
El incremento acelerado de la riqueza de los multimillonarios en América Latina y el Caribe está generando un desequilibrio social que amenaza la democracia en la región, advirtió Oxfam en un informe presentado en el marco del Foro de Davos. Según la organización, la concentración de fortunas facilita la compra de influencia política y debilita la capacidad redistributiva del Estado.
De acuerdo con el informe “Riqueza sin control, democracia en riesgo: ¿por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal?”, la región registra actualmente 109 multimillonarios, 14 más que a fines de 2024, con una riqueza conjunta cercana a US$ 622,000 millones, monto casi equivalente al PBI combinado de Chile y Perú.
Desde el año 2000, este patrimonio se ha incrementado en 443%, y solo en el último año creció 39%, un ritmo 16 veces superior al de la economía regional. Oxfam subraya que, mientras la riqueza de los multimillonarios aumenta en promedio más de US$ 491,000 diarios, un trabajador con salario mínimo necesitaría 102 años para acumular esa misma fortuna.
Para la organización, este proceso refuerza élites económicas que condicionan decisiones públicas y perpetúan la desigualdad por generaciones. Además, el 53.8% de los superricos de la región heredó total o parcialmente su patrimonio, proporción superior al promedio mundial de 37.3%.

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CONCENTRACIÓN ECONÓMICA Y PODER POLÍTICO
El informe destaca que solo cinco países de América Latina aplican impuestos al patrimonio neto y apenas nueve gravan herencias o donaciones, lo que limita la capacidad de los Estados para reducir la desigualdad.
Asimismo, el 65% del patrimonio de los multimillonarios de la región se concentra en sectores estratégicos como finanzas, telecomunicaciones, medios de comunicación y energía, áreas donde la regulación es limitada y la cercanía al poder político resulta determinante.
Entre 2000 y 2025, al menos 16 presidentes en 11 países de la región llegaron al poder tras haber dirigido grandes empresas, un fenómeno que, según Oxfam, evidencia el estrecho vínculo entre riqueza e influencia política.
“Cuando la riqueza compra influencia política, la democracia deja de ser representativa y se convierte en privilegio de unos pocos”, advirtió Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam en América Latina y el Caribe.

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PROPUESTA DE REFORMA FISCAL Y REGULACIÓN
Frente a este escenario, Oxfam instó a los gobiernos a implementar planes nacionales para reducir la desigualdad, con metas verificables y seguimiento permanente. Entre sus principales recomendaciones figuran gravar la riqueza y las herencias del 1% más rico, regular la influencia política y mediática de las élites y fortalecer la participación ciudadana.
El organismo advirtió que la concentración extrema de riqueza no solo representa un problema económico, sino una amenaza directa a los derechos y a la estabilidad democrática en América Latina y el Caribe.







