
La líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, llegó a Caracas el domingo por la noche tras un recorrido de 11 horas por cinco estados que congregó a multitudes de simpatizantes y aumentó las expectativas de un retorno a la democracia.
Machado salió por el techo corredizo de una camioneta y saludó a las multitudes que se habían congregado desde la tarde mientras su caravana atravesaba el peaje de entrada a Caracas, en su regreso a la capital tras casi un año en el exilio. “Ahora viene la libertad”, dijo Machado, según consignaron medios locales.
Aunque no pronunció un discurso formal, se espera que hable públicamente en los próximos días. Las escenas mostraron que Machado aún conserva una importante capacidad de movilización pese a su prolongada ausencia.
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Su llegada y el recibimiento también dieron mayor urgencia a las preguntas sobre qué papel desempeñará Machado en una transición política que ha avanzado en gran medida sin ella desde que fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro a comienzos de año. Fue reemplazado por su vicepresidenta, quien desde entonces ha otorgado a intereses estadounidenses un control efectivo sobre una parte considerable de la industria petrolera venezolana.
El regreso de Machado “sin duda aumenta la presión para definir un calendario electoral y avanzar hacia elecciones”, señaló Risa Grais-Targow, directora para América Latina de Eurasia Group. Aun así, la experta espera que tanto Machado como la presidenta encargada Delcy Rodríguez adopten un “enfoque no confrontacional”, al menos inicialmente, porque ambas necesitan el respaldo de Estados Unidos.
Esa dinámica podría alentar a Machado a apoyar las conversaciones de transición mediadas por la administración del presidente Donald Trump, al tiempo que daría a Rodríguez un incentivo para evitar una confrontación con ella, afirmó Grais-Targow.

Sin embargo, el impacto de la presencia de Machado en el país no debe subestimarse, según Steven Levitsky, director del Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos de Harvard. “Vamos a ver una movilización popular bastante importante detrás de María Corina”, dijo. “Va a modificar el equilibrio de poder a favor de la oposición”.
La líder opositora, que había permanecido en Panamá durante casi cuatro meses, ingresó a Venezuela por tierra desde Colombia durante el fin de semana, según dos personas familiarizadas con sus planes de viaje, que pidieron no ser identificadas porque no estaban autorizadas a hablar públicamente.
No está claro si la administración del presidente Abelardo de la Espriella desempeñó algún papel en su regreso. El presidente colombiano no abordó el asunto en un discurso televisado el domingo por la noche, y funcionarios de su oficina y del Ministerio de Relaciones Exteriores no respondieron a solicitudes de comentarios.

La llegada de Machado a la capital culminó horas de concentraciones improvisadas que evocaron los meses previos a las disputadas elecciones presidenciales de 2024, cuando recorrió el país y atrajo multitudes a actos en apoyo de la campaña opositora.
“Los venezolanos teníamos mucho por celebrar... contenido, reprimido”, dijo en una entrevista el lunes Claudia Macero, aliada de Machado y responsable de prensa. “Ayer quedó demostrada la unidad de un pueblo en torno a un mismo sentimiento, un mismo deseo de cambio”.
La líder opositora fue inhabilitada para participar en esas elecciones, pero el candidato que la sustituyó ganó por amplio margen, según un conteo paralelo de la oposición. Las autoridades declararon vencedor a Maduro, un resultado que fue ampliamente rechazado por gobiernos extranjeros y observadores internacionales.
Lo que dice Bloomberg Economics...
“El regreso a Venezuela de la líder opositora María Corina Machado podría tener importantes repercusiones políticas y económicas. Su capacidad para movilizar a la población probablemente aumentará la presión sobre EE.UU. y el gobierno interino venezolano para acelerar el proceso de transición. Sin embargo, no está claro cómo responderá EE.UU. a esa presión”. — Jimena Zúñiga, analista geoeconómica para América Latina
Machado pasó a la clandestinidad poco después de las elecciones, afirmando que temía por su vida mientras el gobierno de Maduro perseguía a los dirigentes opositores. Salió de Venezuela a fines del año pasado en una operación clandestina para recibir el Premio Nobel de la Paz en Noruega.
Para muchos inversionistas, el regreso de Machado ofrece otra señal de que la transición política de Venezuela está avanzando, aunque los analistas discrepan sobre cuánto más podría impulsar la deuda en dificultades del país.
Los bonos venezolanos retrocedieron el lunes en toda la curva, y los títulos con vencimiento en 2027 —unos de los más líquidos— cayeron 0.7 centavos por dólar, según datos indicativos de precios recopilados por Bloomberg.
“El regreso de Machado mejora la probabilidad de una transición política más creíble y, en última instancia, de una recuperación económica más sólida”, dijo el economista de Barclays Alejandro Arreaza en un informe el lunes. “Pero, dado que las expectativas sobre la reestructuración ya son relativamente optimistas, un mejor resultado político no se traduce automáticamente en recuperaciones superiores a lo esperado para los acreedores”.
La líder de la oposición apareció por primera vez el domingo en una iglesia de Barquisimeto, en el oeste de Venezuela, donde simpatizantes y miembros de su partido la rodearon, levantando sus teléfonos para registrar el momento y acercándose para abrazarla. Algunos lloraban y gritaban “aquí está tu gente” mientras Machado, visiblemente emocionada, avanzaba entre la multitud y se detenía para abrazar a sus seguidores.
Desde allí viajó hacia el este, rumbo a Caracas, en una caravana que avanzaba lentamente. La gente corrió hacia su convoy a lo largo del trayecto, coreando “¡Libertad!” y “¡Sí se puede!”, mientras Machado saludaba por la ventana, extendía la mano por una puerta abierta y, en algunos momentos, salía por el techo corredizo para abrazar a niños que sus simpatizantes levantaban hacia ella.

Los vehículos que circulaban bajaban la velocidad o se detenían en tramos de las principales autopistas del país mientras la gente intentaba verla, sin que se reportara intervención de las autoridades. El gobierno venezolano aún no ha reaccionado públicamente a su regreso.
Simpatizantes a lo largo del recorrido dijeron a Machado que esperaban que su regreso al país fuera seguido por el de familiares que emigraron durante años de crisis económica y política. Machado escuchó peticiones similares durante su campaña de 2024, cuando la gente le preguntaba repetidamente cuándo se darían las condiciones para que sus familiares en el extranjero pudieran volver.
Aunque algunos venezolanos han regresado desde la captura de Maduro en enero, todavía no se ha producido una reversión a gran escala del éxodo que llevó a millones de personas al extranjero. Las presiones que impulsaron esa migración también persisten: el 84% de los encuestados en un reciente sondeo de AtlasIntel calificó la situación económica del país de mala, mientras el 82% dijo lo mismo del mercado laboral y el 54% evaluó negativamente la situación económica de su propia familia.

Machado ha criticado aspectos de la estrategia de Trump, incluido un importante acuerdo petrolero que involucra al empresario venezolano Alejandro Betancourt, pero Grais-Targow espera que continúe el impulso de los acuerdos energéticos. Machado ha moderado recientemente su discurso, dijo. “No la veo cuestionando los acuerdos petroleros”.
Betancourt realizó inusuales apariciones públicas la semana pasada, en una de ellas dirigiéndose a Rodríguez de forma remota desde un campo petrolero en el estado Zulia que había visitado junto con una delegación del Departamento de Estado de Estados Unidos.
El regreso de Machado podría alterar el equilibrio de poder entre el gobierno de Venezuela, la oposición y EE.UU., dijo el domingo en un informe a inversionistas Polis Consultores, una firma con sede en Caracas dirigida por Benigno Alarcón.
Pero la firma advirtió que no debe interpretarse la noticia como una señal de que la transición venezolana se haya vuelto irreversible. Su importancia dependerá de cómo respondan el gobierno, la oposición y EE.UU. en los próximos días, señaló Polis.







