
El mercado del Tesoro estadounidense está enviando un mensaje inequívoco a la Reserva Federal de Kevin Warsh: las tasas de interés deben subir.
Los rendimientos de los bonos estadounidenses a dos años, los más sensibles a la política monetaria, alcanzaron su nivel más alto en más de un año después de una serie de datos económicos que elevó las apuestas por al menos un aumento de tasas de un cuarto de punto en octubre.
Con un rendimiento cercano al 4.15%, estos bonos se ubican muy por encima del rango actual de la tasa de referencia de la Fed, de entre 3.5% y 3.75%, una brecha que comenzó a abrirse en marzo.
LEA TAMBIÉN: ¿Es aliado o rival de Trump? Nuevo criterio mueve los bonos de mercados emergentes
El impulso alcista cobró aún más fuerza la semana pasada después de que el informe de empleo superara ampliamente las expectativas, reforzando la idea de que la Reserva Federal deberá volver a subir las tasas para contener la inflación y evitar que el auge de la inteligencia artificial termine sobrecalentando la economía.
Los datos de inflación al consumidor y al productor de mayo, que se conocerán más adelante esta semana, podrían reforzar esa percepción.

“Muéstrenme dónde las tasas están siendo restrictivas”, dijo Jack McIntyre, gestor de cartera de Brandywine Global Investment Management. “Los rendimientos de los bonos del Tesoro tendrán una tendencia alcista hasta que algo se rompa”.
El aumento de los rendimientos en EE.UU. se ha extendido a toda la curva del Tesoro, creando un contexto complejo para los responsables de la política monetaria y para su nuevo presidente, Kevin Warsh, quien encabezará la próxima semana su primera reunión y conferencia de prensa al frente de la Fed.
Tras haber defendido una reducción de tasas con el argumento de que la política monetaria era restrictiva, Warsh ahora enfrenta a un mercado de bonos cada vez más convencido de que la Fed se está quedando rezagada frente a la inflación. Al mismo tiempo, varios funcionarios del banco central también expresan preocupación por las presiones de precios y no descartan futuras alzas de tasas.

McIntyre señaló que su firma mantiene baja exposición a tasas de interés en EE.UU. y que no ve un valor especialmente atractivo en los bonos, dada la resiliencia de la economía. Otros observadores consideran que la actividad económica corre el riesgo de acelerarse en exceso.
“Por primera vez en mucho tiempo, estamos considerando un escenario en el que la economía estadounidense realmente comienza a sobrecalentarse”, dijo Andrzej Skiba, responsable de renta fija estadounidense de BlueBay en RBC Global Asset Management, citando el fuerte aumento del gasto en inteligencia artificial sobre una economía que ya muestra solidez.
Skiba aclaró que ese no es su escenario principal y añadió que mantiene una exposición a tasas cercana a los índices de referencia mientras espera señales sobre si Warsh adoptará una postura más moderada o más agresiva frente a la inflación.
La divergencia entre los rendimientos de corto plazo y las tasas oficiales recuerda la forma en que el mercado se adelantó a la política monetaria de la Fed entre finales de 2021 y comienzos de 2022, cuando el banco central terminó aplicando una serie de fuertes aumentos de tasas para combatir el repunte inflacionario.
También vuelve a centrar la atención en la estimación de largo plazo de la Fed sobre la llamada tasa neutral, el nivel teórico de los costos de financiamiento que no estimula ni frena el crecimiento económico, y en si dicha estimación debería revisarse al alza.







