
La camiseta de la selección colombiana de fútbol se ha convertido en el símbolo más reciente de una amarga batalla política a pocos días del inicio del Copa Mundial de la FIFA.
Abelardo de la Espriella, el extravagante abogado y actual favorito para ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales más adelante este mes, está aprovechando el fervor que rodea al torneo del deporte más popular del mundo.
A menudo se ve al outsider de derecha luciendo la icónica camiseta amarilla —con rayas rojas en los hombros y bordes azules en las mangas— mientras pronuncia discursos encendidos sobre aplastar a la izquierda, bombardear a grupos guerrilleros y construir megaprisiones modeladas a partir de las promovidas por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
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Cientos de sus seguidores lucieron la misma camiseta al votar el domingo, y el candidato superó todas las expectativas de las encuestas al obtener casi el 44% de los votos. Esa misma noche, apareció en el escenario tras un cristal antibalas, vistiendo la emblemática camiseta, arremetiendo contra la clase política colombiana y calificando a sus oponentes de “miserables delincuentes”.
La escena recordaba a Brasil, donde la icónica camiseta amarilla y verde de su selección nacional se asoció profundamente con la política de derecha durante el ascenso del expresidente Jair Bolsonaro. Su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, con frecuencia la usa en actos de campaña y en viajes al extranjero, reforzando así su estatus como símbolo político del movimiento conservador brasileño.
En Colombia, el hecho provocó una fuerte respuesta del rival de De la Espriella, el senador de izquierda, Iván Cepeda, de cara a la segunda vuelta el 21 de junio. Cepeda declaró un día después de la primera vuelta que la selección nacional pertenece a todos los colombianos y acusó a su oponente de convertir la camiseta en un símbolo ideológico con fines políticos.

“El señor De la Espriella acostumbra a robarse las cosas”, dijo Cepeda, aliado del presidente saliente, Gustavo Petro —el primer líder de izquierda del país—. “¿De cuándo acá la selección es patrimonio de su campaña?”
La selección Colombia, liderada por estrellas como James Rodríguez y Luis Díaz, comenzará su campaña para la Copa Mundial de la FIFA 2026 en México cuatro días antes de las elecciones presidenciales, enfrentándose a Uzbekistán en su primer partido.
Las tensiones políticas se desbordaron en las calles el lunes por la noche, cuando la selección nacional disputó su último partido amistoso antes del torneo contra Costa Rica. Cientos de simpatizantes de Cepeda se congregaron a las afueras del estadio El Campín de Bogotá y vandalizaron el autobús del equipo, coreando consignas de campaña y cubriendo el vehículo con carteles que mostraban al senador de izquierda.
En una publicación en X, De la Espriella aprovechó el incidente como excusa para seguir atacando a Cepeda. “Mientras nosotros utilizamos la camiseta de la selección, ellos atacan y vandalizan el bus de la selección. Diferencias…”, escribió.
Apoyar a la selección Colombia en la Copa Mundial de la FIFA “debería ser una estrategia obvia”, dijo James Bosworth, autor del boletín Latin America Risk Report. “Abelardo no es un genio por haberlo deducido”, dijo Bosworth. “El hecho de que Cepeda y Petro no lo hicieran primero y ahora se resistan los hace parecer ajenos a la realidad”.







