penuria económica.

No se trata sólo de lo que puede hacer el ejército: también tenemos la economía más poderosa del mundo”, dijo el lunes el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en una aparición conjunta con Bessent. “Y cuando tienes a un secretario del Tesoro motivado que puede mover muchas palancas porque sabe cómo hacerlo, puedes ejercer mucha presión sobre los adversarios”.

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