
Se espera casi por unanimidad que el Banco Central de Chile mantenga sin cambios su tasa de interés de referencia por cuarta reunión consecutiva este martes. Lo que hagan los responsables de la política monetaria a partir de ese momento es lo que está suscitando más debate.
Economistas encuestados este mes por la autoridad monetaria proyectan una reducción de un cuarto de punto en los costos de endeudamiento, a 4.25%, dentro de 11 meses. En el mismo período, sin embargo, los operadores de swaps descuentan al menos un alza de un cuarto de punto.
Este es el problema. Los banqueros centrales de Chile, liderados por Rosanna Costa, navegan el impacto inflacionario de dos fuerzas contradictorias: el mayor incremento de los precios de los combustibles del país desde al menos 1980 y una fuerte desaceleración de la actividad. Y al mismo tiempo, tienen que sopesar las perspectivas de un fin del conflicto en Medio Oriente, que haría bajar los costos de la energía, y las medidas progubernamentales del gobierno que podrían volver a impulsar el crecimiento.
“Los mercados esperan que el crecimiento se acelere gracias a la minería y las reformas favorables al crecimiento”, dijo Christopher Mejia, analista de crédito soberano de mercados emergentes de T Rowe Price. Además, “el crecimiento global es resiliente y es solo cuestión de tiempo para que esas fuerzas lleguen a Chile. Ahí es donde difieren los economistas y los mercados”.

Actualmente, la tasa de política monetaria implícita en el mercado apunta a que los costos de financiación en Chile se situarán en el 4.81% dentro de un año, lo que supone nada menos que 56 puntos básicos por encima de la previsión de los economistas para la tasa de referencia dentro de 11 meses. La tasa actual es del 4.5%.
El banco central publicará la decisión en su sitio web a las 6 p.m. en Santiago, junto con un comunicado de su Consejo. Esto ocurrirá un día antes de la decisión de tasas de la Reserva Federal, que también se espera que mantenga sin cambios sus tasas de interés.
Fuerzas distintas
El gobierno del presidente José Antonio Kast está haciendo todo lo posible para reactivar las inversiones. Solo el mes pasado, los reguladores ambientales aprobaron proyectos por un total de US$ 13,960 millones, la cifra mensual más alta de la historia.
El presidente espera que el Congreso apruebe el próximo mes su proyecto económico emblemático. La propuesta, que incluye alrededor de 40 medidas, reduciría los impuestos corporativos, simplificaría aún más el proceso de permisos para inversiones y establecería subsidios al empleo.
Los precios de las materias primas también están empezando a jugar a favor de Chile. El precio del cobre, la principal exportación del país y una fuente clave de ingresos del gobierno, se ubica cerca de un máximo histórico. El petróleo, en cambio, cayó a cerca de US$ 87 por barril la semana pasada, aunque sigue muy por encima de los niveles vistos a fines de febrero, antes de que comenzaran los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Chile importa casi todos sus combustibles, lo que significa que su economía es especialmente sensible a las fluctuaciones de los precios globales.
“La divergencia que existe entre la curva IRS CLP y el consenso de los economistas locales no es un error de cálculo, sino un reflejo de fuerzas distintas”, dijo Alexis Vega, jefe de market making de Banco de Crédito e Inversiones. Aunque los economistas son optimistas en cuanto a que Chile puede evitar nuevos incrementos de tasas, “la curva swap ha mostrado aumentos de TPM luego de desatado el conflicto en Medio Oriente y el impacto del precio del petróleo en la economía local”.
La otra cara
La otra cara es que Kast tiene mucho trabajo por delante cuando se trata de impulsar el crecimiento. El producto bruto interno (PBI) se contrajo en el primer trimestre, y el desempleo aumentó a 9.1%, el nivel más alto en casi cinco años. Economistas encuestados por el banco central este mes prevén que el PBI crezca un escaso 1.6% en 2026, por debajo de las expectativas de 2.5% en marzo.
Lo que dice Bloomberg Economics
“Esperamos que el Banco Central de Chile mantenga sin cambios su tasa de referencia en 4.5% en su reunión de junio. Es probable que la orientación sea más moderada que en abril, pero los miembros del Consejo mantendrán un tono cauteloso. Los datos de inflación y actividad desde la última reunión van en contra de las alzas y abren la puerta a recortes”. —Felipe Hernández, economista para América Latina
En un discurso del 27 de mayo, Costa dijo que será crucial evaluar si el repunte de los costos de los combustibles seguirá limitado al corto plazo o se extenderá a otras áreas de la economía. Días después, la agencia nacional de estadísticas dijo que los precios al consumidor subieron apenas 0.2% ese mes —la mitad de la estimación mediana de los analistas en una encuesta de Bloomberg— y que la inflación anual se desaceleró inesperadamente a 3.9%.
Una mirada más detallada muestra que los precios de la energía subieron 1% en el mes de mayo, mientras que otras áreas de productos, incluidas vestuario y alimentos y bebidas no alcohólicas, registraron caídas.
Las cifras llevaron al mercado a moderar sus expectativas de alzas de la tasa de interés. A mediados de mayo, descontaba incrementos de 75 puntos básicos dentro de un año, lo que habría llevado los costos de endeudamiento a 5.25%, un nivel no visto desde 2024.
El banco central de Chile tiene una meta de inflación de 3%.
Para los economistas de LarrainVial, el informe de inflación de mayo no mostró señales de efectos de segunda ronda derivados del enorme incremento de los precios de los combustibles en Chile, que entró en vigor a fines de marzo.
“La última cifra refuerza nuestra visión de que el Banco Central de Chile mantendrá en pausa las tasas durante el resto del año”, escribieron analistas de LarrainVial, incluido el economista jefe Javier Salinas, en una nota. “De hecho, no descartamos que su próximo movimiento pueda ser un recorte de tasas”.







