
Meta Platforms Inc y Alphabet Inc. han sido declaradas responsables y deberán pagar una indemnización a una joven que alegaba que su adicción a las plataformas de redes sociales de estas empresas le provocó una crisis de salud mental, según dictaminó un jurado.
Un jurado de Los Ángeles declaró el miércoles a Meta y YouTube responsables de haber perjudicado a la mujer de 20 años mediante el diseño adictivo de sus plataformas de redes sociales, y ordenó a las empresas pagar US$ 3 millones en daños.
La decisión abre la puerta a posibles indemnizaciones mucho mayores.
El jurado respondió afirmativamente a las siete preguntas que se le plantearon sobre ambas compañías, y concluyó que Meta y YouTube fueron negligentes en el diseño y funcionamiento de sus plataformas y que esa negligencia fue un factor central en el daño causado a la demandante.

El veredicto del miércoles en Los Ángeles representa una victoria para la demandante, Kaley G.M., y pone de relieve el riesgo financiero al que se enfrentan las empresas por miles de demandas adicionales que alegan que Instagram y YouTube están diseñadas intencionalmente para generar adicción en usuarios jóvenes sin considerar su bienestar.
Los jurados también determinaron que ambas empresas sabían o deberían haber sabido que sus servicios representaban un peligro para los menores, que no advirtieron adecuadamente a los usuarios de ese peligro y que un operador razonable de una plataforma sí lo habría hecho.
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“La hora de rendir cuentas ha llegado”, dijeron los abogados de la demandante en un comunicado.
Un portavoz de Meta señaló la empresa “respetuosamente discrepa” con el veredicto.

El panel atribuyó a Meta el 70% de la responsabilidad por el daño sufrido por la demandante -una parte de US$ 2.1 millones de la indemnización compensatoria- y a YouTube el 30% restante, es decir, 900.000 dólares.
El jurado además determinó que ambas compañías actuaron con malicia, conducta abusiva o fraude, una conclusión que abona el terreno para una fase separada de daños punitivos.
Caso modelo
La demandante, identificada en los documentos judiciales por sus iniciales K.G.M. y presentada solo como Kaley en el juicio, es la figura central de un caso modelo que podría determinar si las empresas de redes sociales pueden ser consideradas legalmente responsables de perjudicar la salud mental de los menores.
Kaley comenzó a usar YouTube a los seis años, descargando la aplicación en su iPod Touch para ver videos sobre brillo labial y un juego infantil en línea.
Se unió a Instagram a los nueve, burlando un bloqueo que su madre había implementado para mantenerla fuera de la plataforma.
Declaró ante el jurado que su uso casi constante de las redes sociales “realmente afectó (su) autoestima”, y afirmó que las aplicaciones la llevaron a abandonar aficiones, tener dificultades para hacer amigos y compararse constantemente con los demás.
En los alegatos finales, el abogado de la demandante, Mark Lanier, presentó el caso como una historia de codicia corporativa.
Sostuvo que funciones como el desplazamiento infinito (scrolling), la reproducción automática de videos, las notificaciones y los contadores de “me gusta” fueron diseñados para fomentar un uso compulsivo entre los jóvenes.
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Meta y YouTube sostuvieron en todo momento que los problemas de salud mental de Kaley no tenían nada que ver con sus plataformas.
El abogado de Meta, Paul Schmidt, destacó la conflictiva relación de Kaley con su madre y puso a los jurados una grabación en la que aparentemente se escucha a la madre gritarle e insultarla.
YouTube cuestionó cuánto tiempo pasaba realmente Kaley en su plataforma; su abogado dijo al tribunal que los registros de uso mostraban que ella promediaba poco más de un minuto al día en las mismas funciones que sus abogados calificaron de adictivas.
El jurado rechazó los argumentos de la defensa en las siete preguntas de cada formulario de veredicto que les fue entregado.

Los miembros del jurado determinaron que Meta debe pagar al menos US$ 2,1 millones en concepto de indemnización por daños y perjuicios, y que Google debe pagar al menos US$ 900,000. El jurado escuchará más argumentos para decidir si también corresponde imponer daños punitivos a las empresas.
En el primer caso de este tipo que llega a juicio, se pidió al jurado de 12 personas del tribunal estatal de California que determinara si Meta y Google fueron negligentes en el diseño y funcionamiento de sus plataformas y si debieron advertir que sus productos podían ser peligrosos para menores.
Kaley —quien afirmó que comenzó a ver videos en YouTube a los seis años y a usar Instagram a los nueve— atribuyó a las plataformas diversos daños, entre ellos ansiedad, depresión y dismorfia corporal.
“Respetuosamente, no estamos de acuerdo con el veredicto y estamos evaluando nuestras opciones legales”, señaló Meta en un comunicado.
YouTube no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Elaborado con información de AFP y Bloomberg








